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Full text of "El pudor. La cachondez"

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EL PUDOR 
LA CACHONDEZ 



JULIO HERRERA Y REISSIG 



EL PUDOR 
LA CACHONDEZ 

edicion critica, prologo y notas 
Carla Giaudrone - NUo Berriel 



ARCA 



Copyright by ARCA Editorial S.R.L. 
Andes 1118, Tel. 9003 1 8, Montevideo 
Hecho el depdsito que marca la Ley 
Printed in Uruguay -Hecho en Uruguay 



PROLOGO 



"Elpudor" y "La cachondez" (1901-1902) estancomprendi- 
dos dentro del conjunto de los manuscritos ineditos de Julio 
Herrera y Reissig reunidos en un tratado inconcluso que se conoce 
con el nombre de Los nuevos charruas 1 - El mas extenso de sus 
manuscritos en prosa esta escrito con prisa y nunca fue corregido 
definitivamente por su autor. Los distintos temas se suceden 
desordenadamente con el principal elemento en comun de la 
critica demoledora a sus compatriotas contemporaneos. 

La importancia fundamental de estosescritos radica prime- 
ramente en revelamos un Herrera y Reissig muy inf ormado de los 
acontecimientos de su epoca, tanto de su pais como del resto de 
America y Europa. Es posible advertir a haves del ensayo una 
preocupacion e interes general por la poh'tica, la economfa y la 
sociedad. Su filiation por ese entonces a los ideales positi vistas lo 



1 . El titulo definitivo de los olvidados manuscritos nunca Ueg6 a establecerse. 
"Los nuevos charruas" es el nombre que Herrera v Reissig dio a uno de los 
capitulos mas extensos del tambien denominado Psicologia de los urugua- 
yos", "Parentesco del hombre con el suelo" y 'Tratado de la imbecilidad del 
pais, por el sistema de Herbert Spencer". Este ultimo titulo es el que el autor 
manejo mas frecuentemente, como se comprueba en la correspondencia con 
Edmundo Montagne (1976:158) y en el ''Epilogo wagneriano" (1978:315). 
Angel Rama (1969:151) es tal vez el primero en titular al ensayo "Los nuevos 
charruas" . Otros criticos que trabajaron directamente en los manuscritos, 
rranscribiendo algunos de sus fragmentos, fueron Marcelo Pareja (1 989:23) y 
AbrilTrigo(199lT. 



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impulsaron a la aplicacion de los metodos de las ciencias n'sico- 
naturales a las categorias sociales y lo indujeron a una detenida, 
aunque parcial y subjetiva -pese al pretendido empirismo- obser- 
vation del medio social de su pais. Los nuevos charruas, por lo 
tanto,nosalejatotaImentede la version traditional quepresenta 
al escritor apartado en su literatura del pasado y presente del 
Uruguay y su gente. Si bien es cierto que en "El epflogo wagneria- 
no a La poli'tica de fusion " podemos encontrar igual critica e 
interes por el medio, es en Los nuevos charruas (del cual "El 
epflogo wagneriano" es solo una pequefia parte) donde, ambicio- 
sa e ingenuamente, el escritor intenta reunir todas las caracteris- 
ticas de sus compatriotas con el objetivo de descubrir las causas 
del aferramiento a un pasado "barbaro" que, segun el entiende, 
nada positivo puede brindar ya. Allf desarrolla confusamente 
temas que abarcan desde lo cultural (musica, literatura, teatro) 
hasta lo sicologico, disertando, por momentos, con soltura sobre 
antropologi'a cultural, geologi'a y sociologi'a. Asimismo se preocu- 
pa por la fealdad arquitectonica de su ciudad, por la ausencia de 
salubridad en sus tambos y por la suciedad de sus calles. Denuncia 
los abusos que debe soportar la mujer en un medio donde se la 
reprime y relega al papel de reproductora y criada. No descuida 
practicamente sector alguno de la sociedad: aristocratas, obreros, 
empleados publicos, militares, polfticos, prostitutas, escritores, 
estudiantes, nifios, medicos; para todos tiene un juicio en su 
extensa diatriba. 

En Los nuevos charruas el escritor senala la semejanza del 
uruguayo con el salvaje en determinadas conductas y caracteres, 
como por ejemplo en la predilection por lo insignificante. Los 
principios de psicolog ia de Herbert Spencer son citados extensa- 
mente y posteriormente ilustrados con ejemplos locales. Emma- 
nuel Kant es el autor que le sigue en importancia junto con 
Federico Nietzsche, Cesare Lombroso, Augusto Comte, John Stuart 
Mill, Arturo Schopenhauer, Jean Guyau, Hipolito Taine, Carlos 
Saint Beuve. La predileccion por pensadores de filiation positivis- 
ta no es casual ni exclusiva de Herrera ya que "fue el positivismo 
filosofico -en su version spenceriana- el ingrediente de mas volu- 



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men en ese ambiente intelectual de fin de siglo" (Real de Azua, 
1950: 3). 

Como bien senala Octavio Paz (1981) no debemos olvidar 
que el positivismo en America Latina "mas que un metodo cien- 
ti'fico, fue una ideologia, una creencia" ( 1981: 105) que influyo en 
mayor medida sobre la mente y la sensibilidad que sobre la 
ciencia. Como un producto del desarraigo cultural, resulto la 
contradiction que unio en nuestro continente al positivismo (el 
empirismo, el cientif icismo) con el modernismo (la sensibilidad, la 
imagination). Es por esto que Arruro Ardao (1971 ) senala que en 
America no existio la ruptura sino la integration entre estos dos 
movimientos de ideas; integracion que se aprecia, mas que en 
ningun otro escritor del Uruguay, en Julio Herrera y Reissig. 

En la redaction de Los nuevos charruas y del "Epi'logo 
wagneriano" se advierten "procedimientos de construction" 
pertenecientes al discurso positivista que coexisten con elementos 
de un modernismo todavi'a incipiente. El tono dominante en 
ambos escritos es la exaltation de los por Herrera y Reissig 
denominados "Principios cientificos", aunque aun persiste un 
"ingenuo fervor catecumeno en toda esta euforia cientificista, 
propia de una de las direcciones en que se diversified el originario 
positivismo de escuela" (Ardao, 1971: 293). 

Los nuevos charruas esta escrito en un estilo muy directo, 
coloquial, a exception de aquellos fragmentos en los cuales cita a 
los pensadores positivistas y naturalistas. Alii Herrera y Reissig 
pretende desarrollar un discurso empi'rico de mayor "seriedad", 
pero en el momento de aplicar esos principios positivistas en el 
medio compatriota, el estilo recupera su espontaneidad. El escri- 
tor parte de la teorfa de que los uruguayos del novecientos son 
directos descendientes de los charruas y que, por lo tan to, actuan 
del mismo modo, sin que se advierta evolution alguna, pese a 
todos los afios transcurridos desde que los aborigenes eran los 
unicos seres humanos que habitaban el territorio. 



El problema de la co-autoria 



Algunos criticos han senalado que Los nue vos charruas fue 
escrito en colaboracion con Roberto de las Carreras pero ninguno 
de ellos prueba esta afirmacion con elementos que resulten con- 
tundentes. Asf, por ejemplo, Zum Felde (1966), en el "Prologo" a 
Obraspoeticas, aclara que la influencia que de las Carreras ejercio 
sobre la obra en general de Herrera y Reissig se aprecia mas en el 
piano ideologico que en el estetico, senalando, prudentemente, 
como "version no confirmada" que el escritor entre 1901 y 1902 
"traba ja en colaboracion con Roberto de las Carreras en un libro de 
terrible satira contra el ambiente social e intelectual del pais" (Zum 
Felde, 1966: XIX). Roberto Ibanez (1967), por su parte, niega que 
Los nuevos charruas haya contado con la colaboracion de Roberto 
de las Carreras. El critico no brinda ninguna explication que 
sostenga tal argumento: simplemente se limita a senalar que la 
colaboracion se frustro ( 1976: 23). Emir Rodriguez Monegal (1969), 
en cambio, sostiene que el resultado inmedia to de la amistad entre 
los dos escritores fue "un interminable disparadero erotico-litera- 
rio que adopto la forma de un manuscrito en que ambos se 
burlaban de la 'tolderia de Tontovideo'" (1969: 29). Rodriguez 
Monegal cita como fuente principal de esta afirmacion, una nota 
que, segun asegura, habria aparecido en El Siglo el 7 de junio de 
1901 donde se anunciaba la aparicion de un futuro libro de "critica 
literaria" . Angel Rama (1967) senala que la participation de Rober- 
to de las Carreras en los manuscritos se limita a la incitacion y al 
aporte ideas, por lo que estos "respiran admiration" por el autor 
de Suefto de Oriente (Rama, 1967: 27). Tanto Rama como Rodri- 
guez Monegal relatan con variantes el episodio en el cual, entera- 
do Carlos Reyles de que Herrera y de las Carreras preparaban un 
libro de "critica literaria" donde aparecia su nombre, los amenaza 
de muerte. Rama no senala que la amenaza se debio a la publica- 
tion de un libro en coautoria; da a entender que Reyles se refirio 
a proyectos separados pero que partieron de un mismo grupo de 
intelectuales liderados por Roberto de las Carreras. Para Rodri- 
guez Monegal la existenria de la obra en con junto no pasaba de un 



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mero anuncio en la prensa porque "escribirla, publicarla, ya daba 
pereza" (R. Monegal, 1969: 30). 

Si nos remitimos a los documentos que dejaron ambos 
escritores, comprobamos que la ambigviedad persiste. En cartas 
que dirigiera Herrera y Reissig a su amigo Edmundo Montagne 
eneontramos varias referencias a un libra en el cual el poeta se 
encontraba trabajando en forma entusiasta y que posiblemcnte, ya 
que no siempre lo llama por su nombre, se trale de Los nuevos 
charruas . Roberto Ibanez (1976:23) cita la carta fechada el 13 de 
f ebrero de 1901 senalando que en esta Herrera ref iere a Los nuevos 
charruas . Sin embargo no eneontramos en el documento una 
referenda siquiera indirecta al ensayo. Se trata de un pedido de 
Herrera a Montagne, intentandoimpedir la publication de una 
carta que le dirigiera el poeta a este (y que se encuentra perdida), 
donde critica duramente a "los imbeciles literatos de este pais 
trivial". Entre otras razones por las que aduce su voluntad de no 
publicar, sefiala la intencidn de querer "modif icar dicha carta en el 
sentido literario -y hacerlo mejor para que Ud. lo inserte en la 
segunda edici6n de su libro" (Herrera y Reissig, 1976: 153). Pero 
inutil es buscar en la carta algiin indicio que nos permita afirmar 
que la intenci6n de Herrera fuera la de escribir un future libro. Por 
ello crcemos que la cita de lWnez es incorrecta ya que en otras 
cartas, como veremos a continuaci6n, sf es posible hallar referen- 
cias a un proximo libro del escritor al cual titula "El tratado de la 
' imbecilida'daei pais por'ei sistema'ae he'roerf spencer Ttste error 
lo repiten otros criticos como Antonio Selu ja, quienes muy proba- 
blemente extrajeron el da to del articulo de Roberto lMnez. 

Son tres las cartas en las cuales aparece mencionado un 
nuevo libro de critica de Herrera. Probablemente la primera de 
ellas sea una sin fecha, escrita, segun Wilfredo Penco (Herrera y 
Reissig, 1976:158),en 1901. Alh'elcscri tor lecuentaa Montagne que 
se encuentra trabajando con ahi'nco en su "future libro en prosa", 
"El tratado de la imbecilidad del pais", y del cual augura su 
aparici6n "para principios de ano". La segunda est4 fechada el 
primero de junio de 1902 y alii le anuncia una postergaci6n en la 
conclusi6n de su "tratado" por motivos de salud. 



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Pero es particularmente en la carta fechada el 8 de diciem- 
bre de 1 901 donde Herrera se ref iere a su inminen te libro en forma 
mas esperifica. Quejandose de la mediocridad reinante en el 
ambiente literario de la epoca, de la falta de originalidad, senala 
que ya nadie escribe cosas propias, que nadie es capaz de arries- 
gar: 

"iOh, cuando aparezca mi libro de critica, que revo- 
lution en America! Aguardaremos hasta entonces, 
querido Montagne. Todo esto hay que ponerlo en la 
picota (...) Hacer una obra de demolition, de critica 
es inmortalizarse. Eso es lo unico que sobrevivira. 
jCreo que mi libro sera una de las obras mas origina- 
les y valiosas de cuantas se hayan escrito sobre un 
pais, una epoca y una raza! Creo de veras que no 
morira y tendra resonancia en Europa, pues la hare- 
mos traducir al frances y al italiano."(Herrera y Reis- 
sig, 1976:159) 

Por ultimo le explica que aun le quedan unos seis meses de trabajo 
para limpiar y pulir la "joya literaria". 

Como hemos podido comprobar, en ninguna de estas cartas 
Julio Herrera y Reissig menciona a de las Carreras como colabora- 
dor y mucho menos como co-autor de la obra proyectada . Aun asf, 
Penco, en una nota a la carta sin fechar, senala que "El tratado de 
la imbecilidad del pais, por el sistema de Herbert Spencer" refiere 
al "proyectado libro escrito en colaboracion con Roberto de las 
Carreras" (Hererra y Reissig, 1976: 158). 

Sin embargo, en otro breve manuscrito inedito, titulado 
"Prolegomenos a una epopeya critica (A la manera de Platon)", 
Herrera desarrolla un dialogo ironico entre el y de las Carreras 
donde ambos se refieren a "un manuscrito proximo a imprimirse 
de Roberto y Julio" . Allf se intercambian elogios sobre la obra que 
"apresura el levantamiento" del pais que se "halla en formation 
geologica". 



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Aunque se ref ieren al libro en comiin como a un insul to a "la 
America del Sur desde el Uruguay hasta el istmo de Panama", 
hablan por separado de las obras de uno y otro escritor: 

Roberto (con epico arranque aludiendo al Sueno de 
Oriente y a Las Cantaridas de Julio Herrera y Reis- 
sig): Cristo hizo la Revolucion Social, Lutero la reli- 
giosa, Voltaire la critica, Danton la politica, Darwin la 
cientifica, Comte la filosofica, Wagner la musical, 
Marx la economica, Baudelaire la literaria. jjNoso- 
tros la Revolucion sensual!!". 

Y mas adelante: 

"Julio (sentencioso): Tu obra es la patologia de la 
paralisis intelectual de este pueblo. 
Roberto (con elogio): jLa tuya es el monumento 
levantado a su hiperbolica imbecilidad!" 

En este caso no aparece el titulo del manuscrito aludido por lo cual 
no podemos aseverar que se trate de Los nuevos charruas . 

Con lo hasta ahora expuesto resulta imposible afirmar 
tajantemente una contribution efectiva de Roberto de las Carre- 
ras en estos escritos. Podemos decir que posee un cier to pri vilegio 
aquella version que propone a de las Carreras como colaborador 
parcial de la obra (aun cuando su ideologi'a se respire, como dice 
Rama, en todo el manuscrito) . Donde mas se ad vierte su presencia 
es en aquellos fragmentos en los cuales se habla del comporta- 
miento sexual de los uruguayos. Aquf la influencia no solo se 
manifiesta en lo filosofico sino tambien, y fuertemente, en lo 
estilistico. En tanto que los fragmentos que tratan especfficamen te 
de la hipocresia de sus contemporaneos y de sus costumbres 
"aldeanas", son mas autenticos de Herrera y Reissig. Aun mas, 
Roberto de las Carreras, en una carta abierta publicada en E] 
Trabajo (de las Carreras, 1967:63), hace mencion a "nuestra obra 



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futura"; sin embargo cita un pasaje perteneciente a Herrera en el 
cual "tii pruebas que las mujeres de Montevideo se entregan 
exclusivamente a los hombres de matrimonio". En uno de los 
ultimos parrafos se refiere exclusivamente a esa obra que, segiin 
afirma, enviara a la horca a los "tilingues burgueses, reos de 
imbecilidad". Los terminos que utiliza para referirse a "esa obra 
colosal" son muy similares a los de Herrera en el "Prologomeno a 
una epopeya critica" 

Debemos tener en cuenta tambien que Los nuevos charruas 
esta escrito en primera persona y que el nombre de Roberto solo 
aparece cuando se registra alguna anecdota que ilustra las afirma- 
ciones de Herrera. 

Sin embargo, la real influencia que ejercio de las Carreras en 
el poeta se evidencia en aquellos pasajes de Los nuevos charruas 
donde es reivindicada la sensualidad de la mujer en nuestra 
sociedad. Si bien muchos de sus escritos revolucionariamente 
reconocen el derecho erotico de esta, aun es posible detectar el 
tradicional dominio conferido al hombre en el tema. Sin embargo, 
es en el manuscrito de Herrera donde se testimonia con mayor 
claridad la insatisfaccion erotica que reinaba en la epoca, producto 
de una education catolica intolerante, que condenaba el placer 
sexual especialmente en las mujeres. 

Si comparamos determinados pasajes de la obra de Roberto 
de las Carreras con otros de la prosa inedita de Herrera, de 
inmediato podemos advertir las semejanzas tan to tematicas como 
estilfsticas. Tal es el caso de los fragmentos donde los escritores 
ref ieren a la forma en que se descuidan las uruguayas una vez que 
contraen matrimonio y comienzan a procrear. Las imagenes 
empleadas por ambos son muy parecidas entre si. 

Pero del conjunto de la obra de Roberto de las Carreras, es 
Amor libre la que posee mas puntos en comun con Los nuevos 
charruas y particularmente con "El pudor". Las expresiones utili- 
zadas por los escritores en ambos textos son muy similares y 
revelan una influencia recfproca. El siguiente fragmento de Amor 
libre muy bien podria pertenecer a Los nuevos charruas, tan to por 
el tono como por el contenido: 



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"Los uruguayos son unos salvajes que apenas lo 
disimulan...inferioresdesamparados,cogidosdelos 
cabellos por las Eumenides de sus partidos impul- 
sivos! Ralea inmigratoria!" (De las Can-eras, 1967:72) 

Uno y otro coinciden en considerar a los uruguayos salvajes e 
inferiores, asi como con el deseo de ver a la mujer liberada del 
dominio de ese "estupido tirano que (le) exige lo que no puede 
concederleasuarcillaideal"(delasCarreras,1967:75).Comparan- 
do los siguientes fragmentos correspondientes a Roberto y Julio 
respectivamente, es posible apreciar hasta que punto la coinciden- 
cia no es meramente conceptual: 

"El Amor Libre es un canto a la Especie! 
Roberto, de pie, con un gesto de proclama: 
-Esclava del hombre, liberate. La hora ha llegado. Los 
eslabones de tu cadena han sido entreabiertos por la 
Idea,nuestra sublime aliada. Unesfuerzoy ereslibre. 
No creas en la Virtud, no creas en el Deber, no creas 
en el Honor. 

El tirano te engafia para oprimirte. Rebelate! 

Te pertenece como al hombre la Tierra y el Cielo."(De 

lasCarreras,1967:86) 

'Tobres mujeres! Vi'ctimas seculares del sofisma 
monstruoso de la impostura de los charlatanes, de la 
sugestion de esas fieras celosas que se llaman hom- 
bres! Rebelaos! Romped de una vez la servil cadena 
que durante largas cenrurias os ha hecho padecer 
vigilias dolorosas! Odiaos menos entre vosotras, no 
repareis en las libertades de vuestras companeras, 
no querais ver siempre los gansos del capitolio los 
complices de la delatacion, ayudando a vuestros 
despotas en sus planes egoi'stas! Nadie mas que los 
hombres son vuestros enemigos.(...)Pensad que la 



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honra, ese mamarracho de la barbarie contraria a la 
naturaleza no puede bajo rungun pretexto tener 
ubicacion en vuestro organismo. (...) Sono la hora de 
vuestra libertad esclavas deliciosas; no teneis mas 
que pedir y el mundo sera vuestro." (Herrera y 
Reissig, "El pudor") 

Por mas que se pueda advertir una exph'cita y mas amplia inten- 
tion de escandalizar en Roberto de las Carreras, cuyos escritos 
poseen un aire de manifiesto que dista bastante de la prosa 
herreriana, orientada mas a la information que a la proclama, 
tanto en Amor libre como en "El pudor" se insiste en reivindicar 
el derecho al placer en la mujer y practicamente con las mismas 
palabras. Teniendo en cuenta que ambos textos fueron escritos 
mas o menos por la misma epoca y que, por lo tanto, es muy dintil 
comprobar quien recibio la influencia de quien, nos resulta un 
tanto inverosi'mil la traditional version que sotiene la disputa 
acerca de la autoria de una metafora como unico motivo de la 
definitiva separation de estos inconditionales amigos. 

"El pudor" y "La cachondez": 

el incipiente modernismo de Herrera y Reissig 

"El pudor" y "La cachondez" por su extension y su conte- 
nido son capitulos independientes dentro del conjunto de los 
manuscritos que integran Los nuevos charruas . 

"El pudor", subtitulado "Psicofisiologia de los uruguayos. 
Conformation de los caracteres emotionales", comprendia en un 
principio a "La cachondez" dentro de su tematica, tal como se 
puede observar en el indice elaborado por el propio autor. Sin 
embargo Herrera entendio que este punto requeria una mayor 
atencion y lo desarrollo separadamente. Ambos escritos, que 
poseen la comun intention de retratar con ironica crudeza los 
"primitivos" comportamientos sexuales de hombres y mujeres 
del Uruguay, evidenciando su hipocresia, estan comprendidos 
dentro de un particular impulso erotico que briosamen te recorrio 



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el ambiente cultural del novecientos montevideano. Angel Rama, 
tal vez el primero en abordar el estudio de Losnuevoscharruas de 
una manera seria aunque breve, advierte la eclosion a ni vel social 
de lo que el llama el "deseo" en una "doble faz de apetito de goce 
y apetito de poder, en un tiempo en que habian sido abatidas las 
barreras religiosas y ericas, y parecia presenciarse una ilimitada 
libertad dentr o de los sec tores super iores de la sociedad" ( 1 985 :8 7) . 
Este "deseo" en su faz erotica adquiere gran importancia en el 
campo del arte, especialmente de la litertura. El modernismo 
ofreci'a a nuestros escritores, en oposicion al discurso erotico 
sentimental del romanticismo, un discurso erotico sensual y car- 
nal en franco enfrentamiento con los valores impuestos por las 
instituciones religiosas y educativas. Creemos que Los nuevos 
charruas, especialmente "El pudor" y "La cachondez", esta com- 
prendido en el movimiento modernista, en primer lugar, porque 
la totalidad del ensayo es un ejemplo extremo de ese desgarra- 
miento y vaci'o de una epoca, que se refleja en todas las literatures 
modemistas. Desgarramiento espiritual e intelectual causado por 
el desmoronamiento de los valores aceptados hasta entonces 
como tradicionales. Ivan Schulman (1974) refiere al estado de 
inseguridad y de insuf iciencia en la intelectualidad originado por 
ese " vacio creado por la epoca, el desgaste de tradicionales contex- 
tos filosoficos y religiosos, sin que pudiera reemplazarlos la ideo- 
logia cientificista de la era, ni el espfritu burgues campante" 
(1974:47). Por todo esto no debe resultar extrana la produccion de 
una "literatura esceptica", fundamentalmente en la prosa, la cual 
adopta, como senala Pedro Henriquez Urefia (1949:182), en la 
mayor parte de las veces, el genero ensayi'stico y la forma de 
articulos, cronicas, libros de viajes y especialmente critica literaria. 
Este mismo autor explica que no se tardo en pasar de la critica 
literaria a la critica de la vida publica, local e internacional y 
destaca lo radical e implacable que resultaron los juicios a la 
sociedad moderna. Los modemistas se convierten asi en los pre- 
cursores de los movimientos de denuncia de problemas sociales 
de nuestro continente, lo que derrumba la tradicional version que 
presenta al modernismo como un movimiento meramente esca- 



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pista, evadido de la realidad y volcado a lo extranjero. 

Pero Los nuevos charruas, aunque se inscribe denrro de la 
corriente del modernismo que se interesa por el medio social, 
contiene pasa jes caracterizables denrro del "modernismo canoni- 
co esteticista", como lo denomina Hugo Achugar (1985). Estos 
pasajes se visulizan especialmente en los textos de "El pudor" y 
"La cachondez". 

Asi, por ejemplo, el particular sensualismo modernista se 
revela a traves de aquellos fragmentos que relatan las costumbres 
sexuales de los uruguayos. Este tema no podia ser desarrollado 
con la objetividad que exigia el discurso positivista que el autor 
intentaba aplicar en su libro. Herrera, en este caso, se pone a la par 
de orros escritores modernistas proponiendo un amor libre y 
universal. En este sentido la desacralizacion del acto sexual es 
exigida por medio de un discurso que ironiza permanentemente 
aspectos del codigo romantico: el amor puro y virginal como 
paradigma. 

La provocation a los valores morales de la epoca que este 
tipo de sensualidad supone, se encuentra estrechamente vincula- 
da a la position antiburguesa que asumieron los modernistas. 
Podemos advertir en estos escritos esa conviction, tan comun en 
los seguidores de este movimiento, de pertenecer a un grupo que 
no bene cabida en una estructura socio-economica que rechaza la 
creation artistica por considerarla una production inferior. De ahi 
los intentos de escandalizar al burgues por medio de exhortacio- 
nes desafiantes como las que incitan a la practica de un amor 
hedonico y lujurioso. 

Esa marginacion que sufre el poeta deriva en otro rasgo 
caracteristico del movimiento modernista: la investidura de un 
discurso aristocrata que es posible advertir a traves de sus poses 
burlescas y despreciativas hacia las personas de poca espirituali- 
dad. La exaltation de los valores de la cultura europea, por otro 
lado, generalmente viene acompanada por el desmerito de lo 
nacional y lo americano. Asimismo, es posible detectar un peculiar 
cosmopolitismo en "El pudor" y "La cachondez" . Sobresa Ie como 



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ejemplo la idealization del ars erotica europea que de alguna 
forma nos rememora la "Divagation" de Ruben Dario: 



Amame asi, fatal, cosmopolita, 
Universal, inmensa, unica, sola 
Y todas; misteriosa y erudita: 
Amame mar y nube, espuma y ola 
(1964:14) 

La exaltation de la libertad en todos los ordenes, pensa- 
miento, creation, action y movimiento, es otro elemento que 
caracteriza al modernismo y que se manifiesta en la prosa herre- 
riana. Esta exhortation a la libertad se advierte especialmente en 
los manuscritos de "El pudor" . A causa de una hipocrita pudicia 
losuruguayosviventemiendoal "que diran";achianconfalsedad 
y esta aruf itialidad se manifiesta no solo en su conducta social sino 
tambien en la vida cultural. La literatura, el teatro, el arte en 
general estan marcados por una "mentalidad de aldea", como la 
llama el escritor, que rechaza todo tipo de cambio. Este ultimo 
aspecto se encuentra estrechamente relacionado con el ansia de 
renovation que expresaba el movimiento modemista en America. 
Desde esa gran libertad frente a la lengua, el estilo de Herrera, sin 
llegar a extremos subjetivos inapropiados para el discurso positi- 
vista, conserva en varios puntos de la prosa el peculiar lirismo de 
los modernistas canonicos. 

La presencia de neologismos y de abundantes ad jeti vos en 
estos manuscritos se relationa con la libertad y la innovation 
creativa. La excesiva adjetivarion, b'pica del criterio estetico acu- 
mulativo del modemismo, se aprecia particularmente en aquellos 
fragmentos donde el autor caracteriza tipos humanos (asi por 
ejemplo la clasificacion que realiza sobre las mujeres en "La 
cachondez"). Otro elemento innovador muy comun en su prosa 
es la presencia de adjetivos sorprendentes (v.g. en "La cachon- 
dez": "temperamento gluteo", "concupiscencia elefantiasica"). 

Propio de la heterogeneidad discursiva del modernismo es 



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el insertar en un discurso empirico como el positi vista, modismos 
populares o de conversation. Algo muy similar ocurre en la poesia 
de Julio Herrera y Reissig donde "el lenguaje sufre un repentino 
vaiven, de la expresion aristocratica y elevada a la expresion 
sencilla y popular, produciendo asi sorpresa y obligando a instan- 
taneos cambios de actitud espirirual en el lector"(Bollo, 1976:79). 
Los dichos populares tambien aparecen frecuentemente en el 
manuscrito. Asi, en "La cachondez", encontramos un capitulo 
especial tirulado "Literatura cachonda" donde Julio Herrera 
enumera una serie de expresiones, "un bosteo popular de retorica 
debasura" que, segun el autor, comprende la verdadera literatura 
nacional. La heterogeneidad discursiva en Herrera (donde se 
combinan irreverentemente la cronica, el periodismo pasquines- 
co, el panfleto, el ensayo antropologico, la critica literaria y el 
naturalismo) responde mayormente a las inquietudes intelectua- 
les multiples del escritor entre las cuales podemos contar su 
interes por la musica culta y popular, por sus lecturas cientificas y 
por las nuevas tendencias culturales. Dentro de la diversidad de 
estilos que se observan en sus manuscritos, con un disfraz obsce- 
no, actua como elemento reunificador su iroru'a cruel bajo el 
"monoculo insolente" y perpicaz de principio de siglo. 

La heterogeneidad discursiva que posee esta prosa en par- 
ticular se acerca al "humoristico desparpajo", como lo llama Saul 
Yurkievich (1976:80), de la poesia herreriana, cuya poetica 
"omni vora" intenta "involucrarlo todo, todas las epocas, todas las 
voces, todos los ambitos" (1976:79). La polifom'a llega a tal grado, 
continua el critico, que limita siempre con la parodia y el pastiche. 
Por ese motivo, el humor en Herrera opera, en su poesia y 
especialmente en algunos fragmentos de Los nuevos charruas, 
como "disruptor que desbarata el ordenamiento convencional, la 
previsibilidad de lo consuetudinario"(1976:81). 

De lo expresado anteriormente se infiere que estos textos 
funcionan como ilustracion del discurso positi vista central de Los 
nuevos charruas. d escribiendo una epoca en "proceso de moder- 
nization". Herrera enuncia el periodo del novecientos uruguayo 
en juicios ludicos, seleccionando anecdotas del ambito popular, 



19 



sintiendo especial atraccion por aquellos casos de perversion 
psicopatologica. La descriprion naturalista de este escenario es- 
candaloso y "conventillero" sirve para ejemplificar las caracteris- 
ticas barbaras y primi ri vas que el au tor ad vierte en las costumbres 
uruguayas. Se destaca, asimismo, en su estilo directo, la voz "del 
otro", la del silenciado por el discurso oficial (la partera, la pros- 
tituta, la mujer en general) a traves de los reportajes y las anecdo- 
tas. 

Esta audaz y cruda prosa, mas alia de su pobre calidad 
literaria, nos revela un perfil hasta ahora escasamente eonocido de 
Herrera y Reissig quien, al igual que otros escritores modernistas 
(Lugones y Casal, por ejemplo), desarrollo algo mas que un arte 
decadente de cisnes, princesas y paisajes exoticos. Asimismo, una 
critica facil de su discurso lo puede llegar a calificar tan solo como 
una esceptica y desesperanzada vision de su pais desde retirados 
pedestales marmoreos. 

La publication de estos manuscritos cuestiona, por otro 
lado, a los biografos del escritor, quienes atenuaron la nerviosa 
personalidad de Herrera describiendo un personaje pasivo y 
moroso. Este hecho tal vez se deba a la cercam'a temporal que 
existe entre la epoca en que vivio el escritor y en la que fueron 
escritas la mayor parte de sus biografias (decadas del '40 y '50). 
Muchos de los personajes, f uentes de esos traba jos, que se relacio- 
naban con Herrera aun estaban vivos: parientes, amigos cercanos, 
rivales y amantes. Particularmente estas ultimas, que casi en su 
totalidad pertenecian al patriciado montevideano, no deseaban 
que salieran a la luz hechos ya pasados, que revivirian viejos 
escandalos. Por esta razon se ad vierte en muchos trabajos sobre su 
vida la supresion de nombres o la recurrencia a los sobrenombres. 



Carla Giaudrone 
Nilo Berriel 



20 



Referencias bibliograficas 



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21 



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Zum Felde, Alberto, "Prologo" a Julio Herrera y Reissig, Obras 

poeticas. Montevideo. Biblioteca Artigas, 1966. 



22 



Sobre la transcripci6n de los textos 1 

Los escritos comprendidos en la presente edition contienen 
en sus originates la totalidad de ciento catorce folios de los cuales 
ochenta y siete pertenecen a "El pudor" y los restantes a "La 
cachondez". 

De los ochenta y siete que integran "El pudor" cincuenta y 
ocho se encuentran numerados y veintinueve sin numerar. El 
texto consiste en un borrador escrito totalmente a mano por el 
propio Julio Herrera y Reissig, en tinta negra, y ocupa solo una de 
lascaras de las hojas. La mayor parte del papel utilizadosonhojas 
de libra contable (cincuenta y ocho), de 242 mih'metros por 365 y 
hojas blancas rayadas con filigrana (quince), de 278 por 218 
mih'metros. Tambien emplea el reverso de segmentosde pianos de 
Montevideo (cuatro) de 359 por 180 mih'metros en cuyo reverso se 
lee la siguiente inscription : "por el Ing. A[...J De acuerdo con el 
antepr[oyecto]. Por la comision especial de [...] Ano 189[..]". 
Igualmente son utilizados los reversos de dos red bos de La 
Revista (119 por 272 mih'metros). La interh'nea oscila entre los 4 y 
10 mih'metros y el estado general de los manuscritos es bueno. 
Como gran parte de los folios se haya sin numeration hemos 
optado por aplicar la ordenacion que el autor describe en la 
introduccion a la segunda parte de "El pudor", que es la unica que 
se conserva. En esta segunda parte Herrera realiza un listado de 
los temas ya tratados (que aparentemente se hallan extra viados) y 
detalla los que desarrollara en los siguientes capi'tulos. Los 
"pudores" sin numerar que no se encuentran en la lista de la 
introduccion han sido situados al final del capi'tulo de "El pudor". 



1 . Los originales se encuentran en el Archivo Julio Herrera y Reissig (Carpetas 
5-6 y 7-8) del Archivo Literario de la Biblioteca Nacional. Agradecemos la 
generosa disposici6n del personal de dicha secci6n y muy especialmente a su 
Jefa, la senora Mireya Callejas. 





23 



"La cachondez" no ofrecio mayores dificultades en su 
ordenacion ya que se encuentra completamente numerada. Los 
breves fragmentos que el autor agrego posteriormente sin especi- 
ficar su concreta ubicacion, fueron intercalados con facilidad 
siguiendo el orden tematico. El texto de "La cachondez" presenta 
similares caracteristicas a las de "El pudor": es un borrador 
manuscrito en tinta negra con una interh'nea de 7 a 10 milfmetros. 
Escrito en hoja blanca, rayada, con filigrana (218 por 280 milfme- 
tros) ocupando una sola carilla, el texto se conserva en buen 
estado. 

La transcription tanto de "El pudor" como de "La cachon- 
dez" no ha sido del todo sencilla por tratarse de borradores 
primarios, escritos con prisa y descuido, en donde se aprecian 
numerosas correcciones. A continuation se describe el criterio 
filologico seguido para el traslado de estos textos: 

a) Han sido suprimidas las tildes de preposiciones y monosflabos 
que no la requieren actualmente. 

b) Se han repuesto las tildes y la puntuacion ausente por descuido. 

c) Se respetaron los subrayados del autor asf como tambien las 
Sangrias. 

d) Ha sido normalizada y actualizada la ortograffa aunque man- 
teniendo lo caracteristico y singular. La escritura de los numeros 
fue conservada. 

e) Aquellos errores ortograficos de palabras que no pertenecen al 
idioma espafiol, fueron mantenidos sucedidos por un "[sic]". 

0 Los nombres propios de rientif icos, pensadores u otros persona- 
jes reconocidos, cuya escritura es incorrecta, se corrigieron. 

g) En cuanto a lo testado, si se tra to de variantes, no se consignaron; 
si agregaron un nuevo concepto, se transcribieron en nota a pie de 
pagina. (v.g.: si el autor elimino la palabra "acuatico" del texto, la 
palabra testada se leera en la nota a pie de pagina de la siguiente 
manera: ([acuatico]).) 

h) Aquellas palabras o fragmentos de palabra que resulten ilegi- 
bles ya sea por letra borrosa o ruptura de hoja se representaran con 
el siguiente signo: "[...]". 

i) A To largo del manuscrito se encuentran numerosos agregados 



24 



o "agregaciones", como dice el propio autor, que complementan 
los distintos capi'tulos. Herrera no especifica a que texto corres- 
ponden algunos de ellos. Por tal motive* han sido senalados en 
nota a pie de pagina cuales agregados fueron reordenados por el 
autor y cuales por los transcriptores. 

j) Las palabras que se encuentran entre dos parentesis rectos han 
sido agregadas por los transcriptores y corresponden a omisiones 
involuntarias del autor por distraccion. 

k) Si bien el estado general de conservation de los manuscritos es 
bueno, se advierte la ausencia de algunos folios asi como tambien 
el deterioro de otros. Cualquiera de los dos casos seran senalados 
en notas a pie de pagina. 

1) Los interlineados, debido a su abundancia, fueron transcriptos 
sin ninguna clave que los distinga del texto primario. 

Finalmente es preciso aclarar que la investigation de la 
prosa de Herrera y Reissig no culmina con el presente trabajo. El 
estudio prosigue por lo que no descartamos la posibilidad de que 
sedetecten nuevos manuscritos que correspondan a "El pudor" 
y "La cachondez". 



EL PUDOR 



EL PUDOR 



Psicofisiologi'a de los uruguayos 
Conformation de los caracteres emocionales 
Agregacion sobre "El Pudor" 

Sus distintos grados. El Pudor es el pais. Delirio absurdo de este 
sentimiento. Anomalias monstruosas. Faz antitetica del Pudor: 
reverso de este vicio. Sus relaciones con la moral, la estetica, el 
temperamento, las costumbres y la cultura. Hipocresi'a que deter- 
mina en hombres y mujeres. La cachondez como oposicion a la 
frialdad. Vulgarismo en los afectos. 

Se observan distintos grados de pudor en nuestras uruguayas 
teniendo en cuenta que dicho sentimiento disfrazado de morali- 
dad reiine toda la pauta primitiva desde la estupidez hasta el 
absurdo. 

A mas de los pudores huranos, religiosos, felinos, guerre- 
ros, selvaticos, matrimoniales, enemigos del lecho, volivos [sic], 
cimarrones, de que he tratado en el capftulo antecedente 1 , existen 
otros mas originates, de origen indio-cantabrico, a saber, los 
octogenarios, los de ultratumba, los periodisticos, los asociatio- 
nistas, los anti-esteticos, los ingenuos, los temerosos, los gazmo- 
nos, los anti-filiales, los sucios, los zoologicos, los juridicos, los 
inhospitalarios, los municipales, los policiales, los incredulos , los 
envidiosos, los compasivos, los asperos, los apaticos, los virgofa- 
gos 2 , los morfeicos, los prostibulares, los galantes, los saturnianos, 



1. Se refiere el autor a un capitulo que se encuentra extra viado (Nota de los 
transcriptores). 

2. ([cuantitativos]) 



28 



los religiosos, los paren tales 1 , los injustos, los espias, los indumen- 
tarios, exofagal, exclusivista de arrepentimiento, los politicos, los 
literarios 2 , los consejalesMos conventilleros 4 , los turistas, los anti- 
diureticos, los entontecidos, los parteriles y los dogma ticos f euda- 
les. A todos voy a referirme en el capftulo presente por orden de 
clasificacion para que los lectores retengan lo mas posible en su 
memoria las distintas faces de este sentimiento hipocrita y fingido 
que reina en nuestra sociedad. 

Ejemplo de pudor octogenario. 

Una anciana de setenta y cinco anos se expresaba en estos 
terminos: "jYoacostarmedelantedemimarido! jEnla vidalohare, 
sefiora! Aunque tiene casi un siglo no por eso es menos pi'caro. 
Siempre acecha la ocasion de mirarme las pantorrillas. Sepa Ud. 
que cuando me desnudo tengo buen cuidado de ocultarme bajo las 
sabanas". 

Esta misma seftora al tener noticias [que] su nuera hallabase 
en situation interesante, exdamo roja de vergtienza: "jQue escan- 
dalo, por Dios! jVaya con la cochina! jQuien los ve tan zorros!" 

Pudor de ultratumba o pdstumo. 

He conocido una senora que apenas era madre de catorce 
hijos, la cual llego a dear en cierta ocasion en que fulminaba sus 
maldiciones contra unas projimas enf ermas que no habian tenido 
reparo en dejar tocarse los muslos por el medico: "A mi ni muerta 
me tocara ningiin hombre: seran mis hijas las que me vestiran para 
ponerme en el ataiid". El marido no la habia tocado, se sobreen- 
tiende. 



1. ([anat6micos]) 

2. ([los geometricos, los matematicos]) 

3. (Ilos antidescorteses]) 

4. ([los melindrosos. .. andaluces]) 



29 



Fudor periodi's tico. 

Se sabe que a ciertas representaciones, comunes en Europa, 
no asiste por pudor la sociedad montevideana. Cuando Sara [sic], 
El Bien, diario catolico amenazo a las sefioritas que tuvieren la 
"poca delicadeza de asistir al drama, con publicar sus nombres al 
siguiente dia, exponiendo a la execracion del publico el ignomi- 
nioso pecado de las rebeldes. Era de suponer que el fondo del 
castigo fuese en realidad que excomulgadas por El Bien, las 
sefioritas perdieran por lo menos 99 probabilidad[es] de encontrar 
un novio religioso. Palpitaba en la sombra de la [...] con que fue 
impreso dicho auto, el dedo terrible de Fouquier-Terville. 

Ultimamente cuando Iris se repitieron dichas amenazas. El 
mismo diario se ocupo en extensos editoriales de la inmoralidad 
de la obra empleando en sus apreciaciones terminos subidos. 
Pareda dar a entender que los uruguayos son capaces de dar una 
leccion a Europa en materia de gusto y de placer estetico. Muchas 
familias se abstuvieron de pecar porque crei'an ofendi'an con esa 
obra la suceptibilidad pundonorosa [sic] de sus virtudes astrin- 
gentes. Un diario defendiendo la obra dijo que Iris se hallaba por 
encima de Manon, La Dama de las Camelias, Rigoletto y Boheme 
debido al mayor encubrimiento de las escenas corruptivas y al 
perfume virginal que se escapa de la protagonista la que , como se 
sabe, prefiere las mordeduras de los gusanos a los zarpazos de la 
deshonra. Este argumento parecio, al entusiasmo que los escrito- 
res rinden a la castidad, el colmo de la grandeza artistica por 
aquello de Guyau " de que las ideas determinan los sentimientos" . 
El cronista aludido se permitio con todo lujo hacer alusiones 
despreciativas a la Gautier y a Manon, hallando a estas poco 
simpaticas. 

Cuando la representacion de Coralie y Ci'a, los periodicos 
se desataron en protestas enloquecidas contra la desvergiienza de 
la obra . Y todo porque la escena ocurre en una casa amueblada, 
donde mas de un redactor y una sefiora habran estado de paseo, 
siquiera una vez al afio. Las familias se pasaron la voz para no 
concurrir y asf paso, con gran jubilo de El Bien y varios periodicos 



30 



que se congratularon porque el pais hubiera dado la leccion que 
se merecen los pueblos europeos. Esto tiene que ver con lo que 
acontecio en Buenos Aires antes de ponerse en escena la nueva 
opera de Mascagni . Las sefioras de los abonados presentaronse en 
grupo a la Compafua al saber que Iris iba a representarse. 
Exigieron energicamente que se excluyera del abono dicha obra- 
y asi se hizo. Al parecer la America no desperdicia oportunidad de 
corregira la Civilization. Mire que tiene gracia! 

Cuando surge alguna polemica los relatores seencargan de 
encubrir lo mas posible las expresiones que ellos encuentran 
desnudas por el pudor de los lectores. Las poesi'as y demas 
traba jos literarios en que hay apenas un vislumbre de sensualidad 
son desechados incontinenti . Las Revistas Literarias son fermen- 
taciones de aziicar, de una falsedad chafalonia y un afeminamien- 
to repugnantes. Llega a tal extremo el mdice de estos periodicos 
que en caso de publicar algun trabajo de los aludidos con un 
desconocimiento absoluto de los derechos del autor, se mutilan 
sin piedad el verso oel parrafo sospechoso y se presenta al publico 
con la mayor buena fe la obra mordida. 

Otra faz del poder periodfstico. 

Un montevideano que ejerce en Buenos Aires la profesion 
de periodista dio a luz un arti'culo sobre la Cher de Marat, la reine 
de belle, la Emile D'Allencon y otras magas de la galanteria 
parisiense cuya toilette aparece en la cronica junto a la de las 
princesas,enesteorden: Grand Monde- Demi Monde-, a quienes 
aca tan las sefioras y cuyas mansiones in verosi'miles hacen antesa- 
la los millonarios y los principes que llegan a Paris para quemarle 
su incienso, para rendirse a su gracia. El barbaro de Montevideo 
escupi'a sus nombres hablando de las estrellas del chic con un 
candombe de guitarra, con una risilla ultrajante de moralista, con 
una soma canallesca. Mujeres de tal jaez, deria el barbaro en uno 
delos pasajes. Sauvage Americain . 

[...] no faltan sin embargo las excepciones. La impulsividad puede 
mas que el pudor ya lo hemos dicho, y en prueba de nuestro acier to 



31 



lo que acontencio con moti vo de unas denuncias de mal ref erentes 
a castigos aplicados en los cuarteles. El Dia de [sic] publication 
purpurina en un ataque de impulsividad al que denunciaba sobre 
defensa de los jefes acusados [sic] explicando las causas por las 
cuales sufrieron los delincuentes, los rigores de la disciplina. 

Orgullo de naturalidad, con aire de absoluta candidez, de 
no saber que [es] lo que hace, dicho diario (sin cuidarse en absolu to 
de velar los hechos, y con prescindencia [...] el pudor de las 
seiioras) daba cuenta de toda una pornografi'a de genero mascu- 
lina en las que intervinieron los cazadores del batallon No4. Se 
hablaba de concuritos [sic] en las tuberiasbajo el tunel, de oficinis- 
tas a domicilio, de becerradas nocturnas, de enfermedades poste- 
riores en un lenguaje zafio, soez, de relator de prostfbulo. Fue tan 
agudo el ataque de impulsividad que ElDi'a no penso siquiera en 
los propios intereses, (en que las familias que [...] escandalizarse) 
y al efecto de coser la boca al periodico nacionalista, hizo una 
description que hubiera escandalizado a Zola. 

El pudoroso "Dia" se bajo los pantalones en plena calle. 
iTrogloditas pudicos! 

Pudor asociacionista. 

Los clubs y distintas agrupaciones del pais [...] intervienen 
con frecuencia en la vida privada de los asociados. A continuation 
van dos ejemplos: 

Florencio Sanchez perteneciente a un rirculo social de la 
colonia, paseaba un dia con una amante por las pastosas de aquel 
[...] calles historico. En posesion del hecho la Directiva del Club 
llamo al imprudente para someterlo a juicio. 

Apenas huboentrado Florencio, [...] con gravedad una silla 
y los jueces, poniendose a distancia, dieron principio al interroga- 
torio. 

Sanchez ignorando hasta entonces lo que signif icaba aque- 
11a ceremonia se apercibio por fin de lo que acontetia; tomo el 
sombrero y esquivando toda respuesta abandono sonriente el 
banquillo de los acusados. 



32 



No ha mucho que varios jovenes de Montevideo obsequia- 
roncon unbanquetea unosmarinosnorteamericanos. Terminada 
la comida se resolvio dar esparcimiento al animo como llaman los 
uruguayos al matreraje nocturno de la Calle Santa Teresa. Conse- 
cuentes con su educacion charrua y para que el esparcimiento 
hiciera epocaen los anales terencinos, los 1 alegrespenetraronen 
lo de Juana 2 Mestoy y se entregaron al bandolerismo. Pusieron 
alas a las copas, hicieron lena con las sillas sobre las cabezas de las 
mujeres, despedazaron los espejos, lo que como era natural dio 
origen a la prision de los Fra Diarolos [sic]. Dias despues Juana 
Mestoy entablo demanda contra los pudorosos quienes pertene- 
cfan, como despues se supo, al Centro Moralista de la calle Cerrito. 
Sabedora la Comunidad del Club-Catolico del publico pecado de 
sus socios, se propuso hacer una investigation con el objeto de 
comprobar la culpabilidad de los heroes y en consecuencia indu- 
cirlos a que cumplieran con el sexto mandamiento de Moises. 
Citados a comparecer se les sometio inmediatamente a un 
interrogatorio inquisitorial, con el proposito edificante de hacer 
un proceso mas celebre que el de Dreyfus. 

Despuesde un hora de silencio y hallandose losacusadosen 
el banquillo, pregunto el juez que era, segun se nos asegura, el mas 
ferviente de los socios: 

El juez: "iReconoce Ud. haber estado en la calle Santa Teresa?" 

El reo (con altivez): "jSi!" 

El juez: "^Piensa Ud. frecuentar esa calle?" 

El reo (indecente orangutan): "No senor. Muy bien senor, no 

volvere; me hare la paja; voy a subir al palo enjabonado." 

Con otro acusado. 

El juez: "^Piensa Ud. delinquir en esa calle?" 

El reo (negociante): "jNo sefior, si Ud. me paga una hembra, no 

volvere, lo juro!" 



1 . [(Don Juanes del bajo]) 

2. ([lavasca]) 



33 



Despues de una hora [de] deliberation resolviose expulsar del 
Centra a los hipocritas. Mas aquf no termina la comedia pues - 
segun se nos af irma- el Club, que no anda bien en sus negocios, los 
ha llamado a su seno, el Padre del Hi jo Prodigo, of reciendoles toda 
clase de franquicias y liberalidades. Las bases del perdon consis- 
ten en que los socios demuestren su arrepentimiento pagando las 
cuotas atrasadas. Por su parte el Club [que] otorga indulgencia 
plenaria a los que satisfagan la deuda, se compromete a no 
averiguar la vida privada de los Musolinos- dejando a los confe- 
sores de los reincidentes la tarea de lavar con misteriosa legfa las 
manchas seminales de los enemigos de Juana Mestoy. 

Pudor anti-es tetico. 

Es notoria la acritud que se tiene al naturalismo en la 
literatura, como en las artes plasticas. El gusto almibarado y la 
critica pudorosa execran hasta el fanatismo los libros en que 
palpitan la desnudez, aunque tengan estos un merito subido. Se 
pref ieren los mamarrachos de biblioteca, sahumados con el perfu- 
me virginal de la Edad Media, a los manjares modemos de los 
sibaritas de la sensualidad, los enternecimientos de sacristfa a las 
visiones pecadoras del misticismo baudeleriano, las perfecciones 
aereas de la inverosimilitud romantica a los modelos palpitantes 
de la forma antigua. Se prefiere Lamartine a Marcel Prevert, Jorge 
Onet a Paul Adam, Jose Zorrilla a Richepin, Etchegaray a Luder- 
man, Camprodom a Sardou, Alejandro Dumas a Flaubert. Desde 
que Mauricio Zabala fundo Montevideo, la obra que mas repre{...] 
La belleza no vale para los uruguayos serios [...] moralidad. 
Horroriza el humo de las [...] de un dia" [...] orgias, el benjui de los 
gabinetes secretos, la encrucijada de las citas, los misterios de la 
enagua. 

La notable Sara [sic] se represento sin el primer acto, arre- 
glada por Samuel Blixen, para el pudor del pais. La amputation de 
la obra es lo de menos cuando se trata del gusto del publico ya que 
nada se tiene en cuenta, la tesis y el resultado. 

Cuando se desliza en la escena algun pasaje de dudosa mora- 



34 



lidad, las senoras se ponen a discurrir sobre temas indiferentes. 
Miran con aire de discretion para la platea o el tielorraso, hacien- 
dose las desentendidas. 

Las uruguayas tienen horror a la elegantia, a lo nuevo, a lo que 
viene de Paris; pues les parece que esto amenaza la pureza de los 
hogares. Las senoras de Montevideo no viven para el mundo, este 
tercer enemigo del voto matrimonial. En opinion de las uruguayas 
los elegantes solo gustan a las mujeres del mal vivir. Tambien 
suelen llamar a los elegantes, siendo estos bien parecidos 1 , afemi- 
nados, con un tonillo de moralidad autoritaria. En este pais en que 
los hombres no saben caminar, ridiculamente las uruguayas se 
rien de un elegante que lleva el paso como es debido, y el cuerpo 
aplomo, llamandole agresivamente marica. Toda la sociedad se 
exaspera por ese modo de caminar tildado de presuntion femeni- 
na por las serranas de Montevideo. Esto nos recuerda la fabula del 
europeo en el pais de los jorobados . Estos se reian del intruso y le 
gritaban a cada paso, "Contrahecho, monstruo, ridiculo". Del 
mismo modo consideran la limpieza en el hombre como un 
afeminamiento de los mas ridicules. Se advierte desde ya que los 
uruguayos no usan bideles [sic] . Volviendo al horror, a la nove- 
dad, han llegado de Paris unos juegos de porcelana para matrimo- 
nios compuestos de tres tacitas, una de las cuales es para el amante. 
Bueno es que los maridos de Montevideo se acostumbren a 
admitir esta tercer tacita. 

Igualmente se juzga deshonesto, provocador, como de mal 
vivir, el modo erguido de una mujer cuando pasea. Las uruguayas 
que andan como a tropiezos, como cerdos en el barro, haciendo 
angulos con las piernas inclinadas, flojas, echando ancas arras 
como si f ueran a sentarse, miran como los jorobados del cuento a 
los de cuerpo airoso, elance, de remos solidos y de cabeza a lo 
Esruardo. Dicen con agresivo desprecio ref ieriendose a las elegan- 
tes: "Que modo de andar de loca; lo hace para buscar hombres". 
Ellas dicen de su desvencijo:" Aire modesto de senorita". 



1. ([maricas]) 



35 



Unas montevideanas aconsejaron a una sefiorita de formas 
elocuentes que caminaba con el cuerpo aplomo, que mirara para 
el suelo y que no se cinera por lo mismo que tenia esa mirada [sic] 
de caminar sospechosa. He aqui el reproche: "£En donde has 
aprendido a caminar asi? <No sabes que es el modo que usan las 
locas para que los hombres las sigan? jEncogete, inclina la frente, 
baja los ojos; dame el brazo; de esta manera no se te conoce tanto!" 

Por mas brillante que una artista sea, sino es [...] serio se 
conserva pura la sociedad de Montevideo la mira con desden y el 
publico indignado le niega sus favores. 

Algunas actrices sobresalientes que han trabajado en Soli's, 
la Delia Guardia por ejemplo, se han ido decepcionadas, con la 
impresion de que esta gente si no es salvaje lo anda cerca. 

Y todo porque la distinguida actriz, desagrado con sus 
blasones de amante (siendo casada) al pudoroso publico urugua- 
yo y cometia , en concepto de este, una inmoralidad representando 
las obras naturalistas de los grandes drama turgos. No falto perio- 
dico que opinase con enfasis del agravio a las condiciones de la 
artista tildandola de mediocridad con fama. En cambio la Guerre- 
ro, por ser esposa con documento y representar las comedias 
moralistas de Calderon y de Lope, merecio los mimos de la 
sociedad y las aclamaciones de la critica adulona. Todas a una 
aspiraban con fruicion los azahares de la heroma y opinaban con 
elogio de sus mejores talentos. El teatro merecio un lleno absolute) 
y la noche de su beneficio recibio la casta esposa infinidad de 
obsequios. Se advierte para el caso que el publico del pais no 
entiende un apice de drama. La Compania Leiget-Reiter, que es sin 
duda la mas completa que haya pisado el escenario, vendio 
apenas el di'a del debut treinta localidades de platea y unos pocos 
pakos. Las gentes no quieren saber nada con el drama modernis- 
ta. Lo revolucionario, en pun to a moralidad, les estorba sobrema- 
nera. Su pudor no aplaude sino las obras bendecidas por la Iglesia 
- y en cuanto a las artistas, todas son detestables sino exhiben sus 
maridos o viajan con sus papas. A proposito la Tonia Dilorenzo, la 
adorada, la mimosa, el chiche del publico de Montevideo, espe- 
cialmente de las mujeres. El virgo le conquisto a la Tonia los af ectos 



36 



calurosos de la critica y la concurrencia en masa de la sociedad que 
asistia embobada a sus representaciones llenando a la ninfa de 
flores y regalos en homenaje al cinturon de oro de la invencible 
fanciulla . Como se sabe la Tonia, una verdadera uruguaya nacida 
por casualidad en Roma, se ha casado recientemente. Nuestro 
publico tiene el mejor olfato cuando se trata de aplaudir a quienes 
por sus propensionesburguesas no llegaran a humillarlo. Prevei'a- 
se que el final de la talentosa vi'rgen no podia ser otro que el 
casamiento. El pudor, que es el sexto sentido de los uruguayos, no 
se equivoca nunca: es infalible. La Tonia lo acaba de corroborar. 



Pudor ingenuo 

Abundan en Montevideo las demi-vierges . Merecen este 
calif icativo la mi tad, por lo menos, de las senoritas. Por un conven- 
cionalismo de los mas ridiculos se dejan tocar y retocar sin que por 
ello cedan. Sus f iebre alterna entre los 39 y 40 grados sin que llegue 
a los sofiados 41, que es cuando sobreviene el delirio delicioso y 
la paciente ignora lo que se hace. Consideran ingenuamente 
nuestras demi-vierges, hijas de Maria, que lo unico que les arreba- 
ta la diadema sacra de la castidad, es el acto de la posesion. Otra 
de las razones de la purisima es que se la juzga una virtud 
aristocratica. jQue parodoja indfgena! Se finge ignorar la conducta 
de las grandes mujeres de Paris , de la nobleza pecadora de Saint 
Germain. Una seftora no cede porque cree con eso dejar de ser 
senora. Las mujeres del pueblo que tienen mucho orgullo, por 
igualar a las clases altas, poseen el mismo concepto del honor y en 
consecuencia no aflojan , como dicen los uruguayos. 

Pudor temeroso 

Otra de las razones porque no ceden las senoritas, es el 
panico del que diran . Un panico tan intenso [...] sus deseos. Hace 
que las palomas del divino cazador se duerman en sus nidos, 
tremulas de miedo. Temen perder su cetro de representation, las 
demi-vierges, entregando la otra mi tad a sus pletoricos galantea- 
dores. 



37 



Pudor 1 Gazmono 2 

Algunos jovenes que, aunque reconocen el estilo magistral 
de Pierre Louis y otros autores sensualistas, declaran que no les 
gusta el genero, son enviados a la campana por prescription 
facultativa, al poco tiempo de su matrimonio, a consecuencia, 
como se comprende, de los excesos del talamo. Dichos jovenes 
aunque se conservan sobrios en el hablar y poco dados a transigir, 
se empinan el talamo hasta las heces. 

Las senoras uruguayas, aunque tengan catorce hijos, gus- 
tan del estilo romantico y exclaman ante la obra de un sensualista, 
con gesto de asco 3 : "jQue chanchos 4 !". Por lo comun son 
lacrimosas, sentimentales, gustan de Lamartine y de Dumas. Su 
moralidad se detecta en esas obras. Se entemecen cuando leen 
estos autores. Cuando se publico Suefio de Oriente hombres y 
mujeres bramaban escandalizadas. El pudor de unos y otros se 
revolvfa con espanto en una epilepsia de maldiciones y sonrojos. 
Esto no quita que por lo bajo todos se regocijaron y buscaron 
avidamente la clave del libro. Durante dias y dias indagaron con 
gran secreto acerca de la heroina y su esposo. En todo lo cual 
ostentaban una risilla canalla que paretia decir:"jNos gusta!" Un 
ex-redactor de un diario catolico, casado y con hijos, que se 
distingue por su exaltation pudorosa, se of redo a una artista como 
amante ohcial, exponiendo que se habi'a hecho cargo de un puesto 
importantisimo y que esto lo ponia en condiciones de responder 
a su compromiso. Agrego que era soltero y poco despues enviole 
una carga de dulces del Telegrafo, como para que la senora diese 
cuenta de su elevada position. No hemos podido averiguar el 
resultado de la golosina. 



1. ([hipocrita]) 

2. El Pudor Gazmono esta integrado en los originales por numerosas agregacio- 
nes, escritas en distintos fobos, encabezadas por la inscripci6n "6x . Para su 
transcription estas han sido dispuestas teniendo en cuenta su tematica y el 
orden f ljado por el archivador. 

3. ([como si nunca hubieran conocidos tales cosas]) 

4. ([jQueinfamia!]) 



38 



Se guimos con el pudor gazmono 

Los jovenes como he dicho son esencialmente pudorosos. 
Alardean de moralidad; son pletoricos enemigos de la came. 
Durante el noviazgo, se abstienen de besar a sus virgenes. Son tan 
ideales! Sin embargo se ceban para casarse con tres meses de 
anticipation. Toman copetm. chunco, huevos, candiales, depura- 
tivos para la sangre, aceite de bacalao. j Y todo con tan buen gusto! 
Guardan asimismo abstinencia y se ponen alcanfor bajo el vientre 
para no excitarse por la noche; pues en ese caso perderian 1 los 
ahorros testiculares que acumulan prudentemente para obsequiar 
a sus prometidas con un regalo de bodas que vaya bien a su 
castidad. La primer noche que asi se titula el sueno de oro de su 
juventud, es para ellos una causa de preocupacion constante. 
"iComo hare para desnudarme? <• Quien lo hara primero? Yo me 
muero de verguenza. jQue horror! Ella tan pura. jMe da lastima!" 
Esto no qui ta que posterguen un solo di'a el divino descorchamien- 
to. La primer noche del planetario ellos se entregan a Venus con un 
deleite 2 deazucar. 

Es algo pavoroso lo que ocurre sobre el talamo . Los mue- 
bles se sacuden violentamente como si se tratase de una section 
[sic] espiritista. Los autores del terremoto en un rapto de pudor se 
abalanzan sobre sus vfctimas las que 3 despeinadas y sudorosas, 

ruedan entontecidas por el lecho bajo el empuje de un canon 

hidraulico. 

Otro caso de pudor gazmono 

Una senorita mientras tenia un hijo con un hombre casado 
aprontaba el ajuar para enlazarse con otro. Se observa que muchas 
ninas se dan a los hombres casados por un exceso de pudor, pues 
juzgan como una ignominia tener tales confianzas con un soltero, 
quien no constituye para ellas un hombre de respeto. A mas 
porque desconffan de la discretion de los celibes y en materia de 



1 . ([y perder en espennatomas]) 

2. ([sobrehumano, divino]) 

3. (I pidiendo socorro] ) 



39 



honra se hace preciso mucho disimulo, una reserva de ministro 1 . 
Otra senorita, muy celosa del pudor, se despidio de su novio para 
un viaje a la Exposicion de Paris , en compafua de sus hermanas. 
De Buenos Aires dio vuelta cambiando de vapor en la darsena y 
echo anclas triunfalmente en casa de la par tera . A los seis meses del 
caso de San Francisco saludaba Palestrina el triunfo de su regreso 
de la Exposicion, bendiciendo a la recien llegada y a su esposo con 
inefables armomas del divino epitalamio celeste. Casarse mucha- 
chos! 

Contrasta con el lenguaje bajo que usan los uruguayos por 
calles y plazas con sus agresiones a mano a la virginidad de las 
mujeres y con la calumnia de que las hacen objeto en sus conver- 
saciones, la oh'mpica indignation que muestran por un termino 
violento en una polemica, por un giro pornografico. El terror de 
ellos es que esas palabras sean lei'das por sus mujeres, por sus 
novias, por sus hermanas. Tales expresiones, dichas en publico y 
envueltas por lo comun en oropeles de retorica afectan en su 
concepto la integridad de sus mujeres. Temen celosamente que 
estas cosas provoquen en las puras ardores lubricos y puedan las 
Santas Cecilias pecar con el pensamiento. Que sensualidad tan 
refinada la de estos creofagos enmascarados! 

Se observa a pesar de todo que nuestras mujeres son menos 
morah'stas que los hombres. Se ve que Nietzsche tiene razon 
cuando asegura que la mujer es mas natural que el hombre. 

Se debe saber que algunas uruguayas no se disgustaron de 
Suefio de Oriente . Mientras los hombres se enfuretian ellas, en 



1 . Roberto de las Carreras cita textualmente en su carta abierta a Julio Herrera 
y Reissig una variante de este fragmento de "El Pudor": "Nuestras niflas se 
dan a los casados por un exceso de pudor. Conceptuan indecoroso, de muy 
poca delicadeza tales confianzas conuncelibe que no constituye para ellas un 
nombre de respeto. Desconfian nuestras virgenes, con perspecacia celeste de 
la discreci6n de los inconyugados. A la verdad, convengo que en materia de 
honra se hace indispensable mucho disimulo, una reserva de ministros!" 
(Roberto de las Carreras, Psalmo a Venus Cavalieri y otras prosas, Area, 
1 967). De las Carreras arribuye el fragmento a Herrera aunque sin mencionar 
que pertenece a "El Pudor". (Nota alos transcriptores). 



40 



secreto, en viaban por el libro a un mensa jero de conf ianza . Casi no 
falto una que no leyese el divino suefio a horas en que el esposo no 
las vefa. 

jOjo maridos! 

Varios senores aconsejaron a una casada que no leyera tal 
obra por ser un libro monstruoso. Ella no hizo caso y, por el 
contrario, se nos afirma que lo 1 hallo del todo bien. 

jUn aplauso a la sefiora! 

;Mis felicitaciones a Roberto! 

Una sefiora de la sociedad fue abandonada por su marido 
quien huyo en compafifa de una mujer de teatro con rumbo a 
Guatemala. Unos meses despues la sefiora hizo acto de presencia 
en la Opera de Solis. La indignation del publico lleno la sala. Sus 
relaciones dejaron de visitarla. Hizosele el vaci'o. Se la maldijo. 

La sociedad opino que era una desvergiienza que una mU jer 
abandonada por el esposo tuviera animo de diyerhrse. Se excla- 
maba: "Mereceria que el esposo no se acordase mas de ella". Se . 
hablo de un mensaje a Guatemala dandole cuenta al marido de la 
probable infidelidad de la viuda. 

Se advierte que muchas personas morales, entre quienes se 
notan excelentes maridos, tienen por amantes a las capatazas de 
los prostfbulos. Es logico: les gusta variar. Por regla general los 
amantes oficiales de las mujeres mas frescas de Santa Teresa son 
diputados. Estos tienen derecho a estar con ellas dos noches a la 
semana y los Domingos por la tarde a la siesta. Los jovenes 
distdnguidos tienen tambien por amantes a las teresinas; las dejan 
para casarse ofreciendoles, al despedirse, una comida romantica. 

Los fisiologistas declaran que los salvajes poseen organos 
inferiores sumamente desarrollados. El vientre y el aparato gene- 
rador asumen proporciones hiperbolicas, al contrario de las fun- 



1. ([aprendi6 de memorial) 



41 



ciones cerebrates cuya organization es reducida. Los ventrudos 
uruguayos no desmienten esta regla. Su pene constituye la 
credencial mas gloriosa de su rango primitivo. Cierto que a dar 
credito a una teoria el triunfante pene de los uruguayos debe su 
importancia fisiologica al amasijo de la masturbation. Es salvaje 
solo por artifitio ... Hecho a mano, desde la edad mas tiema, 
representa un milagro de la gimnasia, fruto indiscreto del pudor 
de nuestras mujeres. La potentia de los uruguayos, su vanidad 
irrational, es la gran exception al azoe, al elemento omnipotente 
en que flota todo el pais, es una paradoja fulgurante del organismo 
que da en pleno rostro una bofetada a la [natujraleza. Juzgando 
por induction, los organos de los hombres [...] de sensualistas 
armoniosamente con los voluminosos esdrujulos masculinos. A 
tales armas tales panoplias. Aunque parezca extrafio, un pene da 
la medida de una civilization. Los parisienses y los japoneses, dos 
razas superiores, dos razas cerebrales que se han impuesto en la 
Humanidad, poseen, segun un naturalista, el pene mas reducido 
entre todos los grupos de los hombres: un pene culto, un chiche. 
un pene oficial como dicen en Roma las refinadas. 1 

Un joven de nuestra sotiedad esconde un monstruo ba jo su 
pretina; un guanaco 2 arisco que escupe a torrentes en la calle Santa 
Teresa. Se considera al joven una eminencia proh'f ica y se le dirigen 
cumplimietos a Su Majestad zoologica que el recibe lisonjeado con 
inclinaciones de coqueteria. 

Por esta gracia de la naturaleza es conocido alguien con el 
nombre de Bergalli. Un admirador ha fotografiado al pene. 

Otro caballero es el terror de los serrallos de Montevideo. 
Tiene que pagar el doble. Para connubiar el nifio es necesario que 
cuatro almohadas se interpongan inf iemescamen te entre su cuerpo 
y el de la mu jer. Se le mide de este modo un pene natural y la suave 
vaselina atempera sus furores haciendo del machete un palo 



1 . Este folio particularmente se encuentra en muy mal estado. La parcialdestruc- 
cion de la hoja hace imposible la lectura de aproximadamente unos seis 
renglones (Nota de los rranscriptores). 

2. ([fabuloso]) 



42 



en jabonado. Cuando el joven asiste a un baile usa cierto pantalon- 
bombacha. Se entablilla el muslo con el 1 pene prisionero de una 
venda que abarca hasta la rodilla; queda inmovil toda la noche. 

Se cuenta de una novia despavorida durante la iniciacion. 
Su marido, un gran lancero 2 , penetraba en su carne como en 
manteca. (Proclama del mariscal Ney) En un momenta de panico 
la vi'ctima se desvanece diciendo: "jNo me pongas la rodilla, 
barbaro!" 

Por una aberracion de la naturaleza, existe un uruguayo de 
pene exiguo 3 que vive atormentado constantemente por la preo- 
cupacion de que no es hombre. Considera que la pequenez de su 
miembro lo rebaja y para disimular el ridi'culo abulta el bolsillo del 
pantalon con dos pafiuelos anudados que 4 apedantean su pretina. 

Alia en Florida las mujeres huyen espantadas de un joven 
Pichon que segun las malas lenguas se enrosca el pene en la cintura 
como si fuera una faja. Las mujeres le dan con la puerta en las 
narices posefdas de un temor supersticioso. El descubrimiento del 
fenomeno se debe a una sirvienta que vio al joven en la banadera 
por el agu jero de una cerradura. La noticia cundio por la ciudad en 
menos de un relampago. 

Orra faz de la gazmoneria 

Se hacen apuestas entre los jovenes al que tiene mas aguante 
para echar diez vainas en la calle Santa Teresa. Recorren todos los 
hoteles sirviendose un vermouth en cada uno. El vencedor es 
aclamado y el vencido sarisface con deleite los gastos de la guerra. 
El mayor orgullo de los jovenes montevideanos consiste en la 
longitud de la jabalina. El que es armado, el de visuaga [sic] mas 
voluminosa como ellos dicen , goza de un prestigio inverosfmil 
entre los compafieros, como asimismo entre las cellencas. Todos 
dicen de el con tono de admiracion: "Es demasiado hombre para 



1. ([sable arma]) 

2. ([hacia estragos en su carne]) 

3. ([inquieto]) 

4. ([leenorgullecen]) 



43 



una sola mujer; que buena lanza!". Se armo recientemente en un 
baile aristocratico una interesante discusion entre varios jovenes 
acerca de quien posei'a el fusil de mas calibre (la potencia de los 
uruguayos mereceria un capi'tulo aparte). Uno de ellos invito a los 
circunstantes para la letrina y acto continuo se trasladaron 1 Ruido 
de fuga en el vestfbulo. Cuchicheos en la cocina (sombras en el 
tercer patio escondidas en la carbonera). 

Elvencedor, que era un estudiante, saco por el cuello, por 
encima de la corbata, algo asi como un pez raro. Los testigos en 
medio de una estupefaccion admirati va se descubrieron respetuo- 
samente felicitandp al pugil. Alguno dijo:"Me ganaste raspando 
por media pulgada". 

[...] por confesion se debe de medicos a la falta de consumo 
cerebral; todo sale por el porno. Es por esto que no son artistas. 
Estos pomos, estos monumentos, estas hiperboles de Boccaccio 
son muy del gusto de las uruguayas, las cuales lo primero que 
miran en un hombre es lo que llaman el bulto. Una seriora 
expresaba a una senorita: reftriendose a un caballero que por lo 
visto no podia entrar en competencia con el poseedor del pez: 
"jMire con disimulo; ese mozo no parece hombre!" Y pom'a, en 
guardia a su protegida contra la probabilidad peligrosa de un 
marido poco lancero. Se comprende que acosrumbradas a estas 
violencias las uruguayas 2 , a estas vigas no les haga efecto en minci . 
Paso lo que con el borracho que cocido por el aguardiente no gusta 
de los licores. 



Se sabe que algunos uruguayos 3 matan a sus mu jeres a poco 
del matrimonio. Hay casados que han muerto dos y se preparan 
para la tercera. iLas infelices 4 sucumben de peritonitis, reventa- 



1 . ([La sala se despobl6. Las senoritas desconcertadas. Los duenos de casa]) 

2. ([a estas catapuJtas temporales]) 

3. ([de gran alzada]) 

4. ([mueren reventadas]) 



44 



das por un monstruo legendario, por un cabalgador furioso que 
le destroza las visceras 1 ' Un delincuente de este genero discutia 
con un colega sobre quien de los dos mereda ser condecorado por 
virilidad,diciendo:"Yo he muertodos".EIotrorepuso:"Conesta 
es la cuarta". Esto recuerda los dos caballeros que al ponerse en 
guardia para batirse se dijeron: "Es el diez y ocho que mato; con 
que asi aprontaos"; "Y yo el ciento veinte". 

Las cocottes extranjeras se asombran de la potencia asnal de 
losuruguayos yde desusorganosmonumentales,aunquecon un 
pero: "lis ne sont pas vraiment des artistes!".... La potencia de los 
uruguayos. 

Cuentase de un joven que echo 11 la primera noche. Se 
advierte que los primeros tres sin sacar, como dicen los urugua- 
yos. Ella, con el objeto de recuperar las fuerza y por consejo del 
anf itrion, tomaba en los intervalos bizcochi tos de oporto, mientras 
el llego a consumir en poco tiempo media botella de cognac. 

Al otro dia, consecuencia de los excesos, no pudieron aban- 
donar el talamo; teruan las piernas como de trapo y unas barrancas 
negras bajo los ojos. Por consejo del medico f ueron disminuyendo 
la dosis, plantandose regularmente en cinco, lo que era para el 
moralista un colmo de exigiiidad. 

Se sabe que los uruguayos solicitan una licencia para casar- 
se, sin la cual no podrian prepararse para la comida sensual ni 
comer a gusto, ni hacer sultanescamente las digestiones. Por lo 
demas, se considera como un impudor de ridi'culo monstruoso 
que los recien casados se presenten elegantemente en publico 
durante el misterioso pleni[...] de la iniciacion, cuando los novios, 
a juicio de la hipocresia, deben esconder la vergiienza de la alcoba, 
los secretos del [...] en lo mas profundo de la soledad de una 
cartuja. 

Natural es que la recien casada teniendo que sufrir la 
condena de tan largo encierro, no resista a la tentacion de 2 expe- 



1. ([Un coronel uruguayo]) 

2. ([alargar la noche en veinte y cuatro horas, y dejarse estar]) 



45 



rimentar una noche de [...] abandonandose comodamente en el 
lecho, sobre emplumadas de came, sobre edredones vellones, 
sobre hamacas de moare y elasticos de marfil. El secreto de que 
muchos vayan a pasar la luna de miel en el campo, no es otro que 
sustraerse durante una quincena a las visitas de la familia las 
cuales, por un etiquetismo inoportuno, interrumpi'an el abandono 
languido de los gastronomos. El dueno de un restaurant de Santa 
Lucia nos refirio no ha mucho que unos novios, pertenecientes a 

cama, haciendose llevar la comida a la pieza donde ellos no se 
vistieran mas que una vez durante las dos semanas de su perma- 
nencia en el campo. En el hotel de Villa Colon donde debutan por 
lo regular los conyugados de Montevideo, ocurre frecuentemente 
que las parejas no se dejan ver sino por el servicio. Esto hace pensar 
en las hambrientas de Santa Lucia. 

fOtra fazl de la gazmofieria 

La juventud disfruta [...] quienha ligado masenfermedades 
venereas en sus excursiones por el bajo. En esto y en burlar bien 
con quebrada en quien ju garle pierna con elegancia mas orillera. 
Cifran toda su vanidad, los asisticos de Montevideo. Los Don 
Juanes de Santa Teresa , los conquistadores de cinco reales pasan 
el Domingo tomando mate, en animada tertulia, con los Leonesde 
los Marineros de nuestros misteriosos prostibulos, entre perfumes 
de puesto de pescado que se respira en sus compartimientos. 

Cuentase de un joven melancolico, desolado porque todos 
sus camaradas habi'an obtenido, por lo menos, la condecoracion 
de un chanclo [sic], mientras el, hasta entonces, no podia vanaglo- 
riarse de tan lumonica honra. El nostalgioso [sic] aspiraba con 
ansiedad fiebrosa a ser un elegido de la sifilis, del hada lugubre 
que precipito al dnico lusobano en las cloacas de la miseria 1 . 
Sospechando vivamente que una prostituta podia hacerle este 
regalo (Lord Byron) dirigiose a la infectada y poco despues, el 



1. El Don Juan de Guerra Junqueiro. (Nota de autor) 



46 



incolumne caballero pavoneabase enorgullecido con una placa 



Ellas se saben de memoria el gracioso cuento de Catulle 
Mendes; la historieta pi'cara del cantaro que se rompio; y del habil 
cirujano que compone las rupturas de la vasija materna. Las 
eruditas catolicas no son ajenas a los secretos extringentes del 
alumbre, asfcomo a los eyaculantes en "Punzo Mayor" del amu- 
leto de hi'gado. 

Aumentan las luzmadas nocturnas a nuestro asilo de 
huerfanos. Un empleado nos manifesto que las sefioritas de la 
aristocracia hechan en [...] por el buzon, adjuntandoles una sena. 
La sefia [...] en un hijo de fotografia de la madre [...] si se le antoja 
reclama [...] retrato. Existe en esa Institucion sag[rada] [...] en la 
que figuran las estrellas de la [...] Dolce School [...]. Unos padres 
muy honrados [...] doctor; ni [...] senorita, falta de [...] al Exposito, 
con la sefia [...] de una sifilis contagiada [...] por la honradez de las 
po[...] [...] a proposito de [..J 1 
Otra faz del pudor gazmofio 

Una senorita aconsejaba a otra que no se dejase galantear 
por un joven hijo bastardo a quien ninguna que se preciara podia 
aceptar. [En] efecto nadie miraba al joven deshonrado por una 
intemia de la naturaleza. 

Una vez casados los padres del hijo de la vergiienza, este, 
que paso a ser legi'timo, fue disputado por las sefioritas. 

Distintas cosas 

Dos hijas naturales eran mal recibidas [en] los salones. 
Cuando harian su presentation las mujeres las evitaban riendo 
estrepitosamente. 

Una senorita reprochaba a otra que se metiera desnuda en 
la banadera ; la pudorosa tiene la costumbre de coleccionar estam- 
pillas obscenas. Muchas personas de la buena sociedad sacan 
nifias del Exposito de 10 a 12 afios para traficar con ellas. Las 




1 . Este fragmento del texto se encuentra en muy mal estado. (Nota de los trans- 
criptores) 



47 



ofrecen a sus mtimos por dinero. Esto da lugar a que en el asilo 
tomen muchas precauciones para ceder una nina; los varones se 
entregan mas farilmente, sin requisitos complicados. 

Una senorita dejo de saludar a una amiga porque esta se 
acercaba demasiado a su novio cuando hablaba con el en el teatro. 
Se debe saber que toda la f amilia de esta pudorosa, escandalizada, 
la ha corrido af anosamente. Una envio dos hi jas al Exposi to- la orra 
no era ajena a los alquileres ambulantes; a proposito se nota que 
muchas senoritas muy devotas juegan a las escondidas por dinero 
en las amuebladas con personas ya provectas. Algunas senoritas 
tienen un perrito cachondo aleccionado de marido para todas 
ellas. Se turnan el perrito. De ese modo transigen con el novio. 

Se debe saber que algunas senoritas de Montevideo que no 
asistieron a la representation de Iris en Solis, se embarcaron poco 
despues para Buenos Aires con el objeto de ver en esa ciudad la 
impudicia de Mascagni. 

Las familias que tuvieron rubor de asistir a Iris en Monte- 
video, no tienen inconveniente de realzar con su presencia el exito 
de algunas zarzuelas espafiolas de chiste desnudo y grueso, en que 
abundan las alusiones a los distintos alveolos del organismo 1 . La 
obra predilecta de las montevideanas es La Trilla . He aquf un 
pasaje:"Despues de la rodada del patron le enjarrete la untura en 
la vena que se le ablandaba y ahora esta tan dura que nuestro amo 
sirve hasta para el amor: iQue les parece a todos mi unguento? 
jViale Uds. ahora la vena al patron!" 

Al oir esto los solteros aplauden locamente; se pide el bis en 
medio de una orgia de carcajadas. Los maridos guardan discreta- 
mente una circunspeccion de censura y escrutan con disimulo el 
rostro de sus mujeres para notar el efecto. Las senoras y las 
senoritas se hacen las que no advierten; un ligero rubor tine sus 
rostros; algunas se sonrien mirando al suelo con un recato de 



1. El autor aclara que el siguiente fragmento de el Pudor Gazmoiio que aquf 
comienza y concluye en 'Tlay bis indefectiblemente", viene "despues de lo de 
Iris". (Nota de los transcriptores). 



48 



mimosa coqueteria otras con disimulo practico se dirigen seria- 
mente en actitud normal a sus compafieras. 

Cierto que mas tarde le toca el turno a la moralidad: hay una 
compensation matematica en la obra y obtiene un exito estruen- 
doso en ambos sexos, la siguiente frase: "La honra es lo mas 
grande, es lo mas sublime; sin la honrita, adios, adios!" Las 
mujeres al oi'r esto se hinchan de satisfaction; hallan el triunfo de 
sus cadenas seculares, el apoteosis de su virtuosa exclusividad, el 
salmo teatral de su inexpugnable fortaleza, la sancion lirica de sus 
candados de vi'rgenes. Los maridos sonrien con mesura 1 , con un 
placer coqueton de propietarios felices a quienes se elogia su 
ingenio... 

Las esposas sonrien orquestalmente, fraternizan con sus 
maridos. Hay bis indefectiblemente. 

No ha mucho se dio en el Ateneo de esta ciudad una 
conferencia sobre la Emancipation y derechos de la mujer. Se 
prohibio la entrada a las vfctimas. Titulose la conferencia:"Para 
hombres solos". Un estudiante, excelente moralista, estigmatiza- 
dor de oficio, se ofrece exclusivamente para hombres solos a 
quienes da conferencias sobre el [...] derecho fisiologico de la 
mujer. Es sultan de varios amigos. Todos los que se le acercan 
perecen sin [....] El homofago no se explica como pueden gustar al 
hombre los al veolos femeninos. Es muy armado. Es el Patrono de 
los [...] pederastas. 

Cuando murio la madre de una amante aristocratica, 
Montevideo distinguido concurrio al sepelio. Sin embargo ningu- 
no de los acompafiantes entro a la casa que parecia infectada por 
la deshonra .A una seriora mientras era amante de un conocido 
hombre publico, nadie la distinguia, todos la despreciaban 11a- 
mandola con acritud la concubina . Una vez casada la mejor 
sociedad de Montevideo le rindio homenaje concurriendo a sus 
recibos. Fallecio poco despues de su matrimonio. Todo el mundo 
lamento la irreparable perdida, los diarios labraron las mas her- 



1 . ([agradecidos al actor]) 



49 



mosas diademas funebres elogiando las virtudes pri vilegiadas de 
la extinta. 

Cesado [sic] que a los famosos bailes ecumenicos de mas- 
caras que se efectuan en Soli's, concurren bajo el disf raz senoras y 
senoritas de la mas alta aristocracia. Las primeras se les escapan a 
sus maridos con pretextos ingeniosos. No obstante nadie piense 
en una carnavaleada de las eximias Lucrecias. Su objeto es curio- 
sear un rato, es darse cuenta de los hervores de la orgia, sin peligro 
de que nadie las critique. 

Hay quien augura sin embargo (vox populi, vox dei) que las 
mujeres salen sin calzones en carnaval. Estos di'as de locura son 
una especie de saturnal cristiana, una vacacion de la abstinencia, 
un descanso a [...] las pasadas tareas de los deberes conyugales 1 - 

Es la unica epoca del ano en que las uruguayas hechan una 
canita ... 

Cierto que tambien en la fiesta de los espafioles la clase 
menos elevada se permite unas ojeras cislace -episcopales (trasla- 
do a Tiberio). Los asilos se enriquecen a los nueve meses de estas 
grandes alegrias; las parteras y nodrizas ganan para todo el ano; 
los tambos no alcanzan a satisfacer las necesidades del consume 

Durante el carnaval las amuebladas lucen una tablilla como 
la de los trenes que dice: completo . 

Fudor sucio 

Se sabe que nuestras mujeres se descuidan el cuerpo debi- 
do, mas que todo, a un escrupulo de pudor. Si no se lavan ciertas 
partes con la prolijidad necesaria es porque lo consideran un 
pecado. Pueden mientras dura el la vaje tener un mal pensamien to. 
No usan irrigadores ni otros aparatos de limpieza por miedo a la 
fractura de la virginidad,esta aureola matrimonial que representa 
para ellas el precio de su liberation. Muy al contrario creen 
ingenuamente que la antisepsia prolija y el lavado interior son 
impropios de una senorita, y no tienen mas uso que en las locas 



1 . ([un recreo afrodisiaco]) 



50 



como dicen ellas. Las senoras no se lavan al acostarse porque en 
su concepto es un impudor cuidar excesivamente de la flor maldi- 
ta de Sa tanas. Todo esta en tener limpia la conciencia y en lavarse 
el alma en los confesionarios cada siete dias. Respecto a las 
senori tas, el perfume virginal impide que se perciba[n]' los olores 
desagradables. Este deprecio por la carne, nacido en el pesebre de 
Bettleem, conserva toda su integridad en nuestra gente pudorosa. 
Consecuente con este mi to se comprenden las def ecaciones con los 
sublimes ef ectos geni tales debido a la minima distancia que existe 
entre los alveolos. En las casas todos se ocuparan de los salones y 
piezas de recibo, pero nadie repara en la letrina. Es un impudor 
ocuparse del lujo higienico de las comunes. Estos, que nada saben 
de water clow [sic] , canerias, baftos, videtes, jabon y tohalla, son 
unas cuevas de dos metros de largo, por medio de anchura, en las 
cuales el protagonista navega en un oceano de bacterias, nada en 
una Venecia 2 inmunda y sale luego medio asfixiado por el pudor 
que alii se respira. Cambiar estas letrinas con las de ultima moda 
de Paris en las cuales hay perfumadores y bibliotecas. Estos 
templetes de promiscuidad cular, levantados por la pureza necia 
de nuestra gente, tienen una ubicacion muy racional, razonable y 
organica pues, como se sabe, distan apenas dos metros de la 
cocina. La falta de camaras higienicas y cuartos de bano en los 
domicilios de Montevideo no simboliza otra cosa que un exceso de 
escnipulos de moral la cual, severa como es, desprecia dignamen- 
te las funciones de la materia. jQue gesto de repulsion hubieran 
hecho las [...]! 

(nota) Apunte para el pudor sucio. 

Tal confunden la inmundicia con la sensualidad que se oye 
con f recuencia decir a los uruguayos: "Una vez que se me entrego 
le tome asco, perdi completamente la ilusion". Efecto del olor a 
chivo como diria Javier de Viana. jPetronios del paganismo, los 
adoradores de su cuerpo, los perfumados varones de Atenas, 



1. ([el mal olor de las carnes]) 

2. ([excrementicia]) 



51 



Roma y Alejandria, los poetas de los banos, ante la suciedad 
salvaje de este pudor hispano indigena que fermenta en nuestros 
uruguayos! 

Otro ejemplo de pureza sucia 

No hay nada mas complicado en metafisica que la media 
pulgada que existe entre los alveolos. Nuestro publico gusta 
locamente del chascarrillo repugnante; de esa gracia zarzuelesca 
de cano maestro que ellos aplauden en la conversation, en el 
escrito, en el teatro, con desbocamiento de hilaridad como si se 
tratase de un sprit hermoso. Esta clase de chistes les parece 
inocente y de ahi el entusiasmo que le profesan. Hasta las mu jeres 
se muestran complacidas con el carambus inmundo que desem- 
boca en el mas grueso de los intestinos. Tratandose de la ojiva 
neutra, el pudor, lejos de sentirse agraviado, se sonrie con malicia 
como un chiquillo precoz. Pero si el chiste se equivoca de alveolo, 
nos guarde Mahoma de la tempestad de f urias, de los crujimientos 
de dientes, de los sordos hamaqueos de indignation, de que son 
vi'ctimas los que minutos antes platillaban a dos manos las chufle- 
tas malolientes del protagonista. En los corrillos o en el teatro las 
mujeres enmudecen atemorizadas o toman sus abrigos para reti- 
rarse; los hombres se agitan como vfboras furiosas con la lengua 
afuera. jValganos Dios por media pulgada, cuanto barullo! El 
pudor que transige con el alveolo neutro pierde los estribos, en 
cuanto el actor suelta las riendas a su Pegaso y este resbala por el 
bosque sagrado de la Diosa. Como se ve la moral uruguaya que 
huele castamente a cebolla y a cocina, se yergue como un Moises 
con las Tablas en la mano apenas Afrodita descubre una postura. 

La media pulgada es tambien la causa de que los uruguayos 
entiendan ingenuamente que la sensualidad es una inmundicia. 

^Para que habra colocado Dios ambas cosas tan juntas en 
vez de arreglarlas a gusto de los uruguayos? En el cuerpo humano 
como en los domicilios de Montevideo la letrina esta cerca del 
comedor. Los sensualistas dicen, sin embargo, que esto va bien. 

A pesar de todo es cosa que enternece los pudores anti- 
higienicos de nuestras Candidas Clarisas, sus virtudes diamanti- 



52 



nas, su cristiano poco aseo. jOh moral sucia, embrollada! jOh 
pureza inaccesible, inmutable como las nieves eternas! jOh el 
sacro f uego de sus corazones, la cera de sus inocencias, el taberna- 
culo de sus virginidades, la miel de sus ternuras, el musgo de sus 
dientes, la noche de sus unas, el oro de sus orejas, el zorrillo de sus 
sobacos, la aceituna de su cabeza, la perdiz refinada, francesa de 
su aliento, por donde han venido a resultar franceses los urugua- 
yos! jTodo se une en santa paz! jEl pudor es el pais! 

Pudor zoologico 

Una sefiora de mucho pudor a quien le regalaron varias 
gallinas y un solo gallo, consecuente con su moral monogama, se 
propuso celebrar el casamiento 1 de dichas aves y para el efecto 
compro un gallo para cada gallina. Naturalmente que los varones 
se hicieron pedazos, con lo cual la duefia no se disgusto gran cosa, 
ni se decidio a transigir con el haren pues segun dijo, era una 
desvergiienza 2 un solo gallo para muchas gallinas. 

[...] como las yeguas [...] las cuales (como [...] ) gozan de la misma 
forma que las pupilas de los gallos . Es tambien una gran calumnia 
de los orientales. Las yeguas por lo comun nacen y mueren 
virgenes, abdicando sus funciones generadoras en las mulas que 
las representan dignamente. A semejanza de las mu jeres del pais, 
las yeguas nacionales son reacias a la copula di vina. Se defienden 
a patadas como las senoritas de Montevideo. jOh si nuestras 
mujeres fueran castas como las palomas! No habria paraninfos ni 
masturbadoras, ni cloroticas, ni neurastenicas, ni histericas, ni 
hipocondriacas, ni neuropaticas, ni idiotas, ni dementes, ni nusti- 
cas, ni epilepticas, ni anemicas, ni degeneradas, ni medulares! No 
existiera por fortuna la juventud sifilitica de la calle Santa Teresa, 
de las crerofulas [sic] y en los fetidos tumores se albergara en el 
Expinto. No nacerian como los niftos de la caridad; condenados 
indirectamente al vejamen y al martir [ . .. ] [ .. .. jnencia yeguariza de 



1. ([cat61ico]) 

2. ((semejante orgia]) 



53 



nuestras zafias mujeres. No pasearon tan orgullosas con aire [...] 
[...]ridor de Montevideo pensando en la aventura del [...] semina- 
les que las trompas de [...] . No braceariamos locos de fiebre los 
hi jos de Afrodita chapoteando en el deseo, entre una muchedum- 
bre de cenicornios [sic] rates . 

jCuantos ovulos fecundos, cuantos uteros colmados, cuan- 
tos repliegues mimosos, cuantos clitoris erectiles, cuantos pubis 
satisfechos, cuanto licor vaginal se uniera con el esperma! jCuan- 
tos himenes preciosos disputados a la baba del repugnante insecto 
de las rumbas! 

La vampirica espermatorrea no chupara los cerebros, no 
destruyera la mente precipitando a este pueblo en la mas [...] 
estulticia y el chisme. Tendriamos la literatura en vez de vicios de 
tinta y de neurosis de aplausos, tendriamos hombres y no paro- 
ii rdyirthTsextAih aft tlRjfarJrsR} ft i tm on a&fan difamKJb'tmifjrdR/teii 
vez de una necropolis de imbeciles) [...] Que vinculo filosofico liga 
a los seres de nuestra naturaleza; todas tienen una misma alma, 
todas las mismas tendencias, el mismo temperamento. Unicamen- 
te las yeguas de rango, (en cuyas venas corre sangre aristocratica) 
gozan de los sublimes privilegios de la sensualidad y se abando- 
nan, como las mujeres de raza, como las parisienses, como las 
espanolas, como las turcas, como las inglesas, a los deleites lasci- 
vos, al culto de la carne 1 

Se dicen en cambio aludiendo los temperamentos frios: 
tener sangre de pato, cuando este animal es tan fogoso como el 
cerdo. Despues del connubio el pato sufre un desmayo violento 
una epilepsia lasciva. Y como no goza tanto como la paloma un 
Balast de Montevideo podria parodiar la cuarteta del lisofono de 
su familia: v. y g. 

Granada como una espiga 
Al trabajo no dio tregua, 
Guardera como una hormiga 
Y casta como una yegua. 



1. ([Las mulas representan en nueshas estancias el papel de paraninfos... hu- 
biera estado en lo cierto el poeta Catalan: Casta como ]) 



54 



O de otro modo, 

Granada como una espiga 

Guardera como una hormiga 
Casta como una uruguaya. 

Obien, 

Yegua como una uruguaya 
(Dos terminos iguales a un 
tercero son iguales entre si) 



Pudor juridico 

Unos doctores en jurisprudencia, entre los cuales hay juga- 
dores tramposos y libertinos, se han presentado a un sefior de 
mucha autoridad rogandole que encabezara un petitorio dirigido 
al Tribunal con el objeto de que este suspendiera en sus funciones 
a un abogado pederasta; petition que se fundaria en el pudor de 
las leyes. 



Pudor municipal 

Se sabe que por una reglamentacion del Municipio, atenta- 
toria a la libertad, existe un radio para las prostitutas, cosa inocua 
que no rige en ningiin pais. El comercio de las mujeres es tan 
considerable como liberrimo. Esta costumbre se remonta a la 
epoca de los Papas en Roma, cuando se creyo posible moralizar de 
un golpe la sociedad, suprimiendo la prostitution. Este atentado 
prohibitivo sebasa en quees un impudor que la vecindad honrada 
tenga que sonrojarse a la vista de esas 1 pecadoras infames que 
deberian esconder su vergiienza en las tinieblas de un claustro. 



1. ([reses abyectas]) 



55 



Habiendosele preguntado a un miembro de la Junta acerca de esa 
disposicion czarina, este se limito a responder: "No tiene Ud. 
hijas?" 

Se debe saber a esto que no ha mucho se hablo con 
entusiasmo de un proyecto de la Municipalidad referente al 
ostracismo de las prostitutas convertidas, por otra gracia del Julio 
Verne administrativo, en Escipiones montevideanas. Entiendase 
por ostracismo el aislamiento insular de que iban a ser gracia las 
cellencas como si se tratase de pasajeros presuntos de Bubonica. 
Por el tal proyecto se obligaba a las prostitutas a trasladarse en 
exodo al penasco carbom'fero llamado Islas de Ratas. Hubiera sido 
comico que los graves uruguayos, al resplandor de la casta luna, 
fuesen a coger en vaporcito. 

Un periodista liberal hallo exagerado el proyecto y limitose 
a decir que lo que convendria por ahora es que se les diese por 
carcel el Barrio Reus. Estos pobrecitos uruguayos no saben que 
todo un Papa como Sixto V senti'a el mayor respeto por las 
cellencas a quienes expulso de Roma. Pero en vista de los crimenes 
y desordenes sociales, que se produjeron en ausencia de esas 
valvulas a que se da el nombre de prostitutas, tuvo que reconocer 
su falta y abrioles solemnemente las puertas de la ciudad divina 
con indulgencia plenaria, Te-Deum, y bendicion de San Pedro. 

Pudor policial 

Existe una disposicion policial por la que se prohibe termi- 
nantemente salir a la calle y ni siquiera asomar a la ventana 
mientras alumbre el sol a las pupilas de Santa Teresa. Esta prohi- 
bicion gemela casta de la municipal que hemos referido, se funda 
como aquella en las inmunidades que [el] pudor de las familias 
debe gozar. Dicho pudor a juicio de la Jefatura, debe ser garantido 
por los sables y las multas pues, fuera escandaloso que la autori- 
dad no velase por la buena conservation de los perfumes virgina- 
les. Los guardianes 1 del orden tienen derecho a llevar presas a las 



1. ([castidadpureza]) 



56 



buscadoras de marchantes, como llaman los uruguayos a las 
prostitutas nocturnasquese lanzan de paseo. Se advierte que para 
salir en libertad las pecadoras tienen que ceder a los empleados de 
poliria, lo que se juzga mas moral que andar de paseo escandali- 
zando cuando la gente ni las ve. Tambien no deja de ser muy 
pudoroso que en las comisarias se ejerza clandestinamente la 
prostitucion. Por lo demas se sabe que esta no se permite fuera del 
radio. No obstante hay excepciones; los comisarios la permiten a 
cambio de que la duefta los acaricie 1 cuando hace frio una que otra 
vez o les agencie algunos budines como dicen ellos. 

Noticia de ultima hora 

Los agentes de poliria de extramuros tienen orden termi- 
nante de disolver las parejas 2 despues de las once de la noche. En 
el Parque Urbano, Playa Ramirez y puente del Ferro-Carril del 
este, donde los amantes pululan y se solazan a escondidas, bajo 
elauspicio de la sombra, los rufianes de uniforme, como los f railes 
del San Bernardo de perros [sic], misioneros que husmean [a] las 
libertinas a saltos enrre las pilas y los zanjones donde los pajes de 
la lujuria improvisan sus alcobas. "jEh, separense; cada uno por 
su lado!", es el grito de guerra que espeluzna a los matreros. A 
unos novios sorprendidos por los perros en las arenas de Ramirez 
les cupo una suerte lugubre. A el se le redujo a prision; a ella se le 
acompano hasta el tren. 

Pudor 3 incredulo 

Si por casualidad un amigo hace a otro una confidencia de 
genero galante el camarada parece no oirlo. Pocas horas despues 
ha olvidado que tal confidencia le ha sidohecha.Surostroexpresa 
una incredulidad de hielo. Los uruguayos, en fuerza de no tener 
nunca una conquista, han llegado a considerar ingenuamente que 
es imposible que un hombre tenga amores libres fuera de la 



1 . ([clandestinamente cuando hace frio]) 

2. ([deenamoradosnocturnos]) 

3. ([compasivo]) 



57 



consabida Santa Teresa. Quejandose Roberto de su desengano del 
placer se le contesto con gesto de disgusto que esto se deberia a la 
ba ja condition de las mu jeres con que el tiene amistad y le aconsejo 
la misma persona que se casase ... A un hombre que manifieste 
desvi'o por Santa Teresa se le considera pedante y se sonrie de su 
pretension. 

Pudor 1 envidioso 

Si contrariamente el amigo logra que se le escuche porque 
se ha expresado con un misterio dramatico, el oyente se aflije, 
ostenta un aire compungido, parece implorar con un gesto de 
amargura suspenso de una desesperacion infinita, que se le 
desengane cuanto antes, que se le diga que todo ha sido una 
broma. Le sucede corno a los nifios a quienes se ha referido un 
cuento doloroso y los que se tranquilizan luego con el clasico 
engana pichanga . 

Pudor compasivo 

Cuando se oye hablar de alguna aventura galante ocurrida 
en Europa, Buenos Aires o Montevideo las senoras compadecen a 
la heroina exclamando/'iPobrecita! iQue deshonra, se ha perdido 
toda la vida. j Y el que picaro, que infame! 

Otro caso de pudor compasivo : 

Algunos jovenes uruguayos, que sedistinguen en sus modos 
por una bonomia de farinaceos, ostentan en las casas de prostitu- 
tion un alma Candida que llega al extremo de condolerse por la 
suerte de la damisela. Su primer palabra es preguntarle: "^Como 
se ha perdido?iC6mo ha llegado hasta aqui? j Y su familia no sabe 
nada! £Tiene Ud madre y hermanos?", haciendo de la entrevista 
una ceremonia funebre. Al cabo de un momenta estan los dos 
tristes en actitud hieratica. 



1. ([compasivo]) 



58 



Pudor aspero 

Los hombres son respetuosos con las mujeres casadas. 
Acatan la dignidad del matrimonio y creen ingenuamente que 
cualquier libertad les esta permitida con una amante a la que 
consideran una prostituta y califican con el nombre de hembra . En 
su concepto las amantes no tienen derecho a la consideration 
social. Se mofan de ellas con una risilla canalla que hace pensar en 
los virajes picarescos de los nifios cuando aluden a cosas de la 
came que impresionan su sensibilidad. Las amantes son tratadas 
como esos indios de la Tierra del Fuego a quienes porun capricho- 
so desprecio se acribilla a disparos desde los buques que costean 
aquellas regiones. 

No hay que decir que ningun hombre se atre veria a salir de 
paseo o a presentarse en publico con una amante. Tal audacia le 
divorciaria de la sociedad. El y su companera no serian mirados. 
A este respecto un sentimento de solidaridad intuitivo pone en 
comunicacion electrica todas las voluntades para que el vaci'o se 
produzca alrededor de los escandalosos prof anadores del respeto 
social. Los conocidos pasarian junto a la pareja bajando los ojos, 
con aire jesuitico, para evitar el saludo. Al dfa siguiente 50.000 
personas condecorarian con epitetos agresivos a los audaces 
enamorados. A mas evitan el saludo por un sentimiento que ellos 
llaman delicadeza. Creen los ingenuos pudorosos que una corte- 
si'a en tales casos equivale a una sancion o, de otro modo, a un 
complicidad rufianesca que ellos estan lejos de ejercer. 

Hay tambien algunos que por envidia manif iestan su irrita- 
tion a las amantes de otros dirigiendoles impertinencias y alusio- 
nes indelicadas con un aire suspicaz de altura principesca. 

Al hablar de mujeres que hacen vida galante, las estigmati- 
zan con el nombre de ovejas. Es una manera de moralizar. 

jPudibundosbellacos! 

En oposicion a esto se halla la acometi vidad a las mujeres en 
las fiestas de Momo. Los puros echan entonces una cana al aire. Se 
ceban, por lo general, con las mujeres que no pertencen a la creme . 
Con un cinismo de lazzaroni se abalanzan sobre sus vfctimas a las 



59 



que acosan por todos lados con manotones de hambriento, despe- 
dazandoles las ropas, deshaciendoles los peinados. Y esto con la 
particularidad de que lo hacen para que el publico vea, para que 
todos admiren su desenvoltura conquistadora, el toupe Terroria- 
no de que ellos hacen gala. 
iOnanistas hidrofobos! 

Cuando las mujeres se arriesgan a salir despues de las 9 de 
la noche por las calles oscuras vuelven a su domicilio machucadas, 
con las rafces del cabello doloridas por las agresiones a mano de 
que son objeto. Los uruguayos llaman 1 a esto salir a matrerear. 

jCamastrones carnivores! 

Estas monadas impolutas oficiancon frecuencia la ceremo- 
nia del becerro 2 , tratese de cualquier mujer, negra o amarilla, 
jactandose alegremente de estas hazanas de corsario, de estos 
abusos bru tales con las infelices. 

Trogloditas pudicos. 

Tambien es de notar la pederastia 3 in crescendo por parte 
de estos predicadores de moralidad. Los comunes son por lo 
regular los templos venusinos en que se efechian tales holocaus- 
tos. La universidad es, segun se asegura, una Babilonia de pede- 
rastas. Este vicio es consecuencia del 4 excesivo pudor de los 
uruguayos, de la falta de ejercicio de sus organos genitales, del 
desprecio que guardan por todas las mujeres que no son esposas. 
El onanismo, segiin declaraciones de muchos facultativos, consu- 
me diariamente a nuestra juventud moralista desarrollando su 
imbecilidad. 

Esperan casarse los inocentes Gonzagas para efectuar un 
acto que determina la naturaleza desde cierta edad sin interven- 
tion de sacerdotes ni jueces. 

jConnubiar mastuerzos! 



1 . ([a semejantes hazanas]) 

2. Becerro-Consiste en que varios individuos se aprovechan por fuerza de una 
sola mujer. (Nota del autor). 

3. ([enpasaiesseeretos]) 

4. ([la fklta de virilidad]) 



60 



A propositode la pederastia, un catedratico haria gala de no 
haber tocado una mujer hasta el dia en que se caso. 

Como seran nuestros caballeritos que en los bailes que 
durante las carnestolendas se afechian en varios Clubs, no se les 
permite el disfraz con el objeto de evitar 1 sus piraterias, desmanes 
que consisten, como ya he dicho, en manotones 2 y en bromas a 
cual mas puro. 

jCatonianos Babuinos! 3 

Otra faz del pudor aspero 

En sociedad 4 se teme, se odia, a las personas libres, a las 
que no manifiestan sus propensiones por el matrimonio. 

Un joven en una declaracion que hizo a una senorita, ruvo 
la desgraciada ocurrencia de expresarle: "Es Ud. un suefio de 
RobertodelasCarreras". La senorita seindign6diciendo:"jC6mo 
me rrata Ud! jComo me considera!". El pudor aspero de las 
mu jeres hace que Roberto de las Carreras se considere mas seguro 
entre las patas de un caballo de raza que 5 a distancia de una 
senorita. 

Se observa en oposicion con esto que las senoritas en el 
camaval echan tambien su cana al aire. En un baile del Club 
Espanol, un joven desaparecio en compafua de una senora per- 
diendose en las oscuridades de un segundo patio. El joven en el 
apresuramiento olvido prenderse la bragueta y entro en la sala 
aclamado por varias senoritas que le dirigieron a grandes voces 
bromas y alusiones picarescas. La concurrencia se agito como un 
oceano. Las senoritas miraban gozosas la abertura del pantalon 
exclamando:"jQue poco disimulado eres!jLe vamos a contar a 
Marieta! ^Donde la dejaste, che?" 6 

iHijas de Maria! 



1. ( los manotones explosivos]) 

2. ( de carnivore]) 

3. ( emponzonados]) 

4. ( se apunalea con directorios a personas liberrinas]) 

5. ( porderras]) 

6. ( hie en el suelo!]) 



61 



Pudor apatico 

Es notable la insensibilidad filosofica de las mujeres en lo 
que se refiere a escenas de la vida libre que se representan en el 
teatro o desfilan en la novela. Su pudor en cierto punto no se agita 
gran cosa cuando se las noticia de algiin rapto pasional, de algun 
hecho que ellas juzgan como impudico pues, incredulo como es, 
no da fe sino al juicioso amor uruguayo que desemboca en la 
sacristia . E ste caracter apatico de las mujeres tiene que ver de cerca 
con las uniones sexuales. El casamiento es casi siempre consecuen- 
cia de la vanidad de la mujer que desea obtener el triunfo de ser 
elegida y el instinto genital del hombre. La mujer uruguaya, falta 
de imagination, liana, sin ideales, sin sensibilidad, ni gusto arh's- 
tico, disciplinada desde que nace a resoplidos de pulmon por el 
jefe de familia, habiendo respirado durante toda su vida una 
atmosfera de convento, no elige: acepta como marido al primer 
hombre que se le presenta siendo este del agrado de sus padres. En 
las sociedades cultas, aunque los matrimonios son mas o menos 
convencionales, el amante reivindica para la mujer los derechos 
del amor. En Montevideo las mujeres se unen sin pasion con el 
primer venido y lo que es grave ni suenan en tener amantes 1 . En 
cierto modo pareceriales elegir un impudor pues, eso de fluctuar 
entre la came mas o menos bien modelada, de preferir al joven de 
25 afios que tiene mas calida la sangre que al de 40, representa para 
ellas una indelicadeza latente. Es asi que casi siempre, si es fiel y 
trabajador como ellas dicen, lo mismo da Apolo que Tersites. La 
hermosura y el intelecto nada pesan en su balanza. Prueba que 
rara vez una sefiorita deja por otro a su pretendiente. El pudor 
apatico de nuestras bellas se resentiria, con ocuparse tanto de los 
hombres. Hay que hacer notar que el 70% se casan por despecho 
con cualquier insignificante debido a que un novio las ha dejado, 
lo que apoya nuesrra asercion de que jamas eligen. No obstante el 
ardor politico y hasta religioso rompe en nuestras mujeres su 
natural apah'a. Una sefiorita a quien la mama le daba instrucciones 



1. ([sonvictimas]) 



62 



severas repecto del matrimonio, respondio que a ella le agradaria 
tener un marido siempre que este no le contrariara en ideas de 
partido y de religion. De solteras y luego del matrimonio son 
victimas inconscientes de una rutina convencional y monotona, 
encarinadas naturlamente con el varon al que consideran dueno 
absolute) de su voluntad. No piensan nada propio; no tienen un 
solo deseo que contrarie los del marido. Aman hasta los defectos 
de este y culpan los propios suf rimientos que el hombredetermina 
a los azares de la fortuna y a la voluntad de Dios. No hay en el 
mundo una mujer mas enemiga de la emancipacion que la uru- 
guaya. Aman la esclavitud; algunas dicen con orgullo que necesi- 
tan ser manejadas con modos asperos por su esposo y que deben 
a este todo lo que han sido. Expresan esa sumision canina llaman- 
dolo con respeto el padre de mis hijos . El marido corresponde a 
esta teurgia llamando a su mujer en tono sacerdotal, con arroba- 
miento mistico en el que existe un dejo de humildad salvaje: mi 
senora, enorgullecidode que sea casta aquella que Dios le ha dado 
por companera. 

Otra faz del Pudor Apatico. 

Se sabe que muchas mu jeres no experimentan las sensacio- 
nes conyugales debido a que los maridos no les revelan el placer, 
consecuentes en sus principios severos de moralidad de que las 
esposas deben conservarse castas, como antes del matrimonio. Por 
su parte, mujeres en su pudor apatico no se inquietan al verse 
condenadas a perdurable abstinencia. Muy al contrario experi- 
mentanunasatisfacciondeliciosaalconsiderarquesusespososlas 
tratan como a divinidades sagradas y andando el tiempo se 
convencen que el placer les esta prohibido como los judios el 
manjar de cerdo. El marido es un segundo padre y es incapaz por 
lo tanto de abrirles los ojos. Creen las ingenuas que la sensualidad 
es un privilegio del marido, cosa de los hombres, como ellas dicen. 
Por eso durante el acto guardan a gustodel sultan una circunspec- 
cion religiosa. No mueven un dedo; ni un suspiro se les oye. Estan 
como sonambulas con los ojos fijos en el techo aguardando con 
toda paciencia a que el esposo cierre la canilla. Una senora declare 



63 



a unas senoritas que ella se encontraba lo mismo que antes de su 
matrimonio, que su pureza no habfa sufrido ninguna alteration. 
La senora tenia el aire de no encontrar virtuosas a las que pensasen 
lo contrario. Unas de las senoritas puso cara de ingenuidad 
diciendo que le parecia imposible. Otra repuso con vi veza que ella 
concebia perfectamente el milagro. 

Por otra parte, segun declaraciones de medicos, hay mu- 
chas mujeres que debido a la frialdad de su temperamento no 
conocen el placer. Tienen vino Priapoli en las venas. Naturalmente 
sus esposos no han descorrido nunca el velo de este fenomeno. 
Pobres mujeres unas y otras! jQue las compensara de los supremos 
dolores del parto! Son malas negociantes. 

Aconsejo a las primeras que se rebelen contra los maridos y 
se agiten a su gusto. Para las segundas no hay remedio. 

De un punto de vista cientifico nuestras mujeres son, como 
diria Spencer, hembras salvajes . Sustancialmente primitivas, vi- 
ven todas para la especie, para el aumento de la sociedad. En ellas 
se suprime el individuo y solo queda el eslabon organico, despa- 
chadas en su destino como carne de matrimonio. 

[...] con deleite su perfume, me abrevan en los humores de la 
vagina. 

Por el honor de la sangre como dicen los uruguayos, se va 
al terreno, se cometen crimenes, se ponen locas, se bebe bicloruro, 
se escandaliza la sociedad. Y todo, valganos Dios, porque los 
alveolos neutros de los celosos varones son dinamos en comuni- 
cacion con el clitoris de las mujeres. Ese capricho de ubicar el 
pudor de las mujeres en una parte tan debil, tan irregular, tan 
traviesa, tan tentada, tan impresionable, tanmimosita, tan golosa, 
con un buraco abierto por la naturaleza para que el enemigo se 
deslice, no se aviene con la gravedad de la honra, con el dolor de 
la resistencia, con el enfasis catoniano de este sentimiento, alma 
del teatro espanol, Cariatide polvorosa de las charlatanerias 
medievales. Asi como los cascabeles que se ponen a las mulas de 
las cordilleras para que no sientan el cansancio, el hombre, el 
despota, el dueno de todos los siglos, ha colgado de las mujeres, 



64 



envuelto en oropeles vistosos y sonoras declamaciones, el elogio 
de la honra para que las esclavas no se den cuenta de la pesadum- 
bre de la que son objeto. 

A proposito el verso de Calderon: 

Al rey la hacienda y la vida 
Se ha de dar; pero el honor 
Es patrimonio del alma 
Y el alma solo es de Dios. 

Pobres mujeres, victimas seculares del sofisma monstruoso de la 
imposrura de los charlatanes, de la sugestion de esas f ieras celosas 
que se llaman hombres! Rebelaos. jRomped de una vez la servil 
cadena que durante largas centurias os ha hecho padecer vigilias 
dolorosas! jOdiaos menos entre vosotras, no repareis en las liber- 
tades de vuestras companeras, no querais ver siempre los gansos 
del Capitolio, los complices de la delatacion, ayudando a vuestros 
despotas en sus planes egoi'stas! Nadie mas que los hombres son 
vuestros enemigos. Eso que ahora llaman pecado sera sin duda el 
deleite social el vino hermoso de los siglos venideros. Pensad que 
la honra, ese mamarracho de la barbarie, contraria a la naturaleza 
no puede ba jo ningun pretexto tener ubicacion en vuestro organis- 
mo. Pudo haber sido colocada, entre los dientes o en las axilas si le 
hubiese antojado al despota dominador. 

Sono la hora de vuestra libertad esclavas deliciosas. No 
teneis mas que pedir y el mundo sera vuestro. 

Haced arcos a la [...] 

Cet ail de basse cuisine (Verlaine) 



Pudor virgdf ago 

Se da el hecho tipico de que los hombres consecuentes con su 
pudoroso desprecio por las queridas no se enamoran de mujeres 
casadas, ni de artistas, ni de amantes sino de virgenes insospecha- 



65 



bles 1 y entre estas mismas buscan [a] las catolicas que se distin- 
guen por sus practicas exageradas. Los liberales uruguayos son 
los primeros en procurarse una mujer catolica, la que luego induce 
al marido a las practicas de la religion acabando por convertirlo. 
Varios esposos uruguayos, que de solteros se distingui'an por la 
predica dedocrrinas filosof icas bastante adelantadas, han conclu i- 
do por ser catolicos. He conocido algunos heroicos apedreadores 
del Club Catolico 2 que se indignaban mas tarde si su mujer por 
pereza suprirm'a las visitas a los templos y en particular a los 
confesionarios. Estos se debe a que en su concepto el catolicismo 
asegura la fidelidad de las esposas y que la confesion [...] 3 
[...] hace el temperamento, de las mujeres, si por acaso es brioso el 
efecto de una regadera. Por otra parte solo el amor de las virgenes 
merece a su sentir el calif icativo de ideal. Siendo semi-barbaros los 
orientales y por un atavismo charrua de los mas sorprendentes 
gustan de las virgenes como los salvajes. Suenan con el deleite 
supremo de ensangrentar el lecho en medio de un paroxismo 
agudo, trepitando, rugiendo, braceando en la delicia, babosos de 
satisfaction, entre suspiros ahogados y vertigos de cachondez. Es 
por eso el afan que manifiestan por la higiene espiritual de las 
solteras. Las cuidan como los eunucos a las pensionistas de serra- 
llo, maniobrando para el efecto con el chisme y la delatacion. 

Son en resumidas cuentas una mezcla de salvajes y cristia- 
nos de las catacumbas. Durante las vigilias del celibato se pasan 
lustrando a puno la sangradera costosa* que hara su debut triunf al 
en la noche de Himeneo. Los tres vintenes como ellos dicen valen 
mas que todo Rostchild. 

Nada mas h'pico de los uruguayos que su religioso [...] casti- 
dad, en cuanto se trata de las novias y [ ... ] casamiento es cosa seria, 
dicen, arrugando el ceno, con los ojos bajos [...] es una hembra s " 



1. ([impolutas]) 

2. ([hace cosa de 15 anos]) 

3. Folio exrraviado. (Nota de los transcriptores) 

4. ([la noche de Himeneo han de hara [sic] saltar en pedazos]) 

5. Agregacion reordenada por los transcriptores que comienza a partir de esta 
frase y concluye en: "Ojo mi amigo!", probablemente perteneciente al Pudor 
Virgbfago. (Nota de los transcriptores) 



66 



Es sin duda el matrimonio 
Segun se acierta o se yerra, 
Gloria o infierno en la tierra 
Don de Dios o del demonio; 

Es una grave medida 
Que mucho se ha de pensar, 
Y es bueno para no errar 
Pensarla toda la vida. 

(Francisco Acufla de Figueroa) 



Tienen la obsesion diabolica de los cuernos. Es por esto que son 
celosos y [...] a sus mujeres, no dejandolas ni a sol ni a sombra. 
Recientemente un uruguayo a quien su esposa abandono del 
brazo de un bonaerense hizo vestir de luto a sus hijos dandoles a 
entender con aparato tan funebre la muerte de la honradez. 

Es cosa interesante escuchar las opiniones de los uruguayos 
en materia de relaciones cupidicas. Todos los paladines de la 
juventud opinan como un bizarre Tenorio con quien tuvimos el 
siguiente dialogo: 
- "iQue tal esos amores?" 

-"iUd. lo ignora? ^No sabe que es una casquibana; que no ha 
sabido tener en consideracion mi comportamiento de caballe- 
ro[?]" 

-"iQue ha ocurrido?" 

-"Empezare por referir a Ud. mi delicadeza. En cinco anos de 
amores nunca le falte el respeto; me hubiese guardado bien de 
tutearla y menos de proponerle una caricia. Me hubiese parecido 
que la manchaba tocandole uncabello, que cometia una profana- 
tion; siempre quise conservarla pura, para que llevase dignamen- 
te los azahares cuando nos unieramos en matrimonio. En la vida 
le he causado el menor disgusto, la mas leve inquietud con 
exigencias indignas de un amor tan pure como lo era el mk>." 
-"iPor que ha dejado Ud. sus relaciones?" 



67 



-"He roto porque no ha sido una senorita como yo sonaba. Una 
noche la encontre en la puerta hablando con un indi viduo de esos 
audaces que no conocen la vergiienza ni por los forros. Yo la 
amaba con tal delirio que la perdone, previniendole sin embargo 
que si otra noche la enconrraba con aquel granu ja rompiamos los 
platos . Ella me prometio enmendarse. Pero fue inutil su arrepen- 
timiento. Algunas noches despues la encontre con el dragon y no 
tuve mas recurso que enviarle todas sus cartas en un sobre 
enlutado." 

-"Pero amigo, Ud. ha procedido con mucha debilidad. Por que no 
trato de dominarla desde el comienzo de sus amores? A las 
mujeres, como dice Nietzsche, hay que hacerles en tender a zurras 
lo que no entienden con la [...]" 

-"iUd. se ha enloquecido o habla en broma? ^Quien puede ser tan 
cobarde para tratar de ese modo a la dueha de su corazon [?] Sepa 
usted que si yo la hubiese dominado no seria para mi quien era; me 
hubiese parecido una mujer vulgar; a mi me gusta la mujer fuerte, 
que tenga a raya a los hombres, una verdadera amazona que sepa 
con una mirada hacer temblar al mas fuerte. Esa es la mujer que 
vale. Convenzase mi amigo que cuando se domina una mujer se 
pierde por completo la ilusion-jCualquiera la engana! jPobre del 
que se case con ella; del que le de su nombre[!j Por mi parte le 
garantizo que mujer a quien me bese esta perdida. De eso a lo otro 
no hay mas que una paso. 

La mujer se vuelve sinvergiienza con mucha facilidad. 

Ojo mi amigo! 

Pudor morf eico 

Las uruguayas para dormir se hacen un peinado en extremo 
ridfculo. Consiste en estirarse el cabello 1 como carpeta hacia atras 
lo mas posible, haciendo rematar sobre la nuca en 2 unas trencitas 
o caireles que a modo de colas de raton cuelgan de un rodete 



1 . ([a modo de alfombra]) 

2. ([unos caireles, en unas colitas de raton que se sosrienen]) 



68 



nudoso torcido como una cuerda y acribillado de horquillas. Este 
peinado montafies, muy parecido al de las inmigrantes de Napo- 
les y Galicia, les hace caras funambulescas de vejetes 1 pelados. 
Las cabezas de las senoritas dan la impresion de cocos. 

Este es un artificio pudoroso al sentir de las uruguayas las 
cuales opinan que conservar durante la noche un peinado elegante 
es propio de locas. 

Una doncella satisfecha con su peinado pudoroso exclama- 
ba: ";Que bien estoy asi; que fresquita!", burlandose de otra que no 
usaba ese artificio.Y prosegui'a:"jQue asquerosas, que sinver- 
giienzas las que duermen de peinado!" 

Otro caso. Una portena preguntaba a una sefiorita de 
Montevideo: "iQue peinado me hare la primer noche?". (Estupe- 
faccion de la uruguaya): "iQue preguntas; no sabes hacerte la 
trenza?". Y agrego: "A los maridos les gustan las mujeres hacen- 
dosas y no las cocotonas". Otra deda con enfasis inapelable: "Una 
sefiora que realmente es senora se hace trenza para dormir". Otra: 
" Anoche no me hice trenza y mi marido me grito tanto", dando a 
en tender, babeada de satisfaction, la delicadeza del esposo. Algu- 
nas seftoras [...] extreman la castidad [...] peinado nocturno 
poniendose cofas. Complementan el habito severo con el uso de 
un [...] cerrado hasta las orejas. 

Pudor prostibular 

Lascellencas criollas porunatavismode pudor se resisten 
a los acomodamientos mas adelantados de la lujuria. Las extran- 
jeras 2 se rien de estos escrupulos de las uruguayas. En concepto 
de estas el placer debe llegar a cierto punto y no parar de ahi. 
Rinen como agrimensores por pulgadas y nada saben de la 
geometria de Venus. 

Se da el caso de una cumbleza [sic] con cinco meses de 
prostitucion, que se resish'a ferozmente a ser gozada por un 



1. ([ft-asnochados]) 

2. ([desencaja la mandibula de tanto reirsej) 



69 



hombre que no la solicitare largo tiempo. 

Despues de una ruptura de camisa y forcejeos desespera- 
dos cierto individuo que la codicio tu vo que desertar de su temible 
empresa hasta nueva resolucion de la Troyana. Hechos como este 
se repiten a cada paso. 

Pudor galante 

Las pocas "Safos" que existen en Montevideo son a cual mas 
pudorosa. Resisten en primer termino a dejarse admi rar su desnu- 
dez y sin mucho abrigo y poca luz no se abandonan a los brazos 
del amante. No quieren saber de los refinamientos sibaritas de la 
sensualidad parisiense; imponen gravemente condiciones para el 
acto -no tocan toutela lire . Por el contrario solo chapurrean estilos 
criollos de mecanica lujuria en una vieja guitarra. 

Se da el caso de una mujer galante de Montevideo que 
imploraba de un parisiense (juntando piadosamente las manos): 

"jPor Dios, lo mas natural posible!" 



Pudor saturniano 

Pareceria un horror a los uruguayos que los hombres se 
baftasen junto a las senoras, como sucede en todas partes del 
mundo. jHasta en Espana! Un fluminense enloquecido con nues- 
tras aberraciones locales se expresaba del siguiente modo en el 
hotel de los Pocitos haciendo alusion al divorcio masimo [sic] de 
las desnudeces montevideanas: "En mi tierra no se creeria que la 
gente de esta sociedad lleva el pudor hasta el oceano. En todos los 
paises civilizados que conozco los seres humanos, sin distincion 
de sexo, penetran en los banos publicos con la tranquilidad con 
que se pasean en una plaza" . Acaso los uruguayos no han cai'do en 
la cuenta que el frio de las aguas neutraliza los alborotos de la 
carne. 

A lo que parece el rigor oficial de esta ridfcula au tonomfa no 
esta lejos de tener constancia y fuerza de juridiccion en el codigo 
civil o bien en las severas faltas del derecho de gentes. Existen 



70 



como se sabe algunas h'neas de frontera marcadas con cuerditas 
entre los pai'ses acuaticos de ambos sexos. 

La casridad prohibe terminantemente a los hombres que se 
acerquen a la barandilla de las fuentes a cien metros de distancia 
de donde [se] zambullen las senoras. Esto, sin embargo, no quita 
que las mujeres pasen cuando se les ofrezca junto al bano de los 
hombres. Se sabe que las senoritas no miran en publico lo que no 
deben! 

Cuantas entre las hechiceras de Montevideo no harian con 
el escandaloso que las mirase en el bano lo que la pudorosa Diana 
con Acteon el cual, como se sabe, fue convertido en liebre por las 
flechas de la virgen y devorado por sus propios perros. 

jCon el pudor de las montevideanas hay para crear una 
Mitologfa mas asombrosa que la de Grecia! jAunque con olor a 
guisado! 



Pudor 1 religioso 

Este pudor es muy joven; tiene apenas un lustro. Conside- 
rando Monsenor Soler y algunos otros prelados que es una 
inmoralidad y una falta de respeto a Jesuscristo que los hombres 
sehallen en los templos junto con las mujeres ha[...] la separation 
de los sexos, senalando la nave central para las senoras -y el trasero 
de las colaterales para los hombres- . Se evita, con esa determina- 
tion, el roce de las cames y los asfixiamientos de calor que 
producen en un lugar santo las enaguas y los pantalones, a efectos 
de inconsciente una impudorosa promiscuidad. 

Durante las solemnidades las iglesias dan la impresion de 
lujosas caballerizas con apartamientos separados para animales 
de distinto sexo. 



1. ([feudal]) 



71 



Pudor parental 

Entre todos los pudores este es uno de los mas furiosos y el 
que entrana mas solapamiento 1 . Es, por decir asf, el alma de este 
pueblo [...] en que el individuo desaparece para dar lugar a la 
familia y [...] interes de uno abarca el interes de todos, llegando a 
conmover pieza por [pieza] el mecanismo de la sociedad. El pudor 
parental corre libre[mente] por todos lados de casa en casa, de 
boca en boca, como el aire como las epidemi as como el pol vo, como 
el bostezo 2 . Hermanos, primos, abuelas, nueras, cunados, son 
unas hidras del chisme y la delatacion [...] cuidando de comiin 
acuerdoconuna solicited ridfcula,con una [...] ignominiosamente 
servil, con un entusiasmo rufianesco a las [...]vias de la tribu. 
Hasta los amigos de los parientes de la enamorada [jue]gan un rol 
interesante en esta gimnasia de la lengua, en esta justa [...] la 
envidia y de los celos, en estas matematicas del con vencionalismo 
[...] de la hipocresfa. Creen los chismosos de la aldea [que] cum- 
plen [...] un deber de amistad •, velando pudorosamente por las 
devotas de Himeneo 3 . Y a este solo ti'tulo vomitan sin cesar a los 
padres, hermanos y aun a la protagonista todo lo que se hable de 
ella y de su pretendimiento terminando en un dictamen coerciti vo 
y pesetino cuyas expresiones son las siguientes: "Es una vergiien- 
za para el apellido -no puede perder tiempo- que dira el mundo- 
es necesario- cortar de un golpe- puede presentarse otra buena 
suerte Hay que echarlo inmediatamente" . En cuanto a ella se la 
amenaza con el casamiento o se la lleva a la estancia. 

Valdria la pena hacer un libro para anotar un sin numero de 
casos pertenecientes a este genero de pudor en el que no hay 
uruguayo que no incurra y domicilio que no sea una Pyramide, 
una Palmira de leyendas. Nace este sentimiento de que toda una 
familia se juzgue solidaria de la conducta de la novia. jDebido a tal 
creencia llegan los arcangeles custodios sentirse vivir bajo las 



1 . ([mas bajeza, mas indignidad]) 

2. ([como la basura]) 

3. Elpapel que contiene este fragmento del texto se encuentra muy deteriorado. 
(Nota de los transcriptores). 



72 



faldas en comunion sentimental, en consustanciamiento rrustico 
con los ardores de la hermosura! 

Lo que distingue propiamente a este pudor es el caracter de 
hacheros, de guardias imperiales, de pontifices de Israel que se 
abogan [sic] los hermanos y parientes de las senoritas. 

Cada uno de estos es como el Don Juan de Nunez Arce: 
delator, juez y verdugo. Tienen por lo comun a su servicio una 
poliria londinense de voluntaries que les rinde cuenta de lo que se 
susurra, de lo que se hace, respecto de los novios quienes pasan a 
ser en consecuencia los presuntos reos de la agrupacion. 

jGuardenos el cielo de esta Triple Alianza del[...] , Chisme, 
del Pudor y de la Hipocresia! 1 iQue form[...] cia! Es algo rastrero, 
volatil, nadador, trepador, chupador, que anda a saltos como la 
pulga 2 , erizado, punzante, oviparo, multiforme, ductil, elastico, 
maleable, cabah'stico, intangible, que anda en los elementos, acua- 
tico, [...], que hiere por todos lados, de distintos modos, en diversas 
partes. La naturaleza es impotente para luchar con ella. Sus 
castillos navegantes, nos [...] aerostatos de guerra, su 3 lidita 
terrible 4 se introducen por los agujeros de las cerraduras, se 
esconden en los abanicos, se parapetan en los cafes, batallan en las 
azoteas, parlamentan en las conferencias, espi'an en los balcones, 
evolucionan en las tertulias, acampan en las calles, acechan en las 
esquinas , triunfan en las amuebladas. Los duendes de Perrault y 
la pulga de Victor Hugo no tienen la picardia, ni la astucia, ni la 
ligereza, ni la constancia de esa triple conflagracion nacional, alma 
capitalina de los valientes uruguayos. El ejercito de que [...] es tan 
variado como el de Anibal. De caracter ecumenico 5 , figuran en sus 
f ilas el mozo de cordel, el carbonero, la sirvienta, el guarda-tren, la 



1 . A partir de aqui hasta: "Que se alimentan del mismo pudor que respiran", 
corresponde a una agregacion del Pudor Parental reordenada por los trans- 

2. ([luminicopegajoso]) 



3. ([dinamitaD 

4. ([suelecrricidadpavorosa]) 

5. ([mercenario]) 




73 



sefiorita, el reporter, el conserje, el barredor, la huevera, el joven, 
la disdpula, el diputado, la adivina 1 , la partera y hasta el Presiden- 
te de la Republica. 

Todos saben a uno los secretos de cada cual; todos se los 
comunican; el changador no ignora lo que pasa en el palacio; el 
medico sabe todo lo que ocurre en el conventillo. Si vosotros no 
gritaseis, gritarian las piedras, dijo Jesucristo al entrar en Jerusa- 
lem. Del mismo modo puede afirmarse que si los hombres no 
hablasen, hablarian los buzones. Y todas las mananas hubiera de 
caer como un copioso mana sobre Montevideo. Un granizo de 
anonimos interrumpiendo el transito. Calumnia quien tal dijo: se 
dice que las paredes oyen. ;Es el pais quien oye! 

Sigamos con el pudor parental. Se nota que los hermanos 
son mas guardianes y agresi vos que los padres y demas miembros 
de la familia. Continuamente se da el caso de incidentes y atenta- 
dos de que son protagom'stas los celosos fratellos de las novias. 

El pudor parental lo experimentan aun los libertinos, aque- 
llos que se precian de poseer ideas adelantadas, de ultima moda y 
combatir a todo trance los imbeciles prejuicios de las mayorias. 
Indudablemente no la pueden remediar. Ellos se sienten asf como 
violados en la persona de sus hermanas. El espasmo del connubio 
les viborea en los intestinos. Se diria que viven dentro de sus 
allegadas. Que se alimentan del mismo pudor que respiran. 

Pudor injusto 

*L.aTnora , iene55tepa'isescame pura. T i_a oJiumrira y^mJoo 
no escandaliza[n] a los uruguayos. Ultimamente se ha llevado a 
cabo en varias oficinas desfalcos considerables sin que nadie se 
indigne de lo acaecido. Al contrario se compadece a los autores del 
hurto porque se les destituye piiblicamente de sus cargos y todos 
tratan de disculpar a los 2 lazzaroni; dicen refiriendose al delito: 
"Un mal momenta; se trata de un excelente padre de familia, de un 
esposo muy honrado"; nadie les niega el saludo -solo a los 



1. ([elbohemio]) 

2. ([piratas]) 



74 



libertinos se les desaira despues de una aventura. Es de notar que 
los orientates son en extremo aficionados al harmonium- ; no 
aumenta el numero de los desfalcadores; di'a llegara en que se 
marquen con el dedo los empleados sin tacha pues, a los [sic] que 
se ve, la tendencia a quedarse con lo ajeno es algo innato en esta 
gente pudorosa. Esto hace parecer que el robo es inherente al 
pudor. No deja de ser un atavi'smo salvaje esta falta de escrupulos 
aristocraticos de los que comen con los dineros del estado. Mas lo 
cierto es que los ladrones y hasta los asesinos no son delincuentes 
al modo de los sacerdotes de la lujuria. Un crimen no causa tanto 
alboroto como una aventura galante, como una disertacion liber- 
tina sobre las caderas de una casada, como [el] susurro de un 
adulterio. A este respecto la gente es severisima, implacable. No 
hay perdon para los devotos de Afrodita; aquellos mas moraliza- 
dores no separan, sin embargo, en calumnias a todo trance, a 
las personas que les son adictas y, en lo particular, a las mujeres 
que frecuentan la sociedad. Se da el caso de que por la noche se 
juntan en los cafes y restaurants quince o veinte jovenes evange- 
listas para ma tar el tiempo como ellos dicen . El verdadero fin de 
tales concilios es hallar en broma, inocentemente, con terminos 
vulgares, acribillados de inmundicias de bano bajo, de las senori- 
tas de Montevideo que tienen mas lindas piemas, de los cachos o 
quesitos que ellos se comieron en matrimonio, asf que ejerzan una 
profesion o consigan un buen empleo. Estos corrillos se constitu- 
yen en tribunal supremo cuando se trata de juzgar las ligerezas de 
una senorita que [se] halla a solas con su novio. Cuando no hay 
asunto de interes palpitante se calumnia alegremente; cada cual 
refiere a sus aventuras tras de las puertas, en las escaleras y sobre 
los divanes. A veces resulta, cuando crece el entusiasmo y ellos se 
olvidan de su papel honroso, que la casi totalidad del bello sexo 
no son tan vfrgenes como parecen, a pesar de que rato antes las 
senoritas de Montevideo eran, a juicio de los camaradas, sfntesis 
de virtud, ejemplos de alta moralidad. Si se halla en ese momento 
algun libro pornografico en visperas de aparecer, todos a uno 
recobran la razon, como el ebrio a la visita del peligro. En un 
espasmo profetico se yerguen indignados y profieren anatemas 



75 



contra el escandaloso que se atreve a profanar la santidad de los 
clitoris. El veredicto es terrible para el acusado y termina lumino- 
samente en consideraciones ditirambicas sobre el pudor y el 
respeto a las senoras. Momentos despues, terminadas las eferve- 
sencias , alguien dice: "Muchachos, vamos al bajo" Y todos se 
precipitan a la puerta gritando: "jUn escote; a lo de las andaluzas!" 

Inmediatamente, de dos en fondo, dados del brazo, a mar- 
cha regular entre carcajadas 1 , agrediendo a mano a las sirvientas, 
(cazando [...]) se dirigen a la calle Santa Teresa la alegre comparsa 
de los montevideanos. 

Pudor espia 

Este pudor omnipotente, cabalistico, enmascarado, miste- 
rioso como la masoneria, resume el mayor numero de acti vidades 
de los uruguayos y constituye el ejercito permanente de los 
maridos de Montevideo. Nace de un sentimiento de moral colec- 
tiva; es un alerta de conservation; un instinto dinamico de eunu- 
cos y guardadores de mujeres, que velan por el honor de los 
hogares. 

Hermano legitimo de la paz armada que tanto cuesta a las 
naciones, debe tener representation en el proximo congreso del 
desarme que se efectuara en Bruselas. 

Los hombres de Montevideo se parecen a las solteronas por 
la chismografia fruto del celibato, del onanismo. Son excentricos, 
envidiosos, irascibles, con emulation por las queridas ajenas. Los 
que a falta de dinero no han podido casarse tienen el higado 
infectado. Este organo no desempena en los uruguayos otra 
funcionque elchisme 2 - 

Los uruguayos son espias por temperamento. Hombres de 
todas las edades, mujeres de todas layas, se ocupan con deleite de 
averiguar lo ajeno. La delatacion es intuitiva en esta gente severa. 
A semejanza de indios los uruguayos poseen, tratandose del 
espionaje, sentidos en extremo agudos y sus percepciones se 



1. ([vociferando]) 

2. ([Esacastidad!]) 



76 



verifican con una rapidez pasmosa. No se les escapa nada a los 
uruguayos ni siquiera una aguja cuando se empenan en seguir los 
rastros de los pecadores. Rastrean admirablemente como los 
perros de Diana. Dragones de mirada cabah'stica adivinan a las 
mujeres bajo el misterio de los disf races! Gatos satanicos agujerean 
con sus miradas las cortinillas de los carruajes! Gozan, a 
semejanza de los bochimanos, de una vista telescopica. Tambien 
pueden competir con los kanos del Indostan los que, segun Spen- 
cer, ven tan to a la simple vista como hombre con anteojos. Asimis- 
mo poseen los uruguayos un oi'do delicado no tan to para la musica 
como para escuchar los pasos de Mefistofeles, las sandalias de 
Afrodita. En este sentado sobrepujan a los abispones, a los tipis y 
a los indigenas del Brasil de los que refiere Herndon que oyen 
cosas imperceptibles para los europeos. Hasta en esto de la supe- 
rioridad de facultades perceptivas se parecen a los salvajes uru- 
guayos, lo que confirma, bajo otra faz, nuestras aseveraciones 
sobre los caracteres primitivos de esta sub-raza. 

Espionaje publico 

Cuando pasea un hombre con una sefiorita todo el mundo 
se conmociona, la gente sale a las puertas, se asoma por los 
balcones, escruta por los resquicios de las ventanas; se preguntan 
con tono misterioso: "A donde iran?"; "^De donde vienen?"; "1L0 
sabra la madre?";"iQuienes son?";"jQue pi'caro; no se podria 
avisar a un celador! j Y que joven que es la muchacha! jPobrecita, 
como se pierden esas ninas! Esos padres que las dejan solas. Y se 
la mira por todos lados." 

La gente se para; se ven rostros afligidos [...], huranos; los 
cocheros de los vehi'culos dan vuelta y se hacen guifios con los 
transeuntes. Los guarda trenes sonrfen canallescamente; los con- 
ductors de los rranvi'as tocan la corneta: "Bartolo tenia una flauta 
con un augerito [sic] solo". Los casados miran a la sefiorita con aire 
de jueces demostrando un ansia loca de ser fi scales de menores. 
Esde notar la obstinacion [...] de la mirada en que la crucifican. La 
asociacion de estos babuinos es tan simple, tan animal, tan refleja; 
cuando ven dos amantes se les representa el acto y sus bocas se 



77 



fruncen, se dilatan con una risilla concupiscente de mono que se 
masturba a la vista de una mujer. Por el contrario cuando ven dos 
esposos se les aparece el [...] sacramento, la sotana, el campanario 
el principio de la virtud; se hacen a un lado y bajan la vista con 
respeto. 

Una familia pago a una sirvienta para que dijera a una 
sefiorita que no es hija de sus padres, sino que fue sacada del 
Exposito, cosa que la sefiorita ignoraba. Otro caso. Una sirvienta 
iba todas las mananas durante un tiempo a intersarse por el clitoris 
de una senora preguntando si el senor habfa pasado la noche en 
casa. Una senora de la alta sociedad, que da los mas esplendidos 
recibosen sus salones, hablaba con un periodista. Inmediatamente 
el esposo de la senora fue acribillado a anonimos. Hasta se le 
mandaron mensajeros informandole de las citas y de quien era el 
galanteador. Como si esto no bastara, un grupo de moralistas ideo 
el siguiente proyecto: retratar el adulterio con una instantanea del 
seductor y la senora in fraganti sorprendiendoles en el Cementerio 
Central. La fotografia, fiel a su cometido, fue presto a referir al 
marido la infidelidad de la esposa. Hallabase la familia en plena 
mesa. Y en el momento de servirse el postre un criado entro con 
una carta dentro de la cual veru'a la delatora instantanea. El esposo 
sufrio un desmayo. 

Formaba parte del proyecto, la impresion de un libro con 
ilustraciones donde se ref eria la a ventura con todos sus incidentes. 
Miles de ejemplares serian arrojados como una banda de maripo- 
sas desde el Paraiso de Soli's en una noche de gala. 

Un policiano reconociendo una sefiorita fichada -toco pito. 
Acto continuo se presento a caballo el oficial inspector quien 
ofrecio a la sefiorita con ingenua curiosidad [sic]. Fuera luego [sic], 
tranquilamente, despues de haber cambiadocon el subalterno una 
risilla de cachondez. 

La misma sefiorita penetro en una casa de alquiler con 
animo de visitarla. Un uruguayo que hubo seguido sus pasos, 
entro detras y pusose a olfatear , como perro cazador, descarada- 



78 



mente en presencia de la dama por todos los rincones del domici- 
lio, sin ol vidar el water clows [sic] y los altillos. El uruguayo creyo 
apresar una cita. Buscaba con ojo pi'caro el hombre que la senorita 
debio de haber escondido misteriosamente. 

Otra aventura 
El gran complot 

Recientemente ha conmovido nuestra aldea, ha hecho 
ruborizar hasta los huesos, la campana de un tutor byroniano con 
su pupila, una estrella descarriada de la moral ambiente, prima del 
corregidor, en cuya sangre italiana, cardenalicia (el cardenal 
Rampolla, el futuro Papa, es tfo abuelo de la senorita), arde el 
fuego del Vesubio, fermenta la combustion imperial de los Bor- 
gias y los Boccaresa. La noticia descuajo la sociedad, cundio como 
el incendio en una usina. Todos se preparan al ataque. Por donde 
ellos pasaban se interrumpi'a el transito; la gente llenabase de 
horror como al toque siniestro del carro de los bomberos. Se dio 
aviso a la Policfa y merodearon los agentes alrededor de la pareja. 
En las tiendas se suspendi'a el credito a la senorita. Ningun hotel 
les quiso dar alojamiento. En las casas amuebladas se les despedi'a 
de mal modo, se los miraba con desconf ianza. Por fin encontraron 
donde pasar la noche. 

Habiendo sabido, por los espias voluntarios en inusitado 
movimiento, el paradero de la pareja, unas senoritas fueron al 
hotel a prevenir al gerente que tenia en su casa una prostituta de 
Santa Teresa. Una de ellas alquilo una pieza de hotel para estar en 
el asunto haciendo al duefio varias algaradas, gritandole, loca de 
indignation, que de cualquier modo debia de arrojar a la senorita 
del hotel, que el novio traficaba con ella. La espi'a, rodeada por sus 
relaciones, llamo a la sirvienta preguntandole cuantos hombres le 
habia trai'do el novio a la senorita durante el parto; que si la 
senorita pasaba hambre. Habiendosele contestado negativamen- 
te, manifiesto la espi'a que era de la conveniencia comercial del 
joven tenerla gordita. 

A los pocos di'as de haberse efectuado la aventura, cuando 
la multi tud tuvo conciencia de aquella ostentation zafada de amor 



79 



libre; curtida por el la tigazo en plena f rente de los 1 ibertos exoticos, 
cuando sufrio harteria de mil vertigos fulminantes, de mil punta- 
zos cardiacos. Cuando los lidiadores hicieron brotar el humo del 
testuz de la nacion, se senna el chasporroteo de la came provoca- 
da; la sociedad, tomando alrura de represalia eficiente, ringio no 
advertir el paso de los amantes cuando estos se presentaban en 
publico a marcha de emperadores. 

Fue como un desde [sic] legal a los que [...] . Un estigma de 
silencio,una ejecucion de vario. ;Losmegal6manos del pais fingie- 
ron tener enajenadas laspercepciones, indiferente la sensibilidad, 
el animo hiperboleo ante la sacrilega pareja nunciadora del escan- 
dalo que marcaba con orgullo acto de las rebeldi'as! 

Un uruguayo amigo de la senorita pasaba por delante del 
Hotel. La princesa al verlo, enarbolo entre sus manos el primoge- 
nito regalo como para que el subdito se descubriese humildemen- 
te. 

No lo hubiera hecho. El rebelde con brusquedad dio vuelta el 
rostro. 

Otra aventura 

Un joven tenia amores con una casada de la sociedad. Los 
amigos del marido se turnaron para seguir los pasos de la mujer 
y evitar que esta se viera con el galan. 

Uno de ellos de palabra facil, persuasiva, fue comisionado 
por el grupo para hablar a la senora solemnemente y convencerla 
de que no debia continuar faltando a su marido. El comisionado 
cumpliobrillantemente su mision evangelista; presentandose a la 
senora la cual, en un principio creyo que se trataba de un chantage . 
Sofocada, entre temblores de indignacion, la senora expulso con 
violencia al diplomatico. Poco despues Montevideo en masa 
comento el fracaso de la cancilleria. Y como estigma, se negaba el 
saludo al galanteador,del que se dijo con acritud: "Ha perdido una 
senora! Ha manchado un hogar! ..." 

Ultima aventura 

Una de las senoritas mas bellas de Montevideo salio de su 



80 



casa escoltada por su novio en direccion a una calle sospechosa. 
Esto llama la atencion de un espi'a del pudor el cual sigue a la 
pareja. La sefiorita penetra en una amueblada. El espi'a durante el 
trayecto requirio la asistencia de varios conocidos para atestiguar 
el hecho. Interin duraba la merienda de los novios, partieron del 
grupo cinco ayudantes de campo, mensajeros espias, que disper- 
saron la noticia hacia los cuatro puntos cardinales. La sociedad se 
traslado presurosamente, en alas de la denuncia, al barrio infecto. 
No faltaron las bicicletas. Los telefonos funcionaron. Hervia la 
indignacion. Al salir por separado los novios [...] 

[...] por una avenida de por [...] batahola de lenguas bifurcadas 
triunfantes, ante el vivae del grande ejercito de los espias 1 - 

El jefe de lfnea, el delator generalisimo recibio noches 
despues una condecoracion de sangre en medio de la cabeza, un 
corona de fiandubay . 

Desde entonces la sefiorita cambio de nombre. Virguito. 

Para dar una idea suprema de este policianismo de la 
familia uruguaya cuyo engranaje complejo, cuya elaboration 
cosmopolita, las clases de la sociedad enmarafia prodigiosamente 
como las algas subfluviales del Amazonas, referiremos el caso de 
un sirviente el cual tenia una novia que no usaba velo al salir a la 
calle. Esto notado por los patrones de los amigos del sirviente, se 
conceptuo impropio; y en este sentido se le hizo saber ceremonio- 
samente al novio el fallo de la censura incitandole con calurosos 
consejos a que amonestase a su promebda. 

La declaration entre los uruguayos asume proporciones 
paquidermicas escandalosas. Es por eso que ni los sirvientes 
connubian con los hijos de los patrones, ni con los visitantes de la 
familia. En Castillo de Campana una mujer del servicio insinuose 
a un huesped de Montevideo con demostraciones halagiienas. El 



1. Desde aqui hasta "mucho cuidado senora!", se Hata de una agregaci6n 
reordenada por los transcriptores probablemente perteneciente al Pudor 

Espla. 



81 



huesped ofendido fue inmediatamente a expresar a la senora la 
conspiracion de la sirviente diciendole con dignidad: "Es Ud. una 
ramera en vez de una criada; mucho cuidado senora!" 

Ultimo momento. Gran aventura con pleito y divorcio. 

Ha electrizado al mundo social el nudo de una aventura . 
Protagonistas: Un medico y la consorte de un esplendido comer- 
ciante. 

Tipos: 

El medico : Bajo, moreno, bigote oscuro, sin barba. Hipocri- 
ton; ceji junto; moralista; hombre de catedra; de cuna inmigratoria; 
h'mido; bianco; reservado; excentrico. 

La consorte : Una belh'sima senora; intelectual 1 , nostalgica 
de Paris. Una italiana de fuego. 

El comerciante : Un libertino dilapidador; un magnffico 
sultan que tuvo amantes en su propia casa: que afrentaba a sus 
mujeres ostentando sus conquistas* ; un macho dominador; un 
disdpulo de Nietzsche. 

A una orden del medico la senora enferma. Este dispuso 
v despues de auscultarle a solas que se separase del marido inme- 
diatamente sin lo cual el no respondio por la princesa. Luego, 
transcurrido un tiempo, el mal se desarrollo como el medico lo 
habia previsto y hasta la bella senora. El nigromante hablo al 
marido que se dispusiera a gastar $ 20.000, enviando a la paciente 
a un sanatorio de Alemania, donde podria recuperar en dos afios 
la salud que le faltaba. El acto de separarse en el muelle los esposos 
fue hondamente conmovedor. El marido por un momento olvi- 
dandose de las amantes y de los veinte mil pesos no penso mas que 
en la ausencia, consolado por el medico que le decfa, palmeandole 
con suavidad: "Piense Ud. en la salud de su mujer. Que hermosa, 
que gruesa saldra del sanatorio." 



1. ([soiiadora]) 

2. ([con espectable infidelidad]) 



82 

Es imposible decir lo que lloro la senora. Al poco tiempo 
fuese el medico tras ella con animo de consolarla. La senora salio 
alosl5dfas delsanatoriodadadealtaporunmensaje queleenvio 
el medico desde Paris. Ambos, enteramente libres y alegres como 
dos gorriones en la prima vera, echaronse a correr el mundo en alas 
del placer que es el mejor sanatorio para las senoras lindas. La 
senora reribia mes a mes del afligido esposo cinco mil francos para 
atender a sus gastos y pagar el sanatorio, dinero que la senora 
gastaba en su convalecencia y en retribuir escrupulosamente los 
consuelos del doctor. 

El chisme estaba en acecho como un ave inmigratoria de 
alas negras y mirada perforante. Varios uruguayos habitues de 
nuestra legation escribieron un telegrama desde Paris dirigido al 1 
esposo de la Princesa y en el que se delataba la perfecta salud de 
la senora, su regocijo perverso, su infidelidad turista. Entre tanto 
el marido era un buzon de anonimos. Se le metian entre las 
piemas, agiles como busca pies; saltaban a sus bolsillos como 
langostas en fuga, corridas por el viento, anonimos que el hallaba 
a la mesa, junto al plato, como una lista del menu, entre las 
sabanas, al acostarse y en el estribo del coche. 

El marido que era un esceptico sonrei'a de los anonimos 
atribuyendolos a bromas de los inrimos. Su mujer escribiale a 
menudo diciendole :" jCuando saldre de este presidio! Me aburre 
el sanatorio. Dile al doctor lo que me prueba el tratamiento" 

Finalmente una carta extraviada del doctor a la senora hizo 
saber al marido, con gran contento de los espias, los amores de la 
princesa con su medico afortunado 2 

Coincidio con el descubrimiento de la carta el arribo a 
Montevideo de la senora y el protagonista 3 . Ella muy delicada 
como siempre, con aire triste, protestando de las rarezas de los 
alemanes. "jComo extranaba a mi medico!", deriale al marido, 



1. ([inconsolable]) 

2. ([y lo bien que... las medicinas del sanatorio]) 
3 ([pnfprmos,HJjoJiDtroli... „ 



83 



"jVeinte mil francos tirados!" 

En posesion del asunto, el magnifico mayorista - que es todo 
un hombre de mundo, de caracter acerado- mando, con exquisi ta 
diplomacia, en busca del doctor quien llegaba en su carruaje poco 
despues repitiendo su estribillo profesional: "^Como anda la 
enferma? jCuanto mimo!" 

"Soy yo el enfermo", dijo el esposo y, llevando aparte al 
medico, le presento la carta traidora Sucedio una cosa inesperada. 
El amante desplomose ante el marido. Un ataque de nervios 
inutilizo al doctor y el marido muy galante tuvo que hacer sus 
veces, atendiendolo como a esos casos con eter y fricciones en las 
sienes de Agua Colonia. Un criado daba aire con una pantalla. 
Seguian las convulsiones: por fin a los diez minutos, una aguda 
crisis de llanto dio termino al accidente. Al volver en si, tartamu- 
deo el amante con mansedumbre infinita una[s] excusas que 
dieron lastima: "Un mal momento, un mal momento", decia, "Ud. 
sabe lo que le quiero. Un hombre en mi caso es digno de compa- 
sion". El esposo muy amable, sereno, como marino avezado a las 
tormentas del mundo, obsequio con una taza de te a su paciente, 
diciendole: 'Tome Ud. doctor: esto es bueno para reponerse; no 
esta envenenado. iNo quiere unos bizcochitos?" 

El marido acompano al medico hasta el carruaje, estrechan- 
dolocon irorua: "Hasta el pleito", le dijo al saludarlo, "Guarde bien 
la bolsa; le regalo mi mujer". 

Consideraciones 

Don Juan ha muerto. Esta aventura seftala nuevos rumbos 
al teatro, a la novela, al Poema. Hasta ahora el burlador, el rinico, 
el hombre espiritual era el amante. Desde hoy es el marido. 
Montevideo ha cambiado la faz del arte. Voila Timbecil . Un 
amante que en vez de erguirse soberanamente, con gallardi'a 
sa tardea, se prosterna ante el conyugado al [que] debiera acribil lar 
frases de sarcasmos explosivos! 

Los honores del triunfo pertenecen al esposo. El Viejo 
Comendador [...] vengado de Byron. 

En verdad que tal marido no era digno de ser cornudo. 



84 



i Aberraciones de la fortuna! 

El modo de ser de piedra de las mujeres da lugar a un 
ecuador muy caprichoso en nuestro mundo femenino. Se conoce 
a las galantes por las que pegan al frito y a las que no lo son - por 
las de cono duro : a esto se debe que en el concepto general las 
amantes son prostitutas (pegadoras). Esto se ve en la sociologia 
donde se habla del temperamento de las mujeres. 

Sospechada una senorita de tener relaciones con un joven; 
fue seguida por una rufiana. Como hemos dicho se dividen las 
mujeres entre las que pegan y las que no pegan. Las primeras se 
conceptuan inexpugnables, como plazas fuertes y el dirigirse a 
ellas despierta escnipulos de moral. Es considerado como una 
bacalada de chiquillo, como una pedanteria tartarinesca como uno 
de los mas intensos despropositos. Todos se dirigen alaqueafloja l 
A semejanza de los visabostas que esperan impacientes el bosteo 
de la vaca para lanzarse en monton sobre el manjar codiciado. 

De todos modos hay que hacer honor a la ingenuidad de los 
perdigueros montevideanos y a su espiona je habih'simo. Cuando 
ya no haya pais, cuando la patria se liquide, cuando se cierren las 
puertas del comedero politico, los orientales podran hallar coloca- 
cion ventajera al sevicio de las soberanas, en la policia del Czar de 
Rusia, entre los bomberos mas famosos de las Europas 2 munien- 
doseles de automoviles y bicicletas para el mejor exito de las 
campanas. 

Otra faz de la inmiscuidad 3 

Un marido traficaba con su mujer la cual pertencia al mas 
alto rango de la sociedad* . Presentabase la senora con el descaro 
de un astro (Victor Hugo) en los escritorios, casas de comercio, en 



1 . ([se dice entre las camaradas, se aconseja a las desorientadas, por que no te le 
vas al humo?)) 

2. ([seria tenido en gran estima el cuerpo de espia uruguayo]) 

3. ([delespionaje]) 

4. Deciale el marido: "SinotraesdineroparacomprarlecheteparrireelcorazOn 
de una punalada. Ya sabes hi que Vicente no puede pasar sin leche \ Vicente, 
un hombre debil!". (Nota del autor). 



85 



la Bolsa, en el Palacio de Gobierno y en las oficinas publicas 
convidando a los hombres de fortuna al paladeo sibaritico de su 
came ilustre, prestigiada por el timbre de un apellido patricio. 
Deda la Cleopatra, cambiada la salutacion: "Soy hija de Fulano de 
tal y me acuesto con usted por cien pesos"; o bien , simplemente: 
"Yo soy changadora". Habiendo llegado a conocimiento de un 
compatriota bien encumbrado que la Cleopatra era victima de la 
voracidad comercial del monstruo, marido de la senora, trato de 
intoxicar a este comprando, para el efecto, al maitre de hotel del 
matrimonio. El marido estuvo en las fronteras de la Parca por un 
milagro del bicloruro. 

Pudor exofagal o elefantiasico 

Se sabe que las mujeres despues del parto deben permane- 
cer inmoviles durante algunos dias y f a jarse cuidadosamen te pa ra 
evitar el desquicio de su cuerpo , que las cames se desborden. Las 
uruguayas voluntariamente no se f ajan, ni permanecen inmoviles 
por lo que se explica su obesidad delantera, la gelatina temblado- 
ra de su plastica. Tienen el orgullo de que su vientre abulte, la 
coqueteria franciscana de su deformidad multiplicadoras testasti- 
quicas, gruesas como coliseo; exhiben el pedigre [sic] de repro- 
ductores de catergoria, la protuberancia hermosa de sus talentos 
vaginales, el mirinaque materno. Ocurre preguntar si Santos 
Dumont no seria mas feliz en sus excursiones tomando por 
aerostatos el vientre de una uruguaya. Una senora que se faja, que 
cuida de su cuerpo, parece sospechosa. Se le dice con extraneza 
que para que se preocupa de sus formas puesto que ya tiene 
marido. Hecha la conquista la hembra debe deformarse. Una 
senora delgada no inspira respeto, no tiene aire de senora. Parece 
algo volatil, poco serio, arte picola . De esto se desprende que la 
balanza es quien da titulo de representacion a las uruguayas. 
Cierto que la adiposidad, la amplitud ensoberbecida de las cames 
acorta el paso a las matronas y pone en sus monumentos una 
pesadez arqueologica de 1 escombro documental , un ritmo de 



1. ([ruina monumental]) 



86 

buey solemne. Estas barrigas sugieren vagamente a Guerra Jun- 
queiro: "Asoman angulos faciaes d'una/ bestialidade espesa que 
horroriza". 

Pudor exclusivista 

Las senoras no bailan mas que con sus esposos en las 
tertulias. Las iniciadas recientemente ostentan un aire compungi- 
do de garzas melancolicas. Los ojos se les caen sobre el pavimento. 
Los maridos hieraucos pasean con sus mujeres con pompa china. 
Una legitimidad, un derecho, algo asi como el viatico, como la 
constitucion de un imperio. 

Pudor politico 

Los poh'ticos del pais deben 1 guardar continencia 2 . 

De lo contrario la censura periodi'stica y el clamoreo priva- 
do previenen al escandaloso haciendole entender que no hay 
poh'tica sin moral. 

En distintos casos hubieron de haber interpelaciones a 
Presidentes y ministros por haber estos incurrido, segiin el espio- 
naje publico, en delitos de lujuria. A Julio Herrera tratosele de 
impedir el paso a la Presidencia con el pretexto de que sus organos 
genitales iban a trabar todo el mecarusmo de la administracion 3 . 
Un soltero, se dijo, no puede ser el jefe superior de un pueblo 
porque la nacion uruguaya no es sino un inmenso hogar. Agrega- 
ba un periodista, enemigo de Julio Herrera: "Quien no sabe los 
deberes de un padre de familia no puede ser un buen gobernante. 
Este hombre ha vivido entre rameras; sus manos sacrilegas, 
manchadas por el libertinaje, no pueden penetrar en el santuario 
de las leyes". A tal grado llego la excitation de ciertos grupos 
contra el celibato de Herrera que se trato de hacer una solid tud al 
hombre publico, encabezada por varios amigos para que se casase. 



1 . ([observar una conducta moralisima por lo que se refiere a cosas de la carne]) 

2. ([fuera del matrimonio]) 

3. ([ya que su celibato alegre y poco juicioso hubo dado ...]) 



87 



Un ultimo se expresaba de este modo, hablando a nuestro heroe: 
"Casa te Julio, la diadema de la esposa sera la del gobernante". Por 
fin el descarriado libertino prohibio terminantemente que se le 
hablase de matrimonio con esta energica frase: "jSon Uds. procu- 
radores de mi presunta esposa!". Hay que advertir que las solici- 
tantes se habi'an entendido para el caso con la proyectada presi- 
dent!. Los emisarios corrian locamente de casa en casa buscando 
firmas. 

El fracaso de Julio Herrera, sus desventuras, el odio de sus 
enemigos, la animosidad de la prensa, del alto comercio, de los 
hogares montevideanos y hasta de la plebe, se debe atribuir a su 
fama de libertino, a no haberse manifestado un uruguayo ni 

a las amantes, a lasbohemias de los talamos. El grave comercio, la 
plaza, los altos rirculos lunatiles, los hombres de finanzas execra- 
ron al elegante quien cruzo con el latigo de su desprecio 1 a la moral 
montevideana, brindando finamente porque llegase la hora de 
que los burgueses conservadores anduvieren en alpargatas. El 
Petronio no honro jamas con su presencia las tertulias de los club- 
sociales. Su carruaje se dirigia triunfalmente di'a a dfa a casa de las 
Pompadour, con gran escandalo del villorio. 

Todo el mundo se ocupaba de las aventuras del galante 2 . Se 
inquiria donde su cuerpo descanso la noche; en que morada se 
efectuo el pecado. 

Llenabase de rubor la gente en el teatro viendo al gobernan- 
te dirigir impasible sus anteojos a los muslos de las danzarinas, a 
las palomas de la cazuela, a sus amantes que ocupaban los palcos 
delanteros y encendia en sus trajes maravillosos, en el prestigio 
asia tico de sus joyas, el exito de la representacion, humillando a las 
villanas legitimas de nuestra aristocracia burguesa con la altivez 
de su gracia. Los personajes de la sociedad, las matronas de 
Montevideo no concum'an a las fiestas de su palacio cubierto, 
desde el vestibulo hasta la alcoba, de estatuas desnudas, de 



1. ([al sofisma]) 

2. ([laorgia]) 



88 



motivos orgiasticos, de hermosuras prohibidas como el huerto de 
Sa tanas. El obispoentraba con losojosbajos. La casa del gobema- 
dor daba una idea del programa sultanesco de su vida refinada, 
del erotfsmo selecto de este Luis hermoso. Entusiasmaba de 
indignacion a los copetudos que el parisiense, de espalda a los 
•prtk) fCT? ctttdm in i f Jn-tfjf visb,^stfia upi&tvtn cyofar^n re fti^iVmKjr 
pe de una Comparua. Posteriormente uno de los indignados 
exclamaba de que sobre las ruinas del idolo de las amantes: "Este 
hombre no hay duda que seria un Bismarck si se hubiera casado 
satisf aciendo el gusto de la sociedad; lastima grande, su celibato lo 
ha perdido" [sic]. 

El exito de la poh'tica, como el de la literatura se debe entre 
los uruguayos al pudor. Les obcede [sic] el catecismo como si [se] 
tratara de impotentes seminaristas. Todos los grandes problemas 
se relacionan con la moral. El zaumerio [sic] de la familia debe 
invadir la Casa de Gobierno. 

El Presidente debe ser una matrona; la came es el pais. 

Pudor indumentario o etiquetado 

Las senoritas usan ropa interior de genero ordinario, de 
vela de buque, bien atrabancadas en sus calzones. El pantalon 
frances, abierto por delante, se considera impudico; nadie lo 
acepta. Lo mismo sucede con la ropa fina adomada con puntillas, 
encajes y lazos, que se juzga como el pantalon frances de la calle 
Santa Teresa. Con las trencitas que figuran cuerdas de buque y la 
vela de Iona, las uruguayas desafi'an las tempera turas de la came. 
Las senoras usan un traje austero en relacion con sus dignidades; 
uniforme liso; nada de cortes airosos, gorra, pocas alhajas; se 
permiten a lo sumo un violaceo episcopal , un gris tacitumo, un 
pastel enfermo, una fantasia para casadas. A las senoras les esta 
prohibido pintarse el rostro, encenderse los labios , dorarse el 
cabello. Un marido manifesto que si su mujer le pidiera permiso 
para usar afeites el la mataria de una bofetada ; y que si los usase 
sin su consentimiento, la consideraria adultera. 

Los uruguayos con ese olfato que les es peculiar conocen a la 
distancia a los esposos y a los que no lo son ya sea por el modo de 



89 



caminar, por el garbo, por la indumentaria, por la serenidad 
hieratica, por el volumen parsimonioso de los primeros, o bien, 
por el aire libre, por la ligereza de gorrioncitos, por la sonrisa 
revolucionaria, por la marcha poliritmica, por el traje alegre, por 
la esbelteza de los que entienden el amor como el Ingenuo de 
Voltaire 1 

Con frecuencia se oye decir en un balcon o tras de una reja: 
"Mira que monada; estos si que son casados. £No ves? Tiene 
vientre la senora. ;Y que moderadito el color de la bata!" Tambien 
se oye exclamar: "Mira mama, que rico este matrimonio. Son 
recien casados porque ella tiene cintura, ^no ves? Que juntos 
van.jY que senora, as( da gustoILleva un traje liso para no llamar 
la atencion y nada de escote ni de pollera ajustada". 

Las modistas de Montevideo ofrecen la pudorosa particu- 
laridad de ser anti modistas, es decir, enemigas de la moda. Las 
extranjeras no le van en zaga a las uruguayas y parece que 
consultan con el seiior obispo antes de decidirse a elaborar la ropa 
conforme a los modelos que llegan del Viejo Mundo. 

Una, la mas eximia, hace propaganda por lo que llama con 
entasis sacerdotal, traje sefior, " toilette monsieur " . Colores oscu- 
ros, pocos plieges, nada de escote; voila "la toilette monsieur" que 
la erudita pregona. 

La tal modista esconde los figurines de la tentacion en que 
aparecen vestiduras con escotes para calle y para paseo, de modo 
que persuade mas facilmente a la clientela de que nada es mas 
hermoso que una rica "toilette monsieur". No le falta elocuencia, 
parabolas, gestos aderezados, verbosidad de peluqueria para 



1 . Con este personaje simboliza Voltaire la raz6n de la Naturaleza sobreponien- 
dose al dolor y a la esrupidez atavica. Desentendiendose de jueces y sacerdo- 
tes penerra el buen huron en la cama donde su novia hallabase enrregada al 
sueno. Esta despierta con sobresalto sintiendose presa de los voraces abrazos 
de su idolarrado ingenuo, de las deliciosas quemazones que le produce el 
mozo en sus desnudeces mas reconditas. Apenas atina helada a decirle: "Que 
quieres, huron mio; que haces; te has vuelto loco?" "Me caso. Me caso", es la 
sola respuesta del razonable galan. Y, en efecto, se casaba el huron hace dos 
siglos como se casan hoy los que no inclinan la [...] ante la mas baja de las 
supercherias, ante el mas ridiculo de los [...] de la sociedad (Nota del autor) 



90 



conocer a sus visitantes y sobre todo a las artistas que el escote no 
es bonito, que no hay nada que parezca mas a una sefiora que un 
cuello altito, que llegue hasta la barba. Con este motivo tuvo una 
larga reyerta con Lafons empefiandose en desvestirla por "a + b= 
x" que la moda del porvenir seria, [...] indudable[mente], la 
"toilette monsieur" y que, para entonces, todo el mundo se acor- 
dara de su prediccion. 

Una sefiora que ignoraba el algebra y que por consiguiente 
no se convencio con las razones del "a + b=x", pidiole un escote de 
ultimo capricho. Entonces la modista, algo picada, expuso que 
tenia previamente que hablar con el marido de la sefiora, no fuera 
a creer que era ella, la modista, quien le meh'a esas ideas en la 
cabeza. Agrego con gravedad: "Una modista sin conciencia no es 
modista". 

Se sabe que en Paris estan en uso unos escotes hasta el 
ombligo, cosa por demas naturalisima. Tal moda en Montevideo 
se consideraria monstruosa. j Ay de la que conf undiendo a Monte- 
video con un barrio de Paris, se arreviese a salir de escote[!] Seria 
conducida a la Jefatura como escandalosa, por el primer guardia 
civil que la notase. Los hombres se creerian en el legftimo derecho 
de asaltar sus desnudeces y es seguro que la infeliz entraria en el 
calabozo con los senos en pelota. Los uruguayos, que son menos 
que inocentes, llegarian a considerar que la mujer se le of reci'a del 
modo mas ostensible al ensefiarles publicamente lo que es secreto 
del matrimonio. 

Por un fenomeno inexplicable los uruguayos respetan los 
escotes en la Opera y les parece tan natural en ese sitio como que 
las mujeres se desnuden para bafiarse. La carne no les rienta en las 
f unciones liricas. Sera porque la musica neutraliza los ef ectos de su 
cachondez hidrofoba o bien sera porque sera pues, que los uru- 
guayos tampoco podrian explicar el porque de su ridiculez. Al 
drama no se va de escote porque el drama es serio y porque los 
uruguayos consideran que el arte drama tico no ocupa los honores 
de la musica. Parte esta conviccion filosofica de que en la opera 
hay a la vez drama, canto, orquesta (esto y mucha cosa que no se 
ve; la opera es mas compleja). Habiendo mas ruido en el escenario 



91 



tiene que ser la opera infinitamente superior al drama. jBien por 
los uruguayos! 

Una senora se presento osadamente de escote en el drama 
ocupando una localidad muy bien situada. La gente se sobrecogio 
como si alguien se hubiera puesto a bailar en un entierro. Los 
hombres pasaban por turno detras de la senora haciendo como 
que buscaban el niimero de su sillon y, con un exquisito disimulo 
de comisariode investigaciones, se inclinaban con a videz echando 
una mirada en el escote para sondar hasta adentro una mirada 
lechosa de neofitos de pecado, de ninos masturbadores en que 
dejaban el alma. Los uruguayos son respecto a las mujeres como 
los inocentes que dejan los ojos en las vidrieras de las confiterias. 
Se contentan con poco nuestros ilustres cachondos: jMirar 1 mu- 
chachos! jNo ser tontos! jMas eso que hacerla con aceite! 

La indignation contra la senora dentro de bastidores debio 
salir en los diarios. Algunos habitues decian: "Esta hecha una 
bufa" (Bufa quieredecir en uruguayo: mujeres que se adornan con 
elegancia). Entre nuestras mujeres que se visten con mas sencillez 
que las amas de Haves y las aparadoras de Paris, las bufas son 
detestadas, bien que apenas haya media docena. Se oian voces en 
los grupos como las siguientes: "Hay que echarla del teatro";"Es 
un escandalo que se la admita". Un uruguayo se permitio decir 
que la senorita estaba muy elegante. Otro que lo oyo repuso sin 
conocerlo:"jTiene Ud. muy mal gusto!" 

En Montevideo se consideran solo elegantes los trajes mo 
deraditos . Cierta modista rival de la citada, se indigno ante la 
insistencia de una cliente que le pedi'a un escote que no fuera 
toilette monsieur por lo cual dando pruebas de despecho malhu- 
morado presentole la madama un escote de orgfa que abarcaba 
espalda y vientre, diciendole con sarcasmillo:" j Va Ud. a estar muy 
esplendida!" 

La elegante tuvo que llamar al orden cierta vez en que la 
insurrecta insistio sobre la razon de poner al traje cinta negra en 
vez de malva y granate como se le exigia. La modista exclamo con 



1 . ([que la mama no les va a prohibir]) 



92 



tono recriminatorio: "La gente va a hablar mal de Ud. senora y 
tambienderru". 

Solo en Montevideo se puede encontrar modista que en vez 
de hacer el reclamo de la moda, complacen en todo a sus clientes 
y fomentan el buen gusto, hacen propaganda ardiente por los 
habi tos monacales y no tienen en su paleta otro color que el oscu ro. 

Hay otras modistas que sin hablar obran a su voluntad con 
poh'tica espartana, haciendo caso omiso de la clientela. Estas 
agrandan los trajes, abultan el vientre, dejan la falda suelta, 
anchota. Tratandose de senoras ellas no hacen el rraje al cuerpo y 
multiplican su ingenio para dejar a sus clientes sin cintura y sin 
contornos. 

La aeadora de la toilette monsieur al ver a una elegante, 
partidaria del escote, con un rraje ancho desgastado, moderadito, 
exclamoembelesada, conmovida hasta los huesos, abriendole los 
brazos como a un hi jo prodigo:" Ahora si que es Ud. una verdadera 
senora; una senora elegante! 

Pudor literario 

"hi drre'sin pdaores l'etramuenaTlii e"smo evocaaor/ainso- 
nante, plumbeo de los albatros enunciadores de nuestra grave 
literatura, de las pitonisas que can tan desde su tripode los secretos 
del Porvenir, impide que se escuche el frufruo de la manera suave 
y deleitosa, el languido fraseo de la pereza galante, de la hermo- 
sura entregada, de las aspiraciones quejosas en que se inician las 
flores lubricas. 

El Pensamiento que no huele a doncellas inmaculadas, a 
flores de naranjo, a mirra de consistorio, se considera facil, super- 
ficial, sin mayor importancia, arte de jugueteria, pedregullo del 
ingenio, travesuras del escandalo. 

La emocion por la desnudez, por la juventud violenta, 1 por 
los filtros satanicos de las enajenaciones espasmodicas, por los 
misticismos de la plastica omnipotente, se atribuye a espi'ritus 



1 . ([por los desvios del placer neur6tico]) 



93 



enfermos, a oscuros alienados que aterran en su aljaba las visiones 
de la anemia, de una intelectualidad hecha a remiendas, sin 
erudiccion, sin brios, sin aliento filosoficos para cenirse en lo alto. 

Menfis, Atenas, Alejandria, Sybaris, Babilonia, Paris, el arte 
de las civilizaciones mismas de las carnes floridas de las sensibili- 
dades complicadas, de los cansancios elegantes, no simboliza otra 
cosa para los primitivos uruguayos que una irreverencia por el 
deber, que un atentado a la logica, que un descarrilamiento de la 
razon severa, gracias de libertinaje, embriagueces de trasnocha- 
ciones que pasaran con el tiempo sin arrugar la f rente de Minerva 
y sin haber empollado, para los siglos futures, el huevo de los 
inmortales. 

Armand Silvestre, Swimburne, Pierre Louis, Baudelaire, 
Mendes, Oscar Wilde, Paul Adams, D'Anunzio son para los 
uruguayos personajes f icticios, algo asi como sombras shakespe- 
rianas que velan en las librerias. Puede darse por seguro que si 
estos autores hubieran nacido en Montevideo, existirian en el 
concepto de locos, delincuentes pues la moralidad del pais juzga- 
ria como tales a quienes le brindaran en bandeja de ore la sabrosa 
came de [...] 

El pudor literario explica perfectamente el fracaso de algu- 
nos libros eroticos, confeccionados con arte, de un sensualismo 
ducal. Una obra de arte genero subversivo, publicada no ha 
mucho, causo panico en el pais. Hubo un complot de silencio. Los 
criticosy la prensa se aliaron con las familias para apagar la llama; 
los catadores retoricos enmudecieron sensatamente. Las librerias 
rechazaron el libro; en la bolsa los traf icantes bramaban contra el 
autor, olvidandose de los negocios. 

Los intelectuales negaban a la obra valorization artfstica. 
Un escritor achacole con irritation dos peros gramaticales. Los 
megalomanos exclamaban con altura que definir caderas, que 
ocuparse de las curvas de una sefiora, es un asunto imbecil. El 
publico pareci'a dar a entender que hubo esperado del autor una 
obraseria, de alcances sotiologicos, de utilitarismo para el pais. Es 
una obra pesima, es una obra inmunda; exclamaban los sucios, 
crispados de indignation, se trata de un pobre loco; semejante 



94 



librelo [sic] deberia ser quemado en medio de la plaza. La zafia 
aldea enroscose como una vibora contra un periodico amigo que 
hizo elogios de la obra. 

En este pueblo salvaje existe, al parecer, un codigo no 
escrito para los literatos. En el se marcan temas, el autor debe 
cenirse a la legitimation vigente de los gustos montevideanos. Se 
pueden escribir cantos a la patria, novelas sentimen tales, panfle- 
tos economicos, oraciones poh'ticas, piezas inocentes, para el 
teatro, tesis de sociologia y de estetica literaria. Nada de came. En 
todas partes del mundo una obra de gran estilo siempre sono por 
el asunto que le da vida, por la belleza desinteresada, por el merito 
intelectual que la realza. En nuestro pais no reconocen las prerro- 
gativas del arte que es como quien dice potestad de los pueblos, el 
derecho de gentes, las libertades del individuo. 



Una faz interesante del pudor en la literatura 

Ha llegado a tal extremo la furia de la castidad, la neurosis 
anticoitiva que el sefior Sierra, hombre de letras del Uruguay ha 
escrito todo un tratado contra la calle Santa Teresa. En tal libra se 
sustenta como tesis sociologica con absurdo de f isiologia, la nece- 
sidad absoluta dedar fina la prostitution. El tratadista despuesde 
hacer una pintura horripilante, un desnudo viscoso , un cuadro 
vivo de lo que ocurre en esa calle, parece dar a entender que la 
moral de los hombres consiste en privarse del connubio hasta 
luego del matrimonio. El sefior Sierra ni piensa en las amantes, ya 
sea porque no las hay en el pais o porque no concibe que las tengan 
los uruguayos quienes, como se sabe, pasan de un salto desde el 
prostibulo al hogar, que es como si dijeramos, de cama a cama... 

Demas esdecir que el libra del senor Sierra aunque produjo 
gran alboroto y fue recibido con muestras de entusiasta aproba- 
cion, no pudo conseguir que los mismos que aplaudieron, abando- 
naran a las prostitutas... Uno de los lectores mas amigos del sefior 
Sierra exclamaba con un desplome de incertidumbre: "jQue 
diablo, tiene razon! ^Pero que hacemos si se nos quita Santa 
Teresa...? 



95 



Este pudor de la literatura tiene por f undamento filosof ico 
la conservation de la honra, la propiedad de la mujer. Temen los 1 
moros uruguayos, los esclavolatras feministas, los cabaneros 
conyugales, que se les hurte la esposa, que la corruption las 
contamine, que las pervierta una sonrisa del Lucifer hechicero, 
que la carne ignorante de sus companeras se exaspere con violen- 
cia en posesion de los secretos que a Salambo se prohibian. Ellos 
ven el Mercurio de la diosa insomne ofretiendo [...] explosivas 
sexo inerte de las esposas. Temen las revelaciones del placer, los 
halagos de refinamiento, los guinos de Mefistofeles que la nueva 
de la libertad futura electrice las virgenes matrimoniales. Un libro 
erotico se considera entre [...] maridos un crimen de lesa-hogar. 

Por las mismas razones se explica el triunfo de obras medio- 
cres, de glosas serias sin sustancia creadora, que vienen a reforzar 
el andamiaje petreo de la moral vigente, que pasan de largo por el 
clitoris de las mujeres reconociendo la soberania conservadora de 
los patrones de Montevideo. Estas obras son las que los maridos 
hipocritamenteclasificandeserias,dandoa entenderconesto que 
la gravedad barbuda es inseparable etema de la virtud apostolica. 
En este mismo concepto juzgan lo grave como profundo, como 
intelectual en esencia. Es por esto que se les compara como rayo 
del Sinai, como el cefio de tetragramatron, el aire metaforico de 
ciertas literturas. Nuestros autores son politias de la castinencia, 
guardianes del matrimonio, palaf reneros del statu quo, ayudas de 

maridos, almibarados de gratitud, remuneran con el incienso, con 
la admiration estrepitosa, con el elogio glorificante, a los literatos 
castificadores. Hasta los solteros toman parte en este hosana .Ellos 
en position de que seran esposos , se precaven contra el peligro. 
Pues en su concepto aplaudir a los moralistas es echar tierra a los 
libros revolucionarios, es poner la planta a tiempo sobre la cabeza 
de la serpiente. ; Valganos Dios! jTodo el mundo es marido! Por lo 
pronto los f uturos conyugues tienen temor.de que sus novias lean 



1. ([Otelosdelaburguesia]) 



96 



los libros eroticos. La virginidad, como ellos dicen, es un cristal 
transparente, no hay nada mas delicado, cualquier aliento lo 
acompana. 

Mujeres vi de virginal limpieza. 
Entre altas nubes de celeste lumbre; 
Yo las toque, y en humo su pureza 
Trocarse vi, y en lodo y pesadumbre. 

(Espronceda) 

En concepto de un escritor uruguayo es absolutamente imposibie 
rehacer una virginidad. (Traslado a un fonologista):"Tu eres mujer, 
unfanal. / Transparente dehermosura,/ AyderilSipor tumal./ 
Rompe el hombre su locura./ Tu misterioso cristal." 

Extranandose un estudiando [sic] que en el texto de litera- 
tura no se hubieren incluido los cantos de Salomon, interrogo al 
catedratico sobre ese particular. Este dijo simplemente:"jC6mo 
quiere Ud. que en un libro serio se estudien inmoralidades! 
jSalomon es para la calle Santa Teresa!" 

No sono nunca Henrique Heine en nuestra cachondez 
escrupulosa, virginal, al concebir su frase munificente sobre el 
espiritu de la Biblia: "Le mot se trouve dans une modite sacre qui 
dorme le friscon". 

Es notable el concepto que el desnudo merece a los urugua- 
yos. Un nuevo charrua queriendo probar el ningun valor literario 
de una obra sensualista exclamo con sarcasmillo:"Me hace bailar 
el mono". 

Este mismo catador decia de Armand Silvestre:"Un chan- 

cho!" 

El pudor literario; es legrtimo de Espana, como todos los 
demas pudores. 

Refleja la llama roja de la inquisicion; es un personaje del 
Escorial; ha dormido durante largas centurias en las celdas de los 
conventos; el Index cristiano lo enarbolo sobre un cilicio; desde 



97 



Cadiz hasta Madrid losantiguoscaballerospasearonlo triunfante; 
las bibliotecas de Castilla le sirvieron de tabemaculo; las vi'rgenes 
de Zaragoza lo abonaron con su perfume. 

En el dia los escri tores de Espafia conrinuan con enru siasmo 
defendiendo este pudor. Los hombres de periodico y de novela, 
los linguistas, los filologos, los coleccionadores , los poetas, los 
corresponsales, de comun acuerdo f ustigan el naturalismo carneo, 
los derechos que la razon acuerda a la mujer, la libertad del 
connubio, las mieles que el esposo disfruta a la anatorra'a. 

En diccionarios, lexicos, prologos, traducciones y siluetas 
biograficas se estigmatiza con irritacion a la diosa sensualidad, se 
definen los placeres de los nervios como vicios repugnantes, no se 
quiere saber nada con la arcilla combustible, [se] le teme, se le 
excesa, se le rebaja como si los hombres fueran de carton y esta 
materia [...]capamiento,conhinchazonde nauseas diese del modo 
que el perro al gato a su enemiga la came. 

El pudor literario de la decrepita Espana enloquece a la 
Verdad, trastorna la inteligencia, derriba las leyes del buen gusto, 
se burla de los autores, modela a capricho las tesis de los sociolo- 
gos, corrige el pensamiento, disfraza los estilos, entra a degiiello 
en las academias, castra la antigiiedad, cristaliza el paganismo, 
convierte a Venus en la Virgen Madre, hace espanol Kaliodama, 1 
fraile a Socrates, moralista a Dumas, montevideano a Byron 
(Nunez de Arce) 

Ejemplos 

El Honor de Schuderman es, como se sabe, una obra cuya 
tesis libertaria combate el soffsma ridi'culo de la honra en las 
mujeres. La traduccion castellana de El Honor es traidora del 
dramaturgo pues exalta el sentimiento de la honra o, lo que es lo 
mismo, afirma todo lo contrario a lo que dice Schuderman. Los 
rraductores hispanos llaman candidamente a este degiiello aten- 
tatorio "adaptar la obra al gusto de la Peninsula". 



1. ([Buda y Horacio]) 



98 



La Fortain de Goncourt se convierte en muchacha pudoro- 
sa, viendo asi que la protagonista es una histerica sin escnipulos 
que naufraga en el delito. 

El pacienzudo Menendez y Pelayo, coleccionador galante 
de las odas de Horacio, ha suprimido dos de las mejores silvas del 
amigo de Mecenas acusandolas de que ofenden a la moral en los 
siguientes terminos de su advertencia al publico:"Es forzoso 
eligar [sic], entre las que conozco, las menos malas, para que 
ninguna de sus poesfas liricas deje de leerse aqui; fuera de las dos 
odas del Epodon "a una vieja libidinosa" las cuales por su extre- 
mada obscenidad, que llega hasta lo soez, y tabemario, no parece 
bien que corran con romance, ni menos en un libro popular y 
destinado a la comun lectura. 

Recientemente el espanol Bartolome Amengual ha rraduci- 
do unos retazos del Quo Vadis? , los unicos que merecen el honor 
de la lectura, por la decencia de las deconfeciones. 

El sefior Amengual ha creido aleccionar a Sienkiewiez 
dandole al mismo riempo una prueba de alta estima. 

Ha corregido paternalmente las escenas del polaco con el 
apoyo mas entusiasta del arzobispado de Sevilla quien da a 
enternder que el autor habiase internado en casa de Petronio sin 
acordarse de San Pedro. Reconoce el protagonista que la purga de 
Amengual ha sufrido gran efecto en la novela Quo Vadis? . 

Por su parte los editores acribillan las obras que se traducen 
al castellano con infinidad de notas impertinentes, doctrinando 
contra los autores, haciendoles sofistas o libertinos, indultandolos 
en ocasion a veces con indulgencia. Roen, de paso, los trozos 
atrevidos, las ideas pecaminosas que en su concepto atentan 
contra la moral de Espana. 

Resultan, las mas de las veces, la obra traducida, un debate 
universitario interrumpido, f ogozo, en que un honrado librero de 
Madrid combate con sus lobulos catecismales la tesis de los 
ilustres. 

Las amantes espanolas no asombrarian al mundo a no ser 
por las literatures extranjeras que las han estereotipado, que las 
han fundido en el metal diu turno. Ha sido necesario que, lisoforos 



99 



venusinosde la estatura de Byron, Merime, Chateaubriand, Dumas 
y el gran Alfredo oficiaran [...] a las divas de amor nacidas en la 
tierra de la molicie y el vino. Que Biset en un desdoble mosaisco 
melodizase a Carmen con musica espafiola en la que hay sollozos 
arabes, nostalgias de torero, coleras del mar Cantabrico, celos de 
pantera, enloquecimientos de crotalo, desmayos de zampona, 
languideces de guitarra. 

Cadiz gracias a Byron ha venido a resultar inglesa, del 
mismo modo que Sevilla por los favores de Merime es una ciudad 
de Francia. 

El Don Juan, personification del hombre libertino, del 
Satanas moderno, la paradoja humana que estremece con sus 
apostoles la boveda social de los hogares, f ue obra del bardo i ngles 
que dio relieve inmortal a su figura insolente. Ines la encantadora 
reina del eden de Andaluda, el asfodelo milagroso de la gruta de 
sal, fue absorbida por la literature de Albioni. El gran romantico la 
saco a fierro del vientre constrenido de la catolica Espafia. Y asi 
desfilan adoptadas regiamente por el arte de Europa y las Elofsas 
y las Dolores, las Eulalias y las Emas. 

Espana no exisuria si no fuera por sus mujeres, aquellas 
hembras tempestuosas que algaraban de su religion para huir al 
desierto en brazo de los musulmanes que escapaban f urti vamente 
de las celdas bajo los disfraces de la seduction; aquellas que en el 
seno de las cartujas, bajo el calor de las fiebres espasmodicas se 
dirigian sonambuleando a las alcobas de los frailes jovenes para 
ofrecer a Atenea la inviolabilidad de sus cames martirizadas por 
el habito 1 . Gloria a las emperatrices que naufragaron en semen, las 
que 2 de lascivias galas, nectares lubrificantes y lenguas apetitosas 
sufrieron grandes harturas, las que se abandonaban en los campa- 
mentos tricolores, donde cerniose el aguila de Napoleon a los 
heroicos franceses, saludando en las quintaesencias paganas el 
desmayo sabroso,en brazos de losbienvenidos el baleo enagenan- 
te, el placer filosofal. Es una calumnia de la historia, el mas grueso 



1 . ([roidas por el rabioso deseo]) 

2. ([probaronhumedadesHbias]) 



100 



falso de los maridos de Espana, que las nietas de los arabes hayan 
luchado contra los franceses, arrojandoles agua caliente. Por lo 
contrario un escritor galante de aquellos tiempos felices asegura 
que los bellos oficiales del Emperador eran disfrutados por las 
madrilenas que, escapandose a los padres y a los esposos, iban a 
pedir posada, locas de sensualidad, en las tiendas de la conquista. 
Al retirarse Napoleon de Espana los franceses lloraban amarga- 
mente teniendo que abandonar una plaza de concupiscencia, una 
mina de mujeres encantadoras 1 

En cambio las uruguayas no se entregaron a los valientes 
del Brasil que vinieron con Lecor, ni a los hermanos ingleses que 
se apoderaron de Montevideo. jQue degeneration de raza! Los 
arabes no conquistaran este mendrugo; no lo nan de convertir en 
un venero de amantes importando el vino del Chiraz en nuestra 
cepa criolla. 2 

j Abandonemos a las uruguayas! 

j A Madrid libertinos! jA Cadiz, el paraiso Andaluz! 

Alia nos esperan impacientes la Padilla encantadora con 
celos de potranca turca, la Montalvez, son el segundo tumo; 
escapada al imbecil Pereda! Currita Albornoz, la victima 3 coloma 
[sic], Teresa la sensual sonambula, la amante de Jesus convertida 
por los montevideanos en la protectora de la inmundicia; las 
Venus efervescentes de Espronceda y Campoamor, las ninfas 
semi-desnudas que viven entre los naranjos en la verdosa Grana- 
da, las golondrinas de los patios andaluces estrelladas de claveles, 
eroticas de perfume, que suefian languidamente con ojivas, tor- 
neos, cabalgatas y aventuras. 

i A Espana libertinos! \ Despreciemos una vez por todas a las 
virgenes del Uruguay! Corramos a plantar nuestro estandarte en 



ie espera la resurrecci6n de esta came cadaverica de las mujeres del 
pais]) 

([cristiana de padresito]) 



101 



el seno de las Madriles. Hay un haren [en] el mundo donde se 
habla nuestra lengua. jVamos a ser sultanes! 

Afortudamente para el romance, para el orgullo del sexo, la 
propaganda de la continencia ha tenido que deshacerse en Espana 
luchando con el jerez bravi'o de la sangre, mezclada con el Malaga 
insurrecto que la caliente Arabia puso en el odregodo. 

En nuestro pais el catolicismo ha triunfado sin esfuerzo. 

El vino Pinapolis que mezclado con leche ingenua de los 
tambos circula mansamente por los canos de nuestras hembras, se 
ha ofrecido sin condition a los sofismas tiranicos del tiempo 
oscuro. De alii que las montevideanas anemicas, tan distintas de 
las briosas reinas de la metropolis, jamas se desboquen, jamas 
rompan el freno despidiendo en un balance a su cabalgador 
tomando campo abierto con rumbo a los gloriosos destinos de la 
belleza. 

Pudor consejil 

Este sentimiento colectivo es congenita en los uruguayos. 
Converge al matrimonio, a la honra y a la moral privada. Diluvia 
continuamente alrededor de los noviazgos y tiene por divinidades 
el juez y el sacerdote. "^Cuando se casa? No puede hacerla perder 
tiempo . Es una senorita muy virtuosa; le ha sido muy constante. 
iQue espera? jComo hablara la gente!" Asi se expresan los inter- 
mediaries, los corredores de matrimonio, mostrandose amables o 
duros segun las circunstancias, y el temperamento del galantea- 
dor. En casos graves constituye una alianza instigadora entre las 
f amilias y los amigos. Todos a una intervienen solemnemente con 
diplomacia estudiada, invocando las sombras de los muertos, 
poniendo por anatema el mito de la mancha, el arsenal de la critica, 
el degradamiento del nombre. En todo lo cual persiguen, los muy 
ladinos, recurriendo a la tragedia, el acollanamiento ante el 
codigo de los dos amantes, de los imprudentes rinicos que viven, 
como se expresan ellos, en escandaloso concubinato. 

Cuando se trata de encubrir un adulterio, de poner tierra a 
un escandalo, de reconciliar novios o conyuges se ofrecen, nues- 
tros corredores a los interesados, con una galanteria deleitosa de 



102 



abate de Palacio en tiempo de Luis XIV. Con el indice puesto para 
Misterio 1 entre una turba de rufianes cenudos y apesadumbrados 
que se esmeran en su mision ortodoxa de componer el hi'men, 
deslizar un anillo. 



Pudor 2 de arrepentimiento 

En concepto de los montevideanos las mujeres que han 
cometido una falta deben arrepentirse, mostrarse compungidas, 
no salir a la calle, retirarse a la campana, hacer penitencia, visitar 
mucho los templos. 

Sus amigas hablan con turbacion religiosa de que un picaro 
la engafio, de que la joven ha tenido una desgracia. Parece darse 
a entender que la senora no ha tenido ninguna complacencia en su 
desventura; que por lo contrario ha sufrido. No se concibe que la 
delincuente no haya cambiado de fisonomia, que tenga un aspecto 
normal, que no se afloje, que se muestre en publico, que no haya 
desmejorado. Esto parece una desfachatez absurda. En cambio se 
espera que la recien casada se transforme favorablemente en 
menos de 15 dfas, que florezca, que primaverice, que aumente el 
volumen, que su rostro se tina con los mas vivos colores matina- 
les. Sugierese que la casada tiene la concesion de goce, el pri vilegio 
de la copula divina. El dulce le hace provecho. Verdad que una 
digestion tranquila es la base de la salud. 

Una amante recien estrenada hallabase de visita en casa de 
una plebeya. Despues de un rato de silencio se la trajo con 
insinuaciones al campo de batalla ... Se hablo de honrita [sic]. Las 
circundantes tomaron aire sacerdotal de confesores benevolentes. 
Se miraba con tristeza, con desesperacion a la pecadora. Parecia 
rogarsele que Ilorara que se desahogase, que rehriese su desven- 
tura que ellas la consolarian. Despues de todo no era la primera: 
"jDios ama a sus ovejitas; es tan misericordioso; quien no tiene un 
mal momento!" 



1 . Montaigne (Nota del autor) 

2. ([judicial]) 



103 



Deja, loca mujer la danza impura, 
Arroja tanta gala mundanal, 

Y en vez de la brillante vestidura 
Toma de penitencia ancho Sayals 

Elevense tus pieses ejemplares 

Al Dios que "la luz sea", dijo, y fue: 

Arroja te a los pies de sus altares, 

Y exclama un mar de llanto :";yo peque"! 

jVuela, que un solo instante de tardanza 
Las sendas de salud te cerrara; 

Y do caba aliento tu esperanza 
Reprobacion eterna encontrara! 

(Adolfo Berro) 

El arrepentimiento dela virgen nada vale [para] la familia, no se 
quiere la conversion sino la muerte de la pecadora. Con un 
radicalismo que asusta los padres se oponen tercamente al enlace 
de la hija prodiga con el infame seductor. Se considera imborrable 
una mancha entre los muslos. En tal circunstancia un casamiento 
pareceria el colmo de la desvergiienza, una ceremonia rinica, la 
legalization del vicio. "Con cualquiera menos con el complice!" , 
profieren inconmovibles los hermanos de las senoritas. Los bon- 
dadosos amigos de la pareja son los que hacen al matrimonio. El 
pleito concluye en una trans[...] no obstante la frialdad de la 
familia es eterna como la del polo. 

Pudor conventillero 

Cuando se conoce la falta de una sefiorita en un hogar, las 
senora y todos los miembros de la familia la insultan a grandes 
voces. Suele haber agresiones a puno y amenazas de Buen Pastor. 

Una sefiorita amante se hallaba haciendo compras en casa 
de la modista. Unas personas de su amistad que vieron entrar a la 
sefiorita, se precipitaron tras ella desde una casa de enfrente, sin 



104 



sombrero, en traje de marine, dando gritos, descompuestas como 
Menades furiosas, como demonios borrachos. Clamaban fuera de 
si; dirigiendose a saltos a la modista: "No le fie, no le va a pagar, 
echela, que es una loca, acaba de tener un hijo". 

Pudor turista 

Un montevideano hallabase en Paris, en caracter de Pleni- 
potencia. Algunos compatriotas visitaronle en su casa. El les dio 
noticia de la vida de Paris revelando a los parvenus que ese 
desborde [de] placer y de inmoralidad atribui'do a la ciudad 
maldita es un prejuicio del mundo,unapreocupacion; calumnio 
que Paris, respecto al orden social, es semejante a Montevideo, 
que las orgfas, los escandalos, las perturbaciones de la capital de 
Europa son charlas de los libros, "inventos de los novelistas". 

La companera de uno de los visitantes se convencio de la 
verdad de este juicio al ver algunas senoras de la aristocracia, las 
cuales le sorprendieron por su seriedad y compostura. Como la 
honesta conyuge escuchara que las senoras de Paris solian tener 
amantes a discrecion, penso hallarles el aire descocado, libre, el 
sello del libertinaje en el vestir, en el modo de caminar. Viendo el 
porte severo de las aristocratas parisienses deda la senora edifica- 
da: "Que seriedad, que correccion, que juicio! No miran! Es una 
calumnia que las parisienses tengan amantes!" 

El Senor Ministro, jefe del grupo, dio instrucciones termi- 
nantes a uno de los montevideanos sobre la conducta que debfa 
observar en las carreras de Auteil:"Se le acercan a usted muchas 
mujeres, pero tenga usted cuidado en entablar conversacion con 
ninguna. Se comprometera ud. muy seriamente; enterraria su 
reputacion" 

El ministro en las carreras hizo saber a sus compatriotas, a 
las familias, a sus huespedes, que los hombres elegantes, regios 
que acompafian a las demi-mundo no eran personas honorables, 
sino caballeretes decora tivos, pagados poF aquellas locas, vestidos 
por ellas mismas para que las acompanaran en publico. 



105 



Pudor antidiuretico 

En todas las ciudades ci vilizadas del mundo hay de distan- 
cia en distancia, desde .... orinaderos para hombres y senoras, lo 
que es bastante logico y no debiera asombrar a nadie, no obstante, 
gran escandalo causo entre los uruguayos la colocacion de los 
orinaderos en la Plaza Independencia. Los periodicos, olvidando- 
se de la politica, se dieron a maldecir en sendas elucubraciones al 
malhadado invento del Municipio. La vedndad de la Plaza solici- 
to de la Junta que los quioscos fueran retirados, pues era algo 
monstruoso que las senoras desde los balcones presencien las 
entradas de los individuos a sitio tan inmoral. Se deci'a que desde 
unbalcon puedierase distinguir las piernas, hasta las rodillas de 
los hombres que orinaban ( que tanto da verles las patas a la sota; 
cuando se trata de adiwnar muy picarescas....) Por lo mismo, los 
solicitantes basandose en que las senoras no se conformarian con 
verle apenas los pantalones a los individuos, rogaban a las auto- 
ridades la supresion de los meaderos. 

Pero esto no fue nada comparado con lo que acontecio dos 
anos hace cuando la Junta tuvo la buena ocurrencia de colocar dos 
quioscos en la Plaza de Constitucion. Fuera de si la gente bramaba 
enardecida, aduciendo las mas raras argumentaciones contra el 
criterio cientifico de la honorable Junta. Levantose la prensa en 
masa. La Razon, el periodico antidiuretico por excelencia (nefritis 
por antonomasia) se ocupo durante quince dias , en editoriales 
muy bien fundadas, de la medida higienica del Municipio, tildan- 
dole de sucia, disparatada y escandalosa... Se adujo que la Plaza 
Matriz era unos metros mas corta que la de Independencia y por 
lo tanto no podria permitirse la colocacion de los orinaderos; que 
las senoritas de las calles Camaras e Ituzaingo tendrian que 
privarse, por sus novios y por sus vecinos, del placer de estar en los 
balcones durante las mejores horas. Un periodico dijo que para 
bochorno demasiado con que los angelitos de la fuente de dicha 
plaza estuvieran ensenando a las senoritas que las contemplan de 
soslayo, muchas veces al dia, los organos genitales sin el menor 
disfraz... cosa por demas extrana a nuestras costumbres... Hasta no 



falto quien, dirigiendose a la Junta, exclamase:" jPor Dios! jPor la 
Santi'sima Trinidad! jQue ridiculez! jQue sacrilegio: una letrina 
f rente por frente a la Asamblea, al escudo de la Nacion! Solo en este 
pais, se pueden ver tales cosas. jQuediran los extranjeros!" Al fin 
la coalition obtuvo la mas ruidosa victoria. La Junta convencida 
ordeno el retiro inmediatamente de los quioscos... Dos conmocio- 
nes han habido en el pais que se han impreso en el Calendario con 
eternos caracteres: la muerte del coronel Lamas 1 y la erection de 
los orinaderos en la Plaza Constitucional. Esto ultimo parecio a los 
uruguayos tan extrano, tan emocionante, tan inasible como 2 el 
telefono sin hilos, como la escritura del pensamiento... 

Nadie puede calcular lo que ocurriria en el pais si a la Junta 
se le antojase la colocacion de orinaderos para senoras en las 
plazas de la ciudad, a semejanza de las que existen en el mundo 
civilizado. No hay duda que estallara una revolution sangrienta, 
(una Saint Barthelermy contra la Junta). Los maridos puede darse 
por seguro que considerarian adulteras a sus mujeres, en caso de 
que las senoras, apuradas por el orin, entraren a vaciarse en los 
susodichos auioscos. Son comunes en nuestras aristocratas las 
enfermedades a la vejiga y al meato a causa, como se comprende, 
de la continencia aurinaria [sic] a que las obligan los hombres. Por 
precaution, las infelices no toman h'quidos antes de salir y en el 
momento de ponerse los guantes diluvian 3 en la escupidera. 

Las que se ven corridas en plena calle se agachan puritana- 
mente en los zaguanes y en los portones de las barracas y en las 
obras que se construyen... Otras economizan a la Junta el chorrito 
de las regadoras orinando con disimulo, mientras caminan... 
Cuantos Gonzagos que al encontrarse con dichos rastros piensan 
mal de los perros siendo asi que no son sus perros, ni sus esposos, 
ni sus hermanitos. 



1 . El autor se refiere a Diego Lamas (Nota.de los transcriptores) 

2. ([... fotografica]) 

3. ([a torrentes]) 



107 



Pudor entontecido 

Una senora muy pudorosa dejaba que su hija regresase de 
Los Pocitos en tranvia junto a su pretendiente quien durante el 
trayecto toeaba en piano en los muslos de su companera. En 
cambio la mama no pudo transigir que la 1 flor de Mayo regresase 
de Ramirez junto a su novio entregada con distraccion al masaje 
caliente 2 del sibarita. 

He aqui la sentencia de la madre cuando protesto la escla- 
var 3 "jDe Los Pocitos es otra cosa!" 

Viendo a un amigo que iba de paseo con una nina, un joven 
se expresaba asi: "Yo no lo saludo porque la mujer que lo 
acompana puede ser una cualquiera. Es cierto que en Paris se 

Montevideo... Puede ser una prostituta." 

Pudor parteril 

Este sentimiento se funda esencialmente en el pudor que 
tienen las uruguayas de tener hijos en casa de la familia. Los 
sanatorios funcionan en los domicilios de las parteras donde las 
madres, a precios modicos, son perf ectamente cuidadas con opor- 
to, caldos de pulpa, huevos del dia. 

No obstante, para los lavajes emplean, las cuidadoras, en 
vez de bicloruro, querosen, vino seco y cafta. Las parteras, por 
orgullo, por rivalidad con los medicos, no admiten la farmacopea. 
Esto aloca a las pupilas una f iebre posoperal , o el contagio de otros 
males inherentes al asunto. Las comadronas uruguayas son las 
grandes enemigas de la antisepsia. No se lavan las manos con la 
pulcritud debida. Se valen de una botella que inrroducen en la 
vagina para extraer la placenta. El corte lo ejecutan barbaramente 
con un cuchillo infeccioso. No ligan como debieran el cordon 
umbilical. Por esto se producen hemorragias torrenciales en las 
infelices puerperas . El hijo sucumbe a menudo victima del amor 



1. ([manoseada]) 

2. ([diciendo las excursiones mamales]) 

3. ([deCupido]) 



108 



propio de las cirujanas. No obstante las madres disculpan a las 
infanticidas, como se comprende, y ven en ellas la mano de la 
Providencia, un milagro de la Virgen Santa. La muerte de la 
criatura, del fruto de la deshonra, es un consuelo para las 
puerperas . Un testimonio menos de su pecado. 

Aconsejo a las senoritas que a pesar de las comodidades 
aparentes, del relati vo confort de las parideras, del misterioque se 
les brinda, se enfermen en sus casas, evitando de ese modo el mas 
serio de los peligros. jQue diablo! jLa honra no vale la vida! 
jReflexionen las montevideanas sobre este grave particular! 

Se paga tres pesos diarios la discretion, la delicadeza, el 
sacrificio [...] madama. En algunos sanatorios el abono es conven- 
cional. Las enfermas de campana pagan menos que las senoras de 
Montevideo. Estas, mas conocidas, corren mayor peligro. Se pre- 
supone, por otra parte, que el honor de una montevideana vale 
mas que el de una floridense, por ejemplo. Hay honorarios espiri- 
tuales. Una partera deci'a, con entasis de holocausto: "Estas cosas 
se pagan con el alma!" 

El parto y la botica se abonan como extra . 



Re glamento de los sanatorios 

Hay una hora prefijada para que el amante visite a la 
senorita. La familia suele verla despues de media noche. Las 
parientesbajan a todo correr del carruaje como si lloviese, envuel- 
tas en un crespon. Algunas madres muy reca tadas - las primerizas- 
no se dejan ver hasta la hora del alumbramiento. El amante no 
asiste al parto. La partera por decoro no lo permite. 

Con el objeto de que las puerperas hagan ejercicio, la 
madama les hace lavar la pieza y arreglar el lecho. En sus relacio- 
nes con las pensionistas, la partera, usa un ligero tono desprecia- 
tivo, decente. Cuando las ninas hablan en voz alta, la doctora les 
grita con imperio: "Muchachas no armen escandalo". 

Ocurren en los sanatorios escenas interesantes. Tres senori- 
tas companeras de colegio. Se encontraron por casualidad en casa 
de la comadrona. Cambiados los desvanecimientos y los sollozos 



109 



de estilo 1 , se entregaron juntas, despues de mutuos consuelos, a 
tejer los escarpines de sus respectivos nenes en animada tertulia. 
La partera muy galante las convido con jerez. Al final hubieron 
risas. Se hablo de penes. 

Pudor dogmatico feudal 

Un joven literato hablaba con un eximio personaje de un 
bando de la poh'tica sobre lo agradable de las caricias de una 
esposa al regresar el marido.... El personaje contesto con indigna- 
tion que eso era segun las mujeres con que se tratara; que el 
consideraria una grave falta de moralidad en la esposa que se 
insinuase al marido con la mas h'mida demostracion. He aqui "lo 
inverosfmil en lo cierto", como dice Maupassant. Continuo dicien- 
do el abogado que el pudiera pasar seis meses sin intimidad con 
su esposa seguro de que su conyuge no profanaria lo sacrosanto 
del lecho con la caricia mas leve. 

jQue modo de prescindir de todo derecho de la mu jer! Se la 
considera como un lujo de moralidad. 

Con las cosas que pasan en el pais podriase componer el 
codigo de la risa. 

Se conserva entre nosotros el mito espanol de la casta 
espera. En Espana se dice naturalmente que el placer de las 
conyuges debe ser moderado. 

Notese que se ha hecho germinar en la mujer un amor 
propio negativo y para lisonjearla se ledirigen cumplimientos a su 
vulva; v. y g. casta, digna, muy sefiora, edificante. 

A proposito la cuarteta de Balast , vate domestico: 

Granda [sic] como una espiga, 

Guardera como una hormiga, 
Casta como una paloma. 



1. ([pataletas de orden]) 



no 



Es tan exal tada la fantasia de castidad en este bardo que le parecen 
puras las palomas. iQuien le ha dicho al seiior Balast que las 
palomas son menos concupiscentes que las gallinas de las que se 
dice que son locas de la calle Santa Teresa? 1 . Las infelices gallinas 
con ver las que alimentan a las esposas despues del parto con 
huevos y calditos, han sido calumniadas por la ofuscacion de los 
maridos. Esta por saberse si una veintena de palomas se contenta- 
rian con un macho, como lo hacen las amantes de los gallineros. 
Preciso es rehabilitar a las gallinas. [...] 

Esto se relaciona con la preocupacion uruguaya la de que un 
hombre no debe casarse con la mu jer que se le ha entregado. Dicese 
en tal caso:"Se casa con ella despues de haberle hecho un hi jo. iQue 
imbecil!". 



Otra nota 

Un marido viendo unos fotograbados de artistas europeas 
exclamo con entusiasmo ante una cara montevideana: "iQue 
ideal! esta sera excelente para esposa." Al notar otra de vivaz 
fisonomia, de aire suelto, clarifico en un rapto de cachondez 
luciente: "jQue hembruna! jQue polvareda! iQue limonero! iQue 
caderazas! jMe le afirmaria por la retaguardia!" 

Do gmatismo 2 ferreo 

En opinion de una burguesa apostolica existen dos pudo- 
res: el de la virgen y el de la casada. ;E1 uno sucede al otro!" jLa 
casada, por modestia, no dijo cual era mas noble....! 

Una forma de feudalismo 

Los uruguayos no quieren ni por broma que las mujeres se 
agiten en el lecho . Si esto sucediera pensarian de seguro en una 
iniciacion de contrabando durante la pubertad. Verian el arte [...] 
la prostituta, Paris ... Perderian la ilusion, como ellos dicen. 



1 . Expresi6n de los uruguayos: puta como una gallina (Nora del autor) 

2. ([mfalible]) 



Ill 



Traslado a su falta de experiencia como no han conocido amantes 
los uruguayos, sino viles rameras, conceptuan que el espasmo, 
que el temblor venereo no deben sentirlo las honradas. Conceden 
como mucho que la esposa tenga en secreto sus sensaciones. Se 
adula en esto la hipocresi'a de la mujer que debe gozar como los 
antiguos heroes morian: en silencio. Es un estoicismo agudo, 
teomano, quintaesenciado. La mujer es siempre martir, eterna 
esclava de una lujuria despotica, especulante, de horca y cuchilla, 
eshipida a la vez, necia y vandalica. Es abstinente hasta en el lecho. 
Debe parecer siempre virgen, siempre nina, ingenua siempre. El 
marido debe tener ante sus ojos en el parto y despues del parto la 
beati'f ica vision del himen, la media luna de sangre. Connubian las 
mujeres con las manos puestas en actitud de plegaria, solemnes 
ambos , hieraticos, episcopales. El espi'ritu Santo las invade, las 
transporta las penetra. La escala de Jacob desciende sobre el lecho 
desde el trono del altisimo. El pene se posa en el santurniano como 
el pan de los apostoles. Los patriotas, los partidarios, los ca tones 
de la Republica celebran coitos ci'vicos. jEl marido reflexiona en 
que esta haciendo un ciudadano y la mujer [una] senorita! 

No se extrane que los montevideanos, tengan como su pers- 
ticion que la mujer no debe gozar. En Espana, la Santa Sede, la 
capital pontificia del pudor, reina igual supercheria. Segun el 
dogma solo el maridoconnubia. Esto lo dan a entender las novelas 
de los espafioles y lo prescriben severamente los libros de fisiolo- 
gia que son como las biblias profundas en que se consigna la 
continencia de la mujer. Alejandro Martinez, notable medico de 
Cataluna, autor de un libro de esta especie, se expresa como sigue: 



"Ya hemos dicho que la mujer, en general, es menos sensible 
que el hombre a la materialidad del goce, pero en cambio suple con 
otras condiciones de sensibilidad imaginativa las que de lo otro le 
faltan. 

La joven recien casada tendra a raya en lo posible con 
carinosas advertencias los deseos de su marido para evi tar que los 
excesos le hagan caer en la impotencia. De esto se desprende que 



112 



la mujer en el instante supremo conserva toda su serenidad de 
espi'ritu. 

La [f]alta del tamano en el pene y las escasas erecciones a 
muchos individuos de efectuarel acto carnal y de [...] en matrimo- 
nio, temerosos de no dar a la mujer la complacencia suficiente en 
tales casos requerida. Esto es un error. La joven [...] e inocente que 
se une con el hombre en matrimonio sabe cumplir con sus deberes 
amando a su marido por el alma y no por el cuerpo. Ademas que 
no habiendo nunca conocido a hombre ninguno, su inauguration 
t ...] puede vagar en deseos de reflexiones imaginarias. La concien- 
cia del tamano de ciertos organos no puede tenerla una doncella 
antes de unirse. O no es doncella" (Traslado a los f ragiles 1 y a los 
de este pueblo donde no hay adulteras. jCasarse impotentes!) 2 

Sigue el fisiologista: 

"La mujer rubia, de piel blanca, linfatica, etc., tiene sus 
deseos casi apagados. Se necesita una serie grande de excitaciones 
para que llegue a sentir deseo . (Siempre la mania de 3 insensibi- 
lizar el clitoris a las mujeres. Aconsejo a los uruguayos que se 
casen con rubias; estas son las mas ideales, hechas como para ellos. 
De ese modo se ahorraran el trabajo de velarles el placer) Seria un 
error profundo en un esposo que se obstinase en obtener de ellas 
trasportes que su naturaleza repele. (Pierda cuidadoel fisiologista 
que los de por aqui no se obstinaran en semejante cosa) Por el 
contrario, la mujer morena exhuberante que no se ha entregado a 
lasmasturbaciones(ojouruguayas; jcuidadoconlas velas!) ni esta 
consumida por los excesos (de estas no se ven muchas por aqui) 
siente violentamente el goce material (,;con que transigimos con 
las morochas? Y no hay muchas morenas en Espana?) y si choca 
con un marido fatigado o enclenque puede muy bien hacerlo 



1. ([impotentes]) 

2. Los comentarios entre parentesis corresponden a Julio Herrera y Reissig 
(Nota de los transcriptores) 

3. ([castrar, amputar]) 



113 



enfermar, si exige la repeticion abundante de los coitos y hasta 
ocasionarle la muerte por consuncion o sus consecuencias" (Tras- 
lado a los maridos de Montevideo que a los tres meses de su 

matffifioTfKJ 'anxum'arctxicos;- a ios que van a'reponerse de l 
fatigas del talamoen lasestancias departamentales. ^Como es q 
los uruguayos amantes de la castidad gustan mas de las moroch 
que de las rubias? jMisterio ...!) 

Pudor inhospitalario 

Un joven se presento en uno de los principales hoteles ■ 
Montevideo, pidiendo alojamiento para una sefiora. Contestole 
dueno con un gesto de disgusto que en el hotel no se recib 
senoras que no se hagan acompafiar de sus esposos. La sefiora 
vio obligada a alquilar un marido. Este pudor tiene que ver con ; 
congenere el transatlantico de la Compafua de vapores "Canov 
del Castillo" la cual exige a sus pasajeros, si son hombres, qi 
presenten su fe de solteros o casados y de las senoras que viaj; 
con sus esposos. 

Una mujer que alquila piezas en su domicilio y ejerce 
profesion de rufiana exige a sus parroquianos la papeleta d 
matrimonio. 

En los vapores rioplatenses no se admiten los amantes en 
corazon del buque, en la camara. Se los relega como de favor 
proa, en las afueras del navio, como para que se ventilen y 
perfume del pecado huya en alas del pampero. 

Nunca falta un pretexto en boca del Comisario para satisf 
cer esta medida; v. y g. que los camarotes se hallan todt 
ocupados. Los mozos de servicio tienen el aire adusto; sirven a 
encogimiento, como con repulsion. Si los amantes han pedido i 
camarote para cada uno, son vigilados por la tripulacion cuyi 
individuos se turnan detras de ellos para evitar que penetren en 
mismo camarote, esto es que se descarrilen. Si los amantes i 
quedan en el salon, cada cuarto de hora entra un mozo y escru 
condesconfianza, como un pajaro cabalistico. Se considera que li 
amantes tienen apetito siempre. No asi los esposos que rien< 
regimen para comer, para tomar el postre, como dice Zola. 



114 



(El Capitan como un nigromante misterioso, adivina per- 
fectamente la legalidad de las parejas.) 

Pudor abortivo 

Este sentimiento sanguinario consiste en hacer abortar a las 
senoritas para ocultar la deshonra. Se da el caso frecuente de 
novios, padres y hermanos que suministran el contra veneno para 
salvar el honor de la probable vfctima. 

A veces la senorita que lo toma de la mejor voluntad [...] 
Aumenta incesantemente la estadi'stica de los abortos, con 
lo cual se ve que la moral entre los uruguayos no es otra cosa que 
la hipocresia. Todo se reduce a parecer que se bene himen aunque 
para esto , se exponga la propia vida y se desprecie la de los hijos. 

Pudor inf anticida 

En distintas partes del libro hemos hablado de este pudor 
que consiste en matar los recien nacidos y arrojarlos al aljibe, a la 
calle o al carro de la basura. Suele haber entre las uruguayas 
excelentes estranguladoras. Al hi jo por lo comun lo envuel ven en 
un periodico 1 despues de haberlo picado como para hacer paste- 
les. 

Pudores piccolos 

Pudor artificial 

Una sefiora pudorosa, enemiga acerba del escandalo dejo 
que naciera su hijo sin que ella le hubiese hecho ni siquiera una 
camisa. La madame preguntole con extraheza si hubo estado 
imposibilitada durante el tiempo del embarazo. Y ella respondio 
muy sorprendida que se le hiciera tal pregunta: "Como quiere Ud. 
que yo le abra los ojos a mis hijos?" Debe saber el lector que la mas 
nena de las hijas no pasa de 20 afios. 



1. ([cortado en cien mil pedazos]) 



115 



Pudor criminal 

El pudor entrelosuruguayosasumecaracteresalarmantes 
apunto que el extranjero tendra que intervenir oficialmente con 
sus escuadras y sus batallones para que dichos sentimientos no 
continuen bajo una forma legal, autorizando el crimen en un pais 
que se tiene por civilizado y que en el fondo no tiene mas cultura 
que el Imperio Chino. No vemos la razon porque la Europa puede 
inmiscuirse soberanamente como arbitro de la justicia, del progre- 
so y del decora de la Humanidad en los asuntos de Oriente 
tratando de encarrilar las costumbres de esos pueblos sangu ineos 
[sic] y eshipidos y no pueda igualmente hacer enteder por fuerza 
a los uruguayos los principios mas elementales de moral sociolo- 
gy. 

Se trata de un pudor educativo, de un pudor con que se 
nutren los estudiantes de derecho, los futures jueces de la nacion, 
aquellos que se encargaran un dia de fallar con conciencia lo que 
en la eatedra se les predica. 

En Medicina Legal , tratado del autor Jose Ferrando y 
Olaondo -obra llena de ridiculeces barbaras- que lleva el visto 
bueno de don Elias Regules, y que los estudiantes de Montevideo 
se tragan de me[moria] [...] 



Pudor franco 

Una senorita excesivamente delicada enemiga de todo 
acercamiento con el novio, para quien una caricia es una mancha 
indeleble que la obsediera hasta en suenos, recibio, en un descui- 
do, a viva fuerza, un osculo en plena boca. 

Muy sutil, muy ingeniosa, para desvirtuar la afrenta, para 
desmonetizarla, para que se viese claro su inculpabilidad, para 
que se admirase su espiritu cristalino, resolvio la doncella confe- 
sarse en publico, como los antiguos que descargaban sus faltas 
vociferando dolientemente sobre [el] cordero de la expiacion... 

Convoco sus relaciones a una comida y en plena mesa les 
dijo,conenfasisdevirtud: "^No saben loquepasa? jFulano me ha 
dado un beso!" 



116 



Pudor cronologico 

Hay novios que embarazan a las senoritas. Interviene la 
parentela. Se casan. Naturalmente que la senora tiene el hi jo a los 
nueve meses de haberla visitado la celula fecunda que se parece a 
los congrios y a los seis o siete meses de haberse unido en 
matrimonio, al destaparse el champagne entre familias, todos se 
convienenensoportarla nueva quehavistolaluzdel mundoun 
hermoso sietemesino. 

jComo se calumnia al almanaque! Los trapos sucios, como 
dicen los montevideanos, se lavan en la cocina. 

Dos nifios, hijos naturales de diferente madre, albergados 
en casa de una familia moral, llevabanse cuatro meses. Esto 
indicaba claramente que las amantes se habi'an divertido en una 
mismaepoca,loqueerabastantefeoy habfaqueocultar al mundo 
por necesidad. En consejo de familia se decidio que los nifios se 
llevaran dos inviernos, con lo cual pamci'a que se atenuaba las 
infracciones de las madres, ya que dos pecados juntos era un 
escandalo vivo. 

Pudor chucaro 

Se ubica este pudor en los alrededores de la ciudad y se hace 
notar por movimientos regresivos, vueltas de espaldas, cierre de 
puertas, palideces fulminantes, sonrojos instantaneos y gestos de 
antipatia. La Union es la capital y el punto donde residen las 
autoridades femeninas de este sentimiento arisco, [...], cazurro, 
desconfiado, misantropo, cerril y escamon. Las hermosas unione- 
ras que suelen asomarse a la puerta o a los balcones para entrete- 
nerse mirando pasar carros, dan una media vuelta, espantadas, 
tremulas, temerosas como los carpinchos que se arrojan al agua al 
sentir el menor rumor en la selva apenas un monte videano asoma 
las narices. Cuando el transeunte, se halla a corta distancia de 
donde ellas privan con si? [...] monastica, emprenden un salto 
arras y cierran la puerta estrepitosamente, con ese terror de los 
nifios cuando ven asomar al cuco. 



1. ([presencia]) 



117 



Poco despues que el montevideano ha pasado, ellas, con 
cautela de nutria vivaracha, abren un poco el postigo, arisban 
picarescamente al extranjero inquietante y sacan una instantanea 
de su figura y de su indumentaria. Finalmente cuandoel descono- 
cido se ha alejado, 100 mas por lo menos, asoman triunfantes a la 
ventanas 1 : toda la familia de los carpinchos. 

Pudor insomne 

Un matrimonio que vive lejos de la ciudad perdio el tren de 
media noche que va para las afueras. Considerando impropio que 
gente de buen vivir pernocte en una casa de huespedes, se 
decidiera a no dormir y [...] dirigieron a la Iglesia Matriz en cuyo 
atrio estuvieron hasta la manana. Se entiende que no tomaron un 
carruaje porque juzgaron que eso de coche despues de las 12 es 
altamente inmoral o criminal. 

Pudor dantesco 

Una senorita tiene un dije que lleva colgado al cuello con 
esta inscripcion:"Hundase el mundo antes que faltar a Dios o a mi 
esposo" 

Pudor retroactivo o preterito 

Un uruguayo tuvo con una amante varios hijos. El mas 
aventajado en ocasion de sacar en el examen la nota de sobresa- 
liente, solicito de su padre como gracia de extralista, que se uniera 
en matrimonio con su madre, a lo que contesto el uruguayo con 
gravedad de profeta: ";Yo arrojaria sobre mis hijos una mancha 
indeleble si me saliera casando con la que fue vuestra madre 
ilegalmente, vergonzosamente!" El estudiante comprendiendo 
las razones que asisti'an a sus padres, admirando su profundidad, 
se abstuvo de continuar. 

Fin de los Pudores 



1 . ([en compania de sus mamas y de sus buenas hermanas]) 



LAC AC HON 



La cachondez 



Psicofisiologia de los uruguayos (continuation de los carac- 
teres emotionales). Irregularidad de su naturaleza. El medio fi'sico 
en relation con el temperamento. Anh'tesis de los caracteres. Las 
nordicas y las pampeanas. Las desequilibradas. Predominio de la 
cachondez. Ocurrencia de esta baja sensualidad 1 . Influencia en el 
lenguaje. Grados que adquiere. 



Uno de los f enomenos fisiologicos mas extranos se observa 
en el colectivismo de nuestra sociabilidad respecto a nuestras 
mujeres. Las que no son glaciales de una carne efimera, vacua, 
insustancial, exanime, hiperborea, de un temperamento incipien- 
te, impavido, inactivo, atrofiado, inmueble 2 , achaflanado, gluteo, 
anestesico, insaboro, indiscernible, son, por el contrario, cachon- 
das, de una 3 sensualidad de puchero, potentialmente inaudita, de 
concupiscencia plenaria, elefantiasica 4 , pedestre, etiopica, pro- 
miscua, diluviana, porcina, consumidora, intemperante, pleonas- 
tica, paroxismal, eruptiva, caudalosa, inenarrable. 

Esta clasificacion no alcanza al sexo f uerte, porque todos los 
uruguayos son cachondos superlativos, capaces de repetir el 
treceno de los trabajos del gran Hercules "que fue el deshacer 
cincuenta doncellas en una noche" 5 



1. ([contamination de los caracteres emocionales]) Este punto lo desarrollara en 
otro capitulo de Los nuevos charruas . 

2. ([acuahcol) 

3. ([concupiscencia de olla]) 

4. (iprepontente)) 

5. Voltaire -El ingenuo (Nota del autor) 



122 



Varios son los agentes de esta oposicion anh'poda en los 
temperamentos femeninos. La balumba inmigratoria en primer 
grado; luego el bodrio conyugal entre las clases; la sangre profa- 
nada, sucia, turbulenta, todo un revoltijo ecumenico en las capas 
del rebafio. Por lo demas se sabe, que en las razas inferiores, como 
lo afirma Spencer, la irregularidad obra a capricho y el mundo de 
1 TOaxarnstrere^Treceii^ nTOjiTereiTcicfs yites- 

ordenes que pasman al observador. De un calculo aproximado 
resulta que la mitad, mas o menos, de las uruguayas son burda- 
mente sensuales. Las restantes son catalipticas, tempanos fecun- 
dos de la especie, aparatos para hacer hijos. No hay tibias entre las 
uruguayas, [ lo que] induce a juzgar, como una de las causas mas 
eficientes de la oposicion climatologica de su sangre, la variedad 
de las temperaturas, el antitetico sube y baja de los termometros, 
las bocanadas libidinosas del Viento Norte a las que suceden los 
repentinos refagueos del Pampero, y los [...] polares del Viento 
Sur. A un clima que no es templado, ni regular, ni culto, ni estable, 
no pueden corresponder mu jeres de un temperamento f i jo. Deben 
existir cachondas alentadas por los alsegos tropicales de las sel vas 
brasilenas; por el meridiano fogozo -que visita la sensualidad de 
los titis-; y 1 munecas de nieve insi'pidas, de carne 2 enbalsamada 
que viven del amparo del Polo Austral y con los chuchos de los 
desiertos pampeanos. 

De este modo las uruguayas se dividen en pampas y frigo- 
rificas o polares, y en selvaticas 3 norticas o cachondas. ( jOh, delicia 
del milagro!). 

Los vientos cachondos y frigorificos tienen la virtud de 
mantener en el pais dos familias de mu jeres rabiosamente diver- 
sas; por lo que el Uruguay es como ciertas montanas del Ecuador 
y de Andaluria, donde se reproducen distintamente las floras del 
equinoccio y de los climas frios. A las cachondas, pertenecen las 
variables o desequilibradas que son las que se corresponden con 
el estado del tiempo. 

1 ([mujeres]); ([pelotas]) 

2 ([cadaverica friaca]) 

3 ([Tropicales indigena]) 



123 



Segiin pri ve el Sur o el Norte se muestran f rias o calidas y es 
por esto que se confunden facilmente con las pampeanas por 
cierto estado de serenidad glacial que las invade cuando el Pam- 
pero y los alientos del Sur azotan al territorio. Peroen cambio si los 
vientos del Brasil queman el aire, se exitan afichadamente; su 
carne se estremece; presa de los apetitos mas apremiantes de 
temblores de animal en celo. Lasdesequilibradas varian constan- 
temente. En tiempo muy reducido se hielan o se calcinan, segiin las 
variaciones atmosfericas y las tempera turas de las diversas esta- 
ciones. Extraviados, confundidos, sin saber a que atenerse, los 
cazadores galantes se llevan sendos chascos apuntando en el 
momento menos propicio cuando el Pampero anestesia celosa- 
mente la carne de las tentadas. Las cachondas llegan a su mayor 
grado de excitation en las horas de la siesta, inmediatamente 
despues de la comida, de ocho a once de la noche y al venir la 
madrugada. La primavera es por excelencia la estacion en que 
florece la cachondez. 

Luego en el verano, por ser esta la epoca en que mas sopla 
el Viento Norte, las cachondas llegan al delirio; se encabrita su 
sensualidad; ignoran lo que hacen cuando se hallan con un hom- 
bre 1 . 

En varios capftulos (de este libro y sobre todo en el que 
antecede) me he ocupado, ref iriendome al pudor y a la hipocresi'a 
de los uruguayos, de las cachondas y de las frias, de aquellas que 
con un traje de recato insospechable, y de bondad amorosa, 
penetran en los aposentos de Lucifer, de las que se ocupan tranqui- 
lamante de dar tetas a los hijos seis meses en el afio y tambien de 
no dejarselas tocar por nadie; ni se le ocurra a la honorita . 

Pero es el caso que conviene gravemente a los fines de esta 
obra dejar detalle por detalle, constancia de todo lo que concierne 
al pais, y es por esto que nos ocupamos con detention del tempe- 
ramento de las uruguayas. De las pudorosas hemos hablados 



1 . El fragmento que abarca desde "A las cachondas, pertenecen las variables o 
desequilibridas (...)" hasta "ignoran lo que hacen cuando se hallan con un 
hombre", se rrata de un agregado del au tor reordenado por los transcriptores. 



124 



suficientemente; de las frias no cabe apenas hacer una alusion 
pues, como todo lo f rio no tiene gracia y ademas debe considerarse 
que estan muertas por su misma temperature, no dando nada que 
decircon su esteril abstinencia, ni comodo solteraje, o su materni- 
dad de bestias mansas. 

En cambio la cachondez es manantial milagroso de sensa- 
ciones lozanas, de interesantes vicitudes, de terremotos de escan- 
dalo, de anecdotas espeluznantes, de magicos episodios, de mito- 
logicas ridiculeces. 

No hay oro en el mundo con que pagarla y asi como hace 
mis delicias y hara sin dudas las de mis lectores, hubiera enloque- 
cidodedesboramientoal gran Voltaire yhechoenvejecerde 1 risa 
^Rjyrm.^yftnrjoiip^fiine.. 

Entro pues en materia, al hombro el documento humano y 
con el pais a la espalda. 

Por lo que se refiere a la cachondez y a lo que con ella reza, 
nuestros hombres se dividen en maridos, cabafieros, maridos 
comudos 2 (hay unos cuantos mas de lo que parece), en novios 
onanistas que se contentan con mirar a las novias y masturbarse, 
en paraninfos - moralizadores (que abundan entre los estudiantes 
y en la aristocracia), en Terencianos 3 [sic], en ovejistas (los urugua- 
yos rurales, la gente de las estancias que tienen por mujeres a las 
ovejas), ambulantes (entre los que se notan muchos sifiliticos y 
ataxicos), algunos tienen mataderos. 

Las mujeres se dividen en histericas-masturbadoras (que 
despedazan velas) 4 , en consolatrices (que usan consoladores 
comprados en los de Miller), en homifogas (que se comen a los 
maridos), en uterinas (que connubian con los sirvientes, con los 
cocheros y con los ninos), en canidolatras 5 (que viven con perritos 



2. ([dragones que se pasan la vida en las esquinas]) 

3. Probablernente se refiere a Teresianos, nombre que el autor le otorga a 
aquellas personas que concurrfan a la calle Santa Teresa. (Nora de los rrans- 
cnptores) 

4. ([y enflaquecen por momentos]) 

5. ([perrunas]) 



125 



amaestrados), en tortilleras (que cohabitan con hermanas de clito- 
ris desarrollados, amigas marimachos), en buscadoras (que van a 
las amuebladas) y en prostitutas (las de la calle Santa Teresa). 
Libertinos no hay mas que tres; uno se halla en Buenos 

Aires. 

Amantes, no alcanzan a media docena. 
Concubinas abundan en todas las clases 1 . 

Faces y recurrencias de la cachondez 

A lo mucho que el lector conoce sobre la lujuria de pone y 
saca de los uruguayos, hay que agregar algunos casos importan- 
Hsimos, de intensa vivacidad, que en nada desmerecen de lo 
apuntado hasta ahora. 

Cachondez fulminante 

Un abogado muy distinguido caso no ha mucho con una 
hermosa senorita de la sociedad, que atrajo en todo tiempo el 
mimo de los salones con sus ojos tenebrosos. El nido de la pareja 
ubicado en la calle Carmen 25 fue objeto, inmediatamente, de los 
telescopic* de los espias incansables como siempre, por acechar 
embelesados la mortecina luna de las delicias nupciales. Los 
estrategas del espionaje, vecinos del palomar, tomaron, desde el 
siguiente dia de la boda, las avanzadas mas altas: en las azoteas y 
miradores contiguOs, procurando no ser vistos en el momenta, 
robar con la instantanea, la silueta de los novios. El plan, habil- 
mente combinado, tuvo un exito maravilloso gracias a la paciencia 
y al sigilo de los que le fraguaron. Durante nueve* dfas no 
aparecieron los novios por el patio de la casa. Era indudable que 
dorrruan. Por fin el decimo 3 , siendo las dos de la tarde, la novia con 
su atavio de nieve, hecha un hada deliciosa, hallo el marmol del 
zaguan, sentandose regiamente en un canape soberbio y amplio, 



1. ([de la sociedad]) 

2. ([Quince dias]) 

3. ([ ' 



(jestaban reposando durmiendo rendidos por las emociones ante el altar por 
el serm6n que sufrieran en la iglesia cuando el cura los bendijoj) 



126 



de seda malva y granate. A punto de dar un grito de satisfaction, 
los incansables espfas; no obstante, el triunfo no estaba sino a 
medias asegurado. Paso una hora, dos, tres horas. 

Los espi'as aguardaban, detras de una chimenea, con una 
paciencia apostolica, sacando las cabecitas, como animates silves- 
tres que temen al cazador. Por fin, eran casi las cinco, cuando la 
novia dio un sal to distendiendo losbrazos en una efusion de loca 1 
incrustandose en un hombre que abalanzo f renetico, metiendo su 
cabeza de oso 2 en el escote blanqui'simo. Dos mundos 3 polares 
descubrieron los Colones de la f otograf ia brotando del corpino de 
la emperatriz 4 . La lucha duro un minuto. La ninfa vencida, ajada, 
descompuesta, destartalada se doblo sobre sus rodillas, desplo- 
mandose en el pavimento. Entonces el, baboso de concupiscencia 
tomola entre sus garras y la arrojo violentamente sobre el canape, 
gastandola, mordiendola a su sabor, mientras la enagua de la 
prisionera desprendida, rota acaso, flotaba entre ambos como un 
victoria 5 de potencia bruta. 

Durante algiin tiempo no se hablo de otra cosa en nuestra 
sociedad. 

A todos hizo gracia el entusiasmo de los novios y parecioles 
el acto mas natural de los que es. Un uruguayo idealista que 
comentabaelasuntoexclam6transportado:"iC6mosequieren;asi 
da gusto!" 

Las instantaneas del incidente se deslizaban con sigilo a 
precios aristocraticos. 

Cachondez alevosa 

Hace cosa de ano y medio caso triunfalmente con una bella 
uruguaya, un fino animal criollo de barba y bigote negro, corpu- 
lento y solido como un castillo. Sin duda no hubo, a semejanza de 



direccidn a un bulto nervioso que la abalanzo]) 
desaforado]) 
de marfil]) 
desposada]) 
de bandera de victoria]) 



127 



otros a quienes les da mucho que pensar el suceso de la primer 
noche, meditado un plan sesudo para escurrirse en el lecho de los 
desposados, cosa por demas dificil sabido que a las 1 selvaticas 
pudorosas lesduele, les llega al alma el aparato demasiado grande 
de los uruguayos. Sucedio, pues, que la novia libre de su ajuar 
nivoso se arrebujo entre las sabanas, aguardando al principe 
celestino 2 que, sin que ella lo sospechara, se desnudaba 3 pared por 
medio. Abriendose de siibito las puertas, un orangutan 4 se presen- 
to solemnemente a la vista de la conyuge, quien loca de terror al 
verlo, clamaba:" jSocorro, socorro! jDios me proteja!" En el instan- 
te perdio el sentido, quedandose sumida en un letargo apopletico. 

El uruguayo completamente desnudo, ennegrecido de pies 
a cabeza por un* matorral de pelo, se hallaba en el medio de la 
alcoba ebrio de cachondez 6 . Cuando la novia volvio en si, 
pareciole haber sonado con un animal tenebroso que tenia bajo el 
vientre una 7 trompa inverosfmil. 

Este es el unico caso en que la cachondez fracaso. 

Cachondez ref lexiva 

Con f recuencia nuestras ninas rechazan un novio porque no 
tiene suficiente cuerpo -formas de hombre- como ellas dicen 
aludiendo a la adiposidad de los varones. Por una asociacion 
simpHsima juzgan que la sangradora falica debe estar en conso- 
nancia con el volumen del todo. iQue inocentes nuestras senoritas! 
jComo se equivocan! Sepan ustedes que los hombres finos y 
esbeltos y delgados son los mas nerviosos y los mas armados. En 
Paris, las grandes hembras se enloquecen por los agiles 8 cuyos 



( uruguayas nordicas]) 
al dandy elegantisimo]) 

en secreto dentro del cuarto]). ([Silenciosamente: en la vecina alcoba]) 
peludo]) 

de un vello boscoso]) 

mas era una alimana que un ser humano]). ([aquello fue un milagro]). 
aquel disfraz solemne]). 
canon enorme]) 

y cenidos de came que tienen la virtud de multiplicarse]) 



128 



nervios inquietantes hacen prodigios en el lecho, por los tauma- 
turgos de la carne que hacen brotar con su vara milagrosa un 
manantial de agua surgente sobre los muslos de las 1 sultanas. 

Una sefiorita de Montevideo rechazo las galanterias de un 
caballero, porque este era delgado, segun lo dijo ella misma 
conf idencialmente. Una amiga tu vo con la senorita el dialogo que 
sigue: 

- "iPor que no lo atiendes? Es rico, buen mozo, de familia." 
-" j Bah; todo eso que me impor ta; mas valiera que tu viese came; yo 
no quiero un marido que se este cayendo!" 
-"lY a ti te gustan los gordos?" 

-"jCallate con los flacos; que cosa tan triste tener que abrazar 
huesos, el hombre hombre debe ser gordo!" 

Se adivina en la preferencia de nuestras mujeres por la 
robustez, una burda glotoneria, una espesa sensualidad de baja 
salud, un apetito cuartelero de hembra exhuberante, que da la 
preferencia al rigor sobre el refinamiento, a la cantidad sobre la 
especie. Ellas no poseen ese tacto electivo, sutilmente culto que se 
educa en las mujeres europeas a efecto del intercambio sexual con 
gentes civilizadas en el placer. 

A nuestras cachondas les gusta un hombre carnoso, con 
musculos de locomotora, de composiciones taurinas, cuya viril 
sangradora penetre hasta las entranas 2 • 

Cachondez parturienta 

Es inmenso el numero de senoritas y de consortes de 
Montevideo relacionadas con las parteras. Existen veinticuatro o 
treinta doctoras que reciben en su casa, a hora de consulta, multi- 
tud de jovenes 3 y heridas en la parte mas delicada. Facil es hacer 



2. Effragmento que abarca desde "Se adivina en las preferencias de nuestras 
mujeres" hasta "cuya viril sangradora penetre hasta las entranas" esta reor- 
denado por los transcriptores. 

3. ([y matronas]) 



129 



el calculo de las que abortan clandestinamente, ilustrando de ese 
modo nuestra anemica estadi'stica. Varias parteras nos han mani- 
festado que concurren a su domicilio mensualmente, como termi- 
no medio, treinta pensionistas, de las cuales veinte son sefioras y 
las restantes senoritas. 

Operation 35 parteras 
x 30 abortantes 

Resultado 750 [sic] que abortan con felicidad 

Hay entre todas, una partera excelente que es el credito de 
la sociedad cachonda. Esta recibe hasta cincuenta lesionadas, un 
mes con otro, todas senoritas, poque la partera, ella misma lo 
pregona, no quiere tener asuntos con maridos. Es la unica doctora 
de quien se h'an los medicos, porque usa permanganato bicloruro 
y acido fenico en vez de querosen, aguarras y orines. Los medicos 
-podemos asegurarlo- conocen punto por punto la cachondez 
uruguaya. Ellos son los grandes conquistadores los que hacen 
cornudos a los maridos en Montevideo. Se sabe por confesion de 
las parteras que no hay medico que no tenga sus conquistas en la 
sociedad. Tratase de sefioras o de senoritas ellos acaparan sigilo- 
samente todas las frutas del mercado de esta sensualidad ciega y 
barata 1 . Natural es que las norticas [sic], que no eligen, para 
quienes todos los hombres son iguales y algunos no tan buenos 
como los perritos, se entregan al que les ofrece mas seguridades 
de guardar el secreto, como asimismo ocasiones mas propicias 2 . 
Para esto no hay nadie como los medicos. Sus consultorios son 
logias de lujuria gruesa. Sus carruajes, talamos ambulantes. No 
gozan de ese privilegio nuestros abogadillos, los gacetilleros de 
nuestras cronicas sociales, ni siquiera los grafomanos onanistas 
que siguen creyendo a pie puntillo en la fuerzas de las uruguayas. 



1 . ([son tan egoistas que no le dejan nada a los abogados ni a los literates mas- 
turbadores]) 

2. ([de comer el puchero]). ([para consumar el acto]) 



130 



Se puede afirmar en consecuencia, que los medicos son los 
grandes patronos de las sel vaticas, los reemplazantes afortunados 
de los perritos, las velas y los consoladores. 

Al domicilio de la sabia partera que he citado concurren las 
esclavas de nuestros medicos abortadores. Uno de estos mando 
nueve; otro siete y el que menos un par de senoritas romanticas y 
muy devotas. La partera es morah'sima 1 . Gusta nuestra madama 
de las mu jeres f ecundas, elogiando su placidez que les permite ser 
madres. Esto lo dice la partera sin creelo, solo por halagar a sus 
relaciones; pues interrogada por un libertino acerca del tempera- 
mento de las uruguayas, respondio: "jLas que vienen aqui son 
mujeres muy calientes; tienen petroleo en las venas; hay algunas 
que son histericas, verdaderamente terribles!" 2 

Esta partera es una defensora acerrima del aborto. "Crea", 
nos decia, "es hacer obra de virtud, evitar el escandalo 3 . jCuantos 
maridos no mataron a sus mujeres; cuantos suicidios, cuantas 
carceles; cuantos cornudos vencidos de vergiienza sino fuera por 
este aparato!" Y diciendo esto me enseno unas tenazas que saben 
mas de honorita que todos los maridos juntos. 
-" Yo", agregaba, "soy una mujer de sacrificio; estas cosas solo las 
premia Dios; yo tengo mas secretos que un confesor. ^Acaso las 
mujeres dicen la verdad a los curas? Van a la Iglesia para engafiar 
a los maridos. jAh, si esta cama hablase! Usted no, pero si usted 
f uese casado quizas se cayese muerto de terror, oyendo el nombre 
de su esposa. La mitad de las mujeres que hoy figuran en Monte- 
video me deben la Vida, la salvarion de su honra." 
-"iUd. les ha compuesto la honra?"- me atrevi a decir. 
-"Si senor"- repuso la partera sonriendo- "pero es el caso que cada 
cuatro meses se la descomponen y yo soy despues la que tengo que 
estar dale que dale con el espejo y con las pinzas." 
-"iQue tal le pagan?"- le dije. 



1 . El autor apunta una agregaci6n que aparentemente se encuentra extra viada. 

2. ([no hay hombre que las satisfaga a las mujeres]) 

3. ([ytantosmuertospordisgustos]) 



131 



-"Eso va bien. jCien pesos, precio fijo, a los medicos! A los clientes 
pobres cincuenta pesos. Hay que ser caritativa." 
-"Digame,"- segui diciendo- "^entonces abortan muchas?" 
-" jBah, usted no sabe! Todo Montevideo aborta"- repuso la parte- 
ra, sin dar importancia a lo que decia- "jCuantos disgustos habria 
en los matrimonios si se conocieran las personas que se han 
sentado donde usted se sienta! jA cuantas senoritas antes de 
ponerse los azahares, les he puesto con esta mano las tenazas 
electricas y el espejito! No me hable usted de virgenes." 
-"iPero como es eso que aquf nada se sabe? Porque a usted no se 
[le] ocultara madama, que nuestras mujeres son demasiado vir- 
tuosas en concepto de los uruguayos." 

-"Virtuosas; me rio yo de la virtud de Montevideo; yo se las he 

dado por cien pesos." 

-"Entonces, ^es cuestion de hipocresia?" 

-" j Ah si ,si! Ningiin pais conozco, donde haya mas hipocresia que 
este. Tenga usted seguro que si aca no se abortase, al cabo de 
algunos anos habria tanta gente como en mi tierra 1 " 

Pense luego en la hipocresia de los uruguayos; se la adula, 
se la fomenta. 

-" jLa cosa es no dar escandalo! jQue vicio tan inocente! Resulta de 
este modo que se convierte en un sacrif icio, en una virtud cristiana, 
el mas feo de los pecados de los que dieron muerte a Jesus." 
-"^Como se las arreglara la hipocresia para luchar contra el espio- 
najey el chisme de los uruguayos, contra la envidia insidiosa de las 
solteronas histericas, de los onanistas, de las aristocracia, de las 
frigorificas charlatanas, de las tortilleras catolicas y las perru- 
nas 2 ?" 

-"La respuesta es bien sencilla aunque simule una paradoja. Entre 
bueyes no hay cornadas. El espionaje, el chisme, al envidia, todas 
estas cosas son moralistas en nuestra tierra, tienden a hacer el bien 
tanto como la gazmoneria. El mismo chisme que la debiera burlar 
no es el chisme del escandalo, el chisme de la alegria, es el chisme 



1 . Rusia. (Nota del autor) 

2. ([de las homofagas]) 



132 



reservado y condicional, el chisme hipocrita; el espionaje que la 
debiera descubrir es silencioso, reconcentrado, discrete la envidia 
que debiera devorarla es diploma tica, tierna a veces, conciliadora. 
Se nota a mas que los espias, los chismosos y los onanistas son 
hipocritas 1 , divertidos. ;Por consecuencia unos y otros constitu- 
yen diversos poderes de una sola administracion!" 
jViva la Alianza! 

Aborto filarmonico 

La madama enternecida con la discretion, con el disimulo 
de sus pensionistas, con lo bien que se conducen respecto a la 
observancia de las prescripciones, nos dijo: 
-" Asi da gusto; son todasmuchachasbuenas, gente honrada la que 
viene a mi consultorio. Yo no quiero pueblo, chusma de los 
suburbios. Metase usted en negocios con la plebe y estara usted en 
la carcel inmediatamente. Si yo asistiese a una cualquiera, pobre 
de mi. La poliria, los jueces, las acusaciones, la prensa. jCuanto 
barullo! Porque una mujer de esas, si por casualidad enferma con 
el aborto, lo dice a todo el mundo y quien paga es la partera." 
-"Digame seiiora, ^son guapas sus clientes; para sufrir abortan con 
dificultad; como anda su naturaleza?" 

-"Perfectamente sefior; a pedir de boca; ningua se queja; asi como 
les place el hombre y se enloquecen por el gustito, sufren la 
operacion sin exhalar un lamento. 'Quien quiera celeste que le 
cueste', como se dice. Algunas de mis muchachas son muy nervio- 
sas; y en el momento de hacerles la operacion 2 muerden la 
almohada que es un gusto. Algunas se meten el panuelo entre los 
dientes; hay otras que chupan un caramelo 3 . Pero es sencillo el 
asunto; dura cuando mas un cuarto de hora: se trata de un 
almuerzo a la minuta con la cabeza abajo y las piernas al aire 
QZola?). Si, de un pinchacitoy luego estopa, estopa, un relleno de 
algodones en el boquete." 

-"Entonces,"- insisti-"iabortan facilmente sus muchachas?" 

1. (]los generates de grado treinta y tres de]) 

2. ([que es muy sencilla]) 

3. ([como por distraccion)] 



133 



-"Le dire a usted. Viene aquf una que es la reina de las criollas. Yo 
la despacho en cinco minutos. Luego en su casa aborta tranquila- 
mente tocando el piano. El aborto y la pieza concluyen juntos." 
-"l Y para que la musica; se aplica el arte a la obstetricia? ^Beetho- 
ven es un abortivo? jja, ja!" 

-"iUsted se rie? No hay purga eomo la musica; es excelente para 
hacer bajar la sangre." 

-"iComo hace la senorita para burlar la vigilancia de los padres? 
lY el ovulo, y la criatura, el envuelto?" 
-"Se lo pasa el novio por la ventana." 

-"lY la cuestion de la regla; por que usted sabe que las mamas 
revisan cada treinta dias los trapos de la menstruacion?" 
-"jOh, si se dan mafia! Con un frasco de sangre de la carniceria y 
unas vendas mojadas en ese liquido que ellas se ponen en la cosa, 
todo se acabo." 

-"Digame senora, £cual es el medico mas afortunado entre sus 
amigas?" 

-"jOh, se hace usted el que ignora! Usted bien sabe que el petizon, 
el blanquillo. ;Es un peine! A mi me ha mandado nueve. El enano 
es muy astuto. Quiere estar solo con sus enfermas; asi lo hace 
entender a la familia a quien aleja del cuarto de la paciente con el 
pretexto de concentrarse, de auscultar en el mayor silencio, sin que 
nadie lo distraiga. Habla poco: su casa inspira respeto. Las familias 
acatan su excentricidad de sabio. Es el picaron mas serio que 
conozco. El sabe donde tiene que auscultar a las senoras. Muchas 
le llaman: jmi mediquito! Otro que usted tambien conocera nacio 
de pie para el amor. Una casada muy histerica tiene locura por el. 
La senora en sus ataques grita furiosamente que quiere verlo. 
Entonces el marido, tratando de complacerla, va en busca del 
doctor quien calma a la senora en menos de diez minutos dandole 
buenos consejos un poco abajo del vientre. 

Cachondez bellaca 

El joven que se casa con la senorita que es su amante, con la 
que se le ha entregado sin intervention del juez, es objeto de 
sarcasmillos amargos, de censuras picantonas. 



134 



Acechalo por todos lados una mueca de imbecilidad jocosa. 
Se le llama tonto, infeliz, nifio, lelito. Se oyen frases como estas: 
"j Ah bruto, casarse despues que se la tiro!"; "jEn vez de buscar un 
virgo; algo nuevo!"; "jQue idiota unirsecon una hembra !"; "Deberia 
vi vir con ella y buscar orra decente para casarse"; "Lo que esta roto 
no tiene gracia"; "Despues que se comio el gajo guardar la casca- 
ra". 

Muchas lo compadecen y dicen con protection, como quien 
discute un delito: "jBah, si la quiere; noes tanta la vergiienza, el es 
quien la deshonro!"; ";No se refan; hay que tenerle lastima; pobre 
gente; quien no tiene un mal momento! jDemasiado suspiran con 
su desgracia!" 

Cuando el publico conoce la initiation de una senorita, esta 
es objeto de sonrisas picarescas, por parte de los jovenes de la 
sociedad y de los changadores estacionados en las esquinas. La 
gozan con la mirada. Sus rostros expresan para con ella una 
intensidad de lecho. Se le ofrecen; la interrogan; se muestran 
placidos como si la senorita hubiese dormido con todos. Las 
mujeres las satirizan con viajes agresivos 1 . 

Es un fenomeno extrano 2 . En todas partes del mundo los 
que se burlan delicadamente son los amantes; los sistematicos que 
rompen con la sociedad; los audaces superiores que embisten con 
su travesura el engranaje burgues. La virtud es seria; y esta 
seriedad parece representar lo inamovible de los principios vigen- 
tes. Entre nosotros sucede lo contrario. Las casadas y las puras son 
las que rien. La virtud mofandose del vicio es algo que pasmaria 
si se supiese en Europa. jQue paradoja ingenua! jQue salvajes 
divertidos! jSe piensa en una monja riendose de 3 Voltaire! 

En esta tierra primitiva 4 todo se halla de reves. 

jEl Uruguay es San Antonio de cabeza en casa de la mada- 

me! 

1 . ([en realidad se piensa que la amante puede ver de todo: se halla a completa 
disposici6n del que]) 

2. A partir de esta nota, hasta: "Este es un tonto no sabe aprovechar" se trata de 
una agregacion intercalada por el autor. 

3. ([Byron, de Apuleyo, de Anacreonte]) 

4. ([queeslatrouvaidelridiculo]) 



135 



Es perecer de risa el concepto de la fidelidad que tienen 
nuestros cachondos. Segun ellos una amante se halla a disposition 
del primero que la solicite. Solo la casada es fiel. Tambien en esto 
ultimo se hallan los uruguayos de espalda a la Europa. A propo- 
sito el siguiente dialogo entre un moderno charrua y un joven que 
aspiro en un tiempo a unirse en matrimonio con una dama que hoy 
es su amante: 

El charrua, con sonrisa picaresca dirigiendose al ex-dragon: "iY 
usted que hace? iQue tal es esa senorita? ^Tuvo usted algo con 
ella? iQue discreto, no? Es natural, usted un hombre de dinero 
tenia que ser el preferido de la nifia." 

El ex-pretendiente: "En efecto; tengo medio millon que hubiera 
servido para los lujos, para los caprichos de mi sefiora." 
El charrua: "<Y por que no le dio usted esos lujos de soltera, a la 
senorita?" (Volviendose a un amigo que escuchaba) "Este es un 
tonto, no sabe aprovechar." 

Cachondez publica 

Las esposas cuando marchan de paseo convierten en rufia- 
nes a los transeuntes, haciendoles espectadores de sus mimos 
azucarados. Finjen no reparar en que les estan mirando y ostentan 
con orgullo, retozan su felicidad meliflua. Durante los espectacu- 
los tienen actitudes languidas; se adormecen contemplandose en 
un transporte hipnotico, de teorifistas; se hacen guifios picarescos 
de ilusas virtualidades; una mfmica simbolica de cosquillas que se 
escucurren de caprichos indotiles de carne acometiva [sic], de 
enervantes travesuras bajo sabanas; melodizan unos runrunes 
aterciopelados con variaciones quimericas, quejiditos de la rana, 
inhalationes armonicas 1 abreviado [sic], de lubrica onomatopeya, 
ambiguas lamentaciones de algo que se vaci'a de ondulaciones 
paroxismales, de fatigas p>ostdatadas, de errabundas epilepsias, 
de valores ingniscentes; de todo un calo delicioso cuyos signos 
son: "iYi-mikica-chitu-pipipipi-piu-rrricuriquita, bichu, titicho- 



1. ([espolvoreo]) 



136 



chocha; fififi!" Tambien usan otras telegrafi'as; se sonrien con 
deleite dejando asomar la lengua; se oprimen los pies por debajo 
del asiento, se entrelazan las manos furtivamente y suspiran con 
misterio, cual si quisieran decir: "En ti pienso amado mi'o, monono 
mk>, pichon mi'o, condoncito [sic] mi'o 1 . jCuantas caricias te hare 
esta noche! ;Te voy a volver loco! Hoy llegaremos a siete." 

Algunas pierden la vista y los oi'dos en ciertos momentos 
solemnes de ilusion benedictina, de siiplica ruborosa. Ponen ojos 
de palomo, de camera moribundo; como higo que chorrea, cae 
baba de sus labios y entonces blanda, cautelosamente, inclinan la 
cabeza, y dejandose ir sobre el consorte, quien oculta su emocion 
con gran esfuerzo, refatigado en la butaca, fingiendose el distrai- 
do, mirando para otra parte, haciendo por parecer bien a su 
esposa, atizandoles las gufas para con una ostentacion arzobispal 
de acartonada etiqueta. 

El publico edificado, enternecido, los contempla llenos de 
una curiosidad benevolente y hasta con cierta gratitud. Las ma- 
dres entre tanto los sefialan a sus hijas. 

Cachondez 2 platonica 

No hay delicia mas sabrosa que contemplar a los novios casi 
pegados, abstraidos, hipnoticos, mirandose fi jamente en los salo- 
nes y en los espectaculos. Sus ojos idos en extenuation flmdica 
tienen la vaguedad vi'trea, la quietud bobatica de los ojos de 
muneca: se reconoce en ellos la mirada lechosa 3 , afligente, polari- 
zada, idiotica [sic], rendida del masturbador de of icio que trata de 
fijar la imagen para recurrir de ella. 

Los extranjeros se admiran de esta y otras manifestaciones 
de onanismo publico que constituyen el orgullo de la sociedad 
montevideana. El pacdock [sic] de Maronas, el Prado, el [...] son 
los sitios pref eridos de los cachondos platonicos. En tales si tios, era 
el embeleso de las familias la temporada anterior, dos novios a 



1. ([estas muy mono]) 

2. ([Dragoneadora]) 

3. ([llena de angustia]) 



137 



diez grados que se adoraban en posicion de poder hacerse un hi jo. 
Ambos, con la cara como si hubiesen estado cerca de la cocina, 
mirabanse angustiosamente. Poco a poco, en el calor de la quere- 
11a, el la arrinconaba contra un pilar y sus piemas, en descuido 
inocente, toparon con las muy hermosas de la senorita. Ella por no 
desairarlo dejose estar muy a su gusto cada vez mas encendida . Un 
espia matematico 1 observo que la distancia se acortaba por 
momentos, a ritmicos intervalos entre las lineas equinocciales de 
ambos jovenes... Cuando los novios se despidieron rendi'ales la 
fatiga. Tenian bajo los parpados unas minas de carbon. 

Cachondezpateada 

Los uruguayos en Paris son objeto del ridi'culo por parte de 
las cocottes, quienes se admiran de su potencia asnal y al mismo 
tiempo de su zafia groseria, de su plebeyismo libidinoso. Cestune 
epirie (panadero, palabra con que se afrenta en Paris a la canalla 
lasciva), dicen los parisienses, aludiendo a nuestros barbaros que 
ignoran hasta las formulas elementales, las fortunas mas simples 
y la politica de estilo, cuando se hace sociedad en cama con una 
reine de plaissir . 

Un uruguayo que concurrio al ultimo certamen de Paris, se 
hizo presentar a una cocotte muy distinguida. Apenas la cocotte 
hubo quedado en corse cuando el uruguayo volteola sobre el 
lecho, subiendosele encima de un empuje con rigor de jinete de 
araucaria, al mismo tiempo que deci'a echando manos a los senos 
de la senora: "jHembraza, hembraza, veras que polvo!" 

Repuesta la cocotte del susto, comenzo a bailar un cancan 
sobre el vientre desnudo del uruguayo a quien saco del lecho a 
patadas furiosamente gritando: "jGardez, votre argent, salor 2 . 
Allez, achetez une vache!" 



1. (lagrimensor]) 

2. ([guarde su dinero; vaya comprese una vaca]) 



138 



Cachondez negociante 

Cuando alguna sefiori ta, por inconstancia rechaza al novio 
do que sucede muy rara vez) alegando que no lo quiere, la mama 
con ayuda de las casadas de la f amilia, se reunen para persuadirla 
de que lo debe aceptar. En tono de f irmfsima convicci6n se le dice: 
"Tu no tienes experiencias; hi no sabes; el carifto viene despues .. ." 
La cachondez en este punto no anda desorientada. Las seftoritas 
son agradecidas... Cuando prueban de ese dulce idolatran al 
esposo. "A nosotros" le dicen "que te aconsejamos, nos ha pasado 
lo que a ti; recien de casadas hemos sabido lo que es amor. jCasate, 
casate; cuanto antes, hija mia!" 

Cachondez ovejista 

Muchos ignoraran que la gente que se ocupa de la hacienda, 
los peones de las estancias, connubian con las ovejas. Estos 1 
mansos animales reemplazan a las mujeres en el interior de 
nuestra salvaje tierra. Excepcidn hecha del capataz o de uno que 
otro peon, quienes se permiten el lujo de tener su china por los 
alrededores, el resto de la gente no toca una mujer, a veces en todo 
el ano, para lo cual tendria que trasladarse a las poblaciones de 
importancia, distantes leguas y leguas del establecimiento donde 
ellos viven. 

Hallandome de paseo en una estancia, interrogue' a su 
duefto, acerca de como hada esa pobre gente para dar satisfacci6n 
a sus necesidades fisiologicas, no acertandome explicar la indife- 
rencia que se nota [en] esa humanidad apatica de nuestros cam- 
pos. 

-"iQue' inocente!" - me dijo el estanciero-"£Para que sirven las 

ovejas? ^Se van a masturbar los peones como hace la juventud 

montevideana, los mequetrefes universitarios?" 

-"^Las ovejas? jNo diga! ^C6mo lo hacen?" 

-" j Es muy sencillo; cada peon tiene la suya, perfectamente ensefia- 



1 . ([animales mansos y adaptables a los apetitos de la came humana]) 



139 



da! Ellas conocen asumarido; novayaacreerquedisparan.jBien 
que les gusta! Al principio cuesta bastante; es cuesti6n de manea, 
patadas y de enderro en el corral. Pero despues, en el medio del 
campo, donde se quiera; el animal es inteligente. Con que la 
llamen es bastante. Ustedes en Montevideo no saben nada. Viven 
como en la luna." 

Cachondez artif icina 

El onanismo mujeril ha tornado en nuesrra tierra un incre- 
mento prodigioso. Tiene que ser asf. Las mujeres, obsedidas por 
la honorita. con terror al embarazo, se rehusan a los hombres, y 
prefieren ser devoradas en el silencio de la alcoba por vicios 
solitarios a que se entregan las calenturientas. jQue necias, y que" 
inocentes! iQu6 virtud tan complicada las subyaga! [Que zonza 
hipocresia! jQu6 temores tan primitivos! 

Entre nuestras masturbadoras hay eruditas e ignorantes y 
bru tales. Las primeras efectuan la operation con aparatos a propd- 
sito; las segundas, suavemente con el dedo; las ultimas, despeda- 
zan velas de estearina; y no faltan en este grupo las que se sirven 
de una botella. Son frecuentes las operaciones a la vagina para 
extraer fragmentos de vidrios que se quedan en el conducto 
cuando se rompe la botella. Nuestros cirujanos las hacen con toda 
felicidad. 

Se extrana que las eruditas no se entreguen a los hombres; 
pues ellas que saben de consoladores no debieran ignorar que hay 
varios modos de impedir el embarazo,de poner asalvola honorita 
al aproximarse el monstruo, como ser pastillas, onigaciones de 
permanganate y laxantes. Sin embargo a este respecto hay una 
ignorancia crasa en nuestra sociedad. 

Por ultimo debe hacer constar que existen entre las erudi tas 
muchas pobres (Cord6n, Tres Cruces, Arroyo Seco, Barrio Reus, 
Aguada, etc.) que no teniendo para consoladores, tienen que 
emplear la vela. Entre todas las onanistas estas son las unicas que 
se entregan por desesperaci6n, cansadas de angustiarse sin encon- 
trar el placer que los aparatos proporcionan. La Casa de Muller 
gana cien pesos al mes en la venta de consoladores para Montevi- 



140 



deo, Buenos Aires, y centro de la Republica. Es la unica que tiene 
concesion del gobierno en el Rio de la Plata; concesion secreta se 
sobreentiende. [En] esa casa tan vulgar la apariencia es un sitio de 
conspiration de la cachondez. Tiene tesoros escondidos que son 
una curiosidad. Muller da a las senoritas el anuncio y reclamo de 
los aparatos que consuelan con este titulo: "Objetos graciosos de 
arte para sefioras". Hay tambien aparatos para hombres. Consis- 
ten estos ultimos en un objeto de morbido cauchuit con un alveolo 
contractu, de distintas dimensiones y un receptor interno que se 
llena de agua tibia. Los marines marineros compran en lo de 
Muller estas vulvas artificiales a precios reducidfsimos. 

Por lo que respecta al uso que hacen de los aparatos las 
eruditas cachondas, se sabe que uno solo de estos objetos presta 
sus auxilios a varias personas consangumeas o allegadas por una 
relation estrecha. 

Exi'ste una familia muy hai gh lifb [sic] que usa consolado- 
res, incluso la casada. Esta recuerda los nifios que tienen teta y se 
ayudan [de] biberon. 

Una consolatriz agradecida a los favores del chiche, lo 
llamaba tiernamente: "La salvation de mi honra". 

Cachondez ambulante 

Es inmenso el niimero de las senoritas y sefioras que concu- 
rren a las amuebladas. De ello pueden dar razon infinidad de 
burgueses con dinero, diputados, artistas de zarzuela, generales, 
concesionarios comerciantes y viejos libertinos a cuya oferta sigi- 
losa las selavaticas obedecen con laudable mansedumbre. Cuan- 
do se trata de cachondas de alta alcurnia o estrenadas reciente- 
mente, el precio [es] convencional. Algunas por amor propio se 
rinden a un regalito. Los intermediaries de que se valen las 
cachondas es gente disimulada y experta que viste perfectamente 
y se introduce en los salones y en las casas de familia. Algunos de 
estos rufianes tienen toda la apariencia y hasta el nombre de 
personas distinguidas. Las mujeres, tienen mas habilidad para 
estas cosas, su servicio se remunera copiosamente. Las norticas 
reservadas de las esferas sociales, que se comprometerian si se 



141 



descubrieren sus travesuras, no aceptan a ningun precio la solici- 
tud galante de los escritores escandalosos. Temen la indiscresion 
literaria; que los rinicos artistas inmortalicen su pecado; que se 
vean cuando menos piensen en pelotas sobre una pagina . Yo alabo 
su prevision. En Europa los autores voluptuosos, como Pierre 
Louis 1 y D' Annunzio, son diputados por las mujeres, los enloque- 
cen a solicitudes, son los duenos de las princesas. Los sugestionan 
soberanamente. Las lectoras se sienten acariciadas por el libra, 
compenetradas con el autor en un mismo rapto de sensualidad. 
Aman porque admiran, porque piensan, porque sienten. Exhiben 
a sus queridos intelectuales, hacen gala, se enorgullecen de la 
conquista de un genio. Las uruguayas esconden a sus amantes en 
el canasto de la ropa sucia; tal es el concepto de la sensualidad en 
esta merropoli de cachondez. 

Prueba inductiva del comercio de los uruguayos 

La vida en Montevideo no puede ser mas cara. Se trata de 
una aldea arruinadora, de un monstruo para cuya alimentation 
todo dinero es insufiente. Sin embargo de esto, numerosas fami- 
lias, cuya renta se sabe que es bien escasa, se sostienen de un modo 
dispensioso, con gran lujo, llevando un tren aristocrata. ^Quien les 
da para esos rumbos? Hacen ellas con ochenta pesos lo que Cristo 
con los panes. Claro se ve que esas familias connubian clandesti- 
namente. El milagro, el prodigio espiritista, lo hacen en las amue- 
bladas, con un medium que no duerme. 

Se sabe por los espi'as que en muchas casas respetables, en 
horas tenebrosas, se sienten desde el rez chausse, ruidos de orgia, 
movimientos peculiares de lechos agitados. 

Las senoritas entraines 2 , clientes de las amuebladas, que 
parten mitad a mitad el beneficio con la madama, tienen tarifa 
como los cocheros. La hora: cinco pesos. Cinco minutos mas, se 
consideran como media hora. Sepaga adelantado. La interprete se 



1. ([ArmandSilvestre]) 

2. ([en juego, con sus anos de aprendizaje]) 



142 



entiende sobre cuestion de rebaja, dia y lugar de audiencia. El 
carruaje se queda por lo comun a dos cuadras del sitio malo . Los 
cocheros tienen su pudor. No les gusta aguantar la vela, como 
dicen los uruguayos. Los sitios mas mimados son la casa de 
Bartolo, en el camino de Larranaga, hotel y parque para familias, 
que ostentan el candoroso b'tulo "Los amigos"; el restaurant Long 
Chang - que esta en el mismo paraje y que se considera la segunda 
estacion de la cachondez; la "Bella Helena"- decana de las amue- 
bladas, varias en la calle Reconquista y otras muy secretas, muy 
decentes, muy aristocraticas cuya direccion me reservo. 

Para disimular, para despistar el espionaje, tienen novios 
las cachondas, a los cuales no les adelantan ni un beso. Los novios 
hablan con orgullo de su virtud blindada, de su nivosa delicade- 
za 1 . 

Las ayunadoras sonambuleando, con los misticos arrobos 
de la visita ohcial, no se sospechan que tras ellas corre sigilosamen- 
te con rumbo a Larranaga un tributario de cachondez. 

Cachondez 2 refinada 3 

El sueno de los libertinos* de la calle Santa Teresa es tener 
un matadero; vale decir una casa o algun cuarto donde poder 
llevar de noche una mu jer de esas reservaditas. que llaman ellos. 
Los terecinos emplatados, realizan esa ilusi6n de toda su juven- 
tud. En calles apartadas de la Ciudad Vieja y de extramuros se 
ubican estos harenes de los cachondos 5 aristocrata 4 ; de aquellos 
que estan hartos de recorrerlas por los prostibulos y devorarse 
toda la lista de los mejores hoteles . 

El calavera que es dueno de un matadero de rango se 
considera entre sus amigos un exi gente. un sibarita cortez, un 



1. ([Los dragones de esquina, los Ellos hacen su visita ofidal los jueves o dos 
veces a la semana y hablan... que a sus espaldas tras ellos corre una amazona 
de cachondez]) 

2. ([Mataderil]) 

3. El siguiente capitulo es una agregad6n intercalada por los transcriptores. 

4. ([los calaveras ricos]) 




6. ([De los picados por el hastio neurastenico]) 



143 



paladeador de quintaescencias brahamS nicas, un 1 hijo de U An- 
nunzio, un extenuado versatil de liviandades mimosas, un des- 
contento del mundo. 

Disfrutan del matadero los amigos del sibarita, con la 
condici6n expresa de di vidir la mu jer con el hastiado exigente, con 
el hijo de IXAnnunzio. 

Un paladeador brahamanico que f ue a Paris, vol viendo mas 
generoso, con finuras de ultima novedad, ofrecio a un amigo el 
matadero. manifestandole que lo hacia sin interes de participa- 
tion. 

La noticia cundi6 como un relampago por la calle Santa 
Teresa, dejando asombradas a todas las prostitutas. 

Cachondez tortillera 

Las Angelas y las Luisas abundan en Montevideo, aunque 
los uruguayos afirmen que estos vicios son cosas de Paris. Los 
frotamientos con el clitoris, no dejan de agradar a las cachondas, 
sin que su honor se rebaje con ello, pues nada mas inocente que dos 
personas del mismo sexo que se estiman en sumo grado jueguen 
al matrimonio consolandose mutuamente. 

El amor libre es un hecho entre las selviticas. Tomen nota de 
lo apuntado los novios montevideanos. 

Cachondez uterina 

Pululan en la sociedad con aire de discretion, las morbosas 
genitales, las afiebradas del utero, las que padecen ataques de 
lascivia hidrofoba, las que 2 se comen repentinamente al primero 
que se les allega. Los sirvientes de confianza, los cocheros y los 
infelices son los electos de estas victoriosas en cuyos homos 
siempre encendidos se cuecen los sagrados panes de la lujuria 
uruguaya. 

Una senorita de la sociedad recogiendose el vestido en 
presencia de un criado negro que la miraba desde un altillo y 



1 . ([un hastiado de Montmartre]) 

2. ([ensusdesmayoslubricosseentregan]) 



144 



haciendo volteretas graciosamente le deria, mostrandole ya la 
parte delantera, ya la posterior de su cuepo: "jMira el sol, mira la 
luna!" 

Se susurra de muchas senoritas que connubian con los 
sirvientes a horas en que vuelven del teatro y cuando la familia 
sale de paseo. 

Unas cachondas de extramuros jugaban f amiliarmente con 
un mozo de servicio, dandole de pellizcones. La menor en un 
arranque de travesura lasciva le apreto al hombre "una cosa que 
hubiera nombrado Quevedo o Rabelais pero que yo reservo por la 
mucha consideration que las damas me merecen 1 ". 

Las azoteas son los templos venusinos donde se efechian, a 
horas negras, estas f unciones de cachondez gatuna en que toman 
parte las senoritas y los sirvientes. 

jOh, si Santos Dumont diera un paseo en su globo por las 
alturas de la ciudad! 

jEs seguro cayera con las cosas que veria! 

Cachondez 2 canisolatra 

Las ovejas y los perros llenan en nuestra Republica las 
funciones sexuales de las mujeres y de los varones. Los hombres 
de la Enciclopedia, los sonambulos Juan Jacobo Rousseau, D' A- 
lembert, Montaigne, Raynal, Buffon, Condorcet, Diderot, los 
democratas ideologicos, los humanistas mas delirantes de la 
Revolution Francesa, no sonaron con la igualdad en el vasto reino 
de las especies. 

Ninguno dijo: establezcamos los derechos de los animales. 
Hoy no lo dicen pero lo dan a entender en el pais, muchos buenos 
partidariosdeesa nivelacionsocialista. jPorotra parte loexigen las 
necesidades de la cachondez! Se impone la fisiologfa con una ley 
fatal, includible, sorda a los preceptosde la religion, a los anatemas 
dela Biblia. Si se quierencorregir esosabusos contra natura se hace 



1 . Voltaire (Nota del autor) 

2. dcarnisolatra]) 



145 



indispensable el envi'o de un plenipotencia al Viento Norte. 

Entre tanto, los Hasskhel, los Darwin, los Boas, los Comtes, 
sociologos, codificadores, naturalistas, antropologos se veran 
obligados, en lo futuro, a considerar, en honor de los orien tales, las 
relaciones ocultas del ser humano con ciertas especies que le son 
adictas. 

;Oh que inocente Voltaire, cuando se pasma, por boca de su 
Candido de que las sefioritas del Paraguay tuvieran por amantes 
a los jimios, de que las desdichadas se abracen llorando a los 
cadaveres de sus raptores! Bien se nota que Voltaire no conocio a 
los uruguayos... 1 

Forman un grupo importante las damas que se ocultan en 
el talamo con un gracioso faldero. 

Nuestros habiles espfas han averiguado por medio de la 
servidumbre las ternuras acarameladas de esos amores secretos 
entre doncellas y cuzcos. 

Largo fuera de referir una historia sorprendente de matri- 
monios anticanistas que no hguran en nuestras cronicas sociales. 
Contentese el lector con una pagina de esos infolios oscuros que 
conservo bajo Have en lo mas sagrado de mi discission. 

Una familia de la aristocracia tenia un perrito faldero que 
era un catedratico de cachondez. Hadase notar este perrito porque 
se metia con f renesi libidinoso entre las piernas de las mu jeres que 
iban a la casa de visita. Habiendo pasado una doncella la noche en 
esa casa, desperto sobresaltada por el perro que se le introdujo 
entre los muslos olfateando con desesperacion, emitiendo reso- 
plidos fatigosos. Rechazado el cuzco, se retiro a paso de entierro, 
languido, medi tabundo con la cabeza abatida, el rabo a la funerala. 



1 . El mismo a rengtonseguido recordandose de Locke, haciendose el posibilista 
se adelanta, medio en broma, a la ciencia de su tiempo, cuando dice con 
hermoso regocijo que los jimios son parientes de los hombres. Desconfio que 
Voltaire ha dado en ensalzar al mono prescindiendo mas que la futura 
antropologia, la satira que medio siglo despues le regalara Fontanes. De 
cualquier manera los entusiasmos de lujuria de una senorita con un perro y 
de un hombre con una oveja a los llantos y alaridos de una infeliz paraguaya 
sobre el cadaver de un mono. (Nota del autor). 



146 



Dos lagrimas refulgfan en sus ojos de Jesucristo. Era Musset 
cantando "Las noches" de su primer deception. 

En el pueblo de Sarandi Grande todo el mundo comentaba 
no ha mucho tiempo los amorios de una senorita muy robusta, de 
una tez bronceada y amplias caderas, con un pletorico terranova, 
una especie de barbaro Septentrional a quien le huian llenos de 
espanto las colegialas de la parroquia. El famoso libertino voltea- 
ba a la senorita detras de un cerco en el fondo del corral a la hora 
de la siesta cuando la esposa, burlando la vigilancia de sus padres, 
fbase junto a su dueno. Personas que los espiaban aseguran que 

ese terranova era un hombre. 

El pueblo en masa conoria los amores de la cachonda. Se le 

reian con cinismo, dabanle bromas con Lord 1 , los dragones uno a 

uno la fueron abandonando; el cura la amonesto gravemente; 

otras senoritas que desde entonces no anduvieron sino con perros 

chiquitos, dejaron de visitarla. 

Pero todo era inuul; la senorita no abandonaba a su amante, 

al tirano de su corazon, al que le hizo conocer las convulsiones 

secretas. 

Por ultimo, habiendo llegado a oidos de la familia los 
amores caprichosos de la doncella, se resolvio cambiarle el perro 
por un hombre, casandola con el primero que se presentara. 

La cosa iba siendo eterna. Finalmente se consiguio que un 
gaucho adoptase por esposa a la senorita mediante el obsequio 
pingiie de una estancia y de una buena cantidad de oro. 

El di'a de las nupcias recibio muchos regalos el felicisimo 
novio. Entre estos descollaba un perro de terracota con una cosa 
muy puntiaguda sobre la f rente. El obsequio lo subscribia todo el 
pueblo de Sarandi Grande. 

Temiendo quien sabe que, el hermano de la senorita acon- 
sejole al novio que no tuviese perros en la estancia porque la 
senorita era muy nerviosa; se asustaba mucho de los perros. 

Son varios los amantes que han sido abandonados por 
perritos. Di'a a dfa se introducen estos fieles companeros en la 



1 . Nombre del perro. (Nora del autor) 



147 



confianza de los hogares. La joyeria de Muller aterrada por la 
competencia que le hacen los cuzcos, debe de un momenta a otro 
protestar seriamente ante las familias. 

Ultimas informaciones 

Tres senoritas eran novias de un perrito. Temanlo atado a la 
pata de la cama para que no se cansase con las pen-as, cosa de 
tenerlo fresco en la hora de la recepcion. Dabanle mucho cafe para 
excitarlo. No recibio mas mimos ni comio mas caramelos el 
Augusto Alfonfo XIII. Estos amores produjeron indignacion en la 
cocina. La cocinera exclamaba: "iiYo le habfa de dar perritos... 
unos baldazos de agua fria en la cabeza!!" 

El f osterrier [sic] adorado por las amas era curtido a punta- 
pies por los sirvientes. jLa moral refugiada enrre las ollas! Como 
en Pat Bulle. El perrito fallecio de un ataque a la cabeza, de una 
insolacion entre los muslos. iQue desventura en la sala! [Que 
regocijo en la cocina! Pocos esposos fueron llorados tan vivamen- 
te. Se le enterro en una quinta del camino de Sorchante. Al acto de 
la inumacion concurrieron las dolientes quienes ahogadas por los 
sollozos tuvieron delicadezas con el cuerpecito amado. Dijeronle 
al sepulturero: "jPongale un papel sobre los ojos que se le van a 
Uenar de tierra!" ; "jPobre perrito, pobre Chaja!" 

El difunto animalito fue sustituido por un hermoso gato 
capon de una lengua de terciopelo. 

iQue infieles las senoritas 11 

Literarura cachonda 

Fuera un vastisimo trabajo la prolija enumeracion de los 
diceres corrientes de las diversas clases de la sociedad, los cuales 
rezan con la lujuria primitiva y canalla de que se trata en este 
capitulo. Locuciones chufletas, probervios, retruecanos, tugurio 
carcomido de lepra vergonzosa de laxante pomograffa; corre un 
bosteo popular de retorica de basura, de infecciosidad de capstan. 



1. El autor seriala una agregado probablemente exfra viado 



148 



corre de gente en gente, desde el sefior hasta el cochero, desde la 
sefiorita hasta el criado, desde el joven de familia hasta el vende- 
dor de fruta. 

He aquf algunas expresiones de esa pintoresca literatura 
que hace las delicias de los cachondos y que es la verdadera 
literatura national. 

"La tiene mas grande que un bafiadero de patos"; "Me gusta 
el virgo trasero"; "Le pega al frito"; "Bah, si es un puton 
parrio";";C6mo tendra la huevera?"; ";Que huasca para enla- 
zar!"; "Se le afirma por la retaguardia"; 'Tiene unos ojos que me 
desabrochan la bragueta"; "No juegue muchoal hoy i to"; "Esloco 
porei Dacaiao 7 , //T cs un cuiiatior'ae'orhago' f ^nba por el iimone- 
ro"; "Le va a romper el carozo"; ";Que cacho!"; ";Que gran 
quesito!"; "Me saca el perro de las casillas" ; "Ni un rayo le parte la 
buhfarra"; "Le sobo las tres ventanas"; "Bartolo tiene una flauta 
con un aujerito [sicl solo"; "Mama dora los cuchillos"; "iCuanto 
afrecho en el pesebre!"; "Tiene una lanza macuca"; "Se hace la 
cusca"; "Sube al palo enjaboando"; "Le saca punta al lapiz"; 
"Trabaja con la lengua"; ";Se lo mando guardar!"; ";Le hizo sonar 
los caracuces!"; "Que se ponga en veinte unas"; "Revolverle los 
orejones"; "jQue lastima no ser perro para tomarle los [...!"; 
"jTiene un pito cojonudo!"; "Se le escapo la mula antes de entrar 
al corral"; "Se equivoco de portera"; "Que te... tardas en venir"; 

"Arnmese'arasa'cior "; "Mbje amigo que tcxios'm'bjan " ; "jiiene 
seca la salchicha"; "Agarrate Catalina que vamos a galopear"; 
"Aflojale que colea"; "Y sail con la sortijita compadreando en mi 
tordillo"; "La concha-baba"; "Tu madre es una pu...rfsima senora 
que vive en un quil6...metro de tierra, y tiene la con...ciencia llena 
de pen-samiento"; "Yo la quisiera per...suadir de que me ha de 
amar"; "jQue polvo morrocorudo si se levanta el pampero"; etc., 
etc 

Por decencia, por respeto a nuestras damas, me reservo la 
transcription de algunos versos geniales que canto lajeunedoree 
despues de media noche en la calle Santa Teresa. 

Y se termina la cachondez. 

Fin 



INDICE 

Prologo 5 

Sobre la transcripcion de los textos 22 

ELPUDOR 25 

LACACHONDEZ 119 



iC6mo conciliar al cuidadoso, refinado, elusivo y simbolico 
poeta modemista con el autor de estas paginas? 
La inteligencia aristocrftica de Julio Herrera y Reissig 
volc6 en una prosa torrential observariones 
como las que siguen:^ 
f "(El) pene (de los uruguayos) constituyelba credential mas 

gloriosa de su rango primitivo (y) debe su importantia 
fisiol6gica al amasijo de la masturbati6n (...) Hecho a mano, 
desde la edad mis tiema, representa un milagro de la gimnasia, 
fruto indirecto del pudor de nuestras mujeres". O: "Pululan en 
la sotiedad con aire de discreti6n, las morbosas genitales, las 

afiebradas del titero, las que padecen ataques de lastivia 
hidrofoba, las que se corren repentinamente al primero que se 

les allega. Los sirvientes de confianza, los cocheros y los 
infelices son los electos de estas victoriosas en cuyos hornos 
siempre encendidos se cuecen los sagrados panes de la lujuria 

conocido como Los nuevos charruas, Carta Giaudrone y Nilo 
Berriel transcriben dos fragmentos: El pudor y La cachondez. 
Su lectura revela la compleja, desprejuiciada, cruel, ir6nica 
mirada de un artista, pero tambien de una sotiedad que 
inaugura el siglo con una nueva forma 
de ver, de sentir, de detir.